El estand oficial presenta renovada imagen en la Semana de la Cerveza

En el espacio institucional del predio ferial de la 59ª Semana de la Cerveza, un estand de madera clara, líneas simples y estética cuidada marca una diferencia visible respecto a ediciones anteriores. Allí, entre iluminación cálida, indicadores prolijos y una disposición ordenada de productos, funciona el puesto oficial de merchandising del evento, impulsado por la Agencia de Desarrollo de Paysandú.

La propuesta se percibe más moderna en su diseño y más ambiciosa en su contenido. A la oferta tradicional –vasos, remeras, jarras– se suma una muestra más definida y una apuesta por lo interactivo, que busca captar tanto al visitante ocasional como al público más interesado en el carácter simbólico de la fiesta.

“El estand es de la Agencia de Desarrollo de Paysandú. Este es el primer año que contratan gente de afuera de la Intendencia para trabajar con nosotros”, explicó Lucía Acosta, una de las responsables de la atención al público. Según detalló, el local funciona diariamente de 16 a 0 horas y, además de la venta, cumple un rol informativo para los asistentes que consultan sobre actividades, accesos y funcionamiento general del predio.

Una oferta más diversa y con identidad

El corazón del estand es su oferta de productos, que este año incorpora novedades tanto en diseño como en concepto. Las jarras oficiales –uno de los objetos más buscados por coleccionistas– fueron elaboradas artesanalmente en Montevideo y están dedicadas a Aníbal Sampayo, en el marco de los 100 años de su nacimiento.

“Cada jarra está hecha a mano”, señaló Acosta. Su precio es de 1.800 pesos, mientras que los vasos se ofrecen desde 50 pesos, las remeras a 300 y los buzos a 1.500. En estos últimos, la innovación pasa por el diseño. “Las remeras de este año son hechas por inteligencia artificial, quisimos modernizar un poco”, agregó.

La variedad también se refleja en los motivos. Los vasos, por ejemplo, presentan imágenes vinculadas a distintos puntos emblemáticos del departamento, como la Meseta de Artigas, las termas o el Estadio 8 de Junio. Incluyen códigos QR que permiten acceder a información sobre esos lugares.
“Es lindo, simbólico”, dijo Acosta, en referencia al valor que estos objetos adquieren para quienes los coleccionan.

Juegos, interacción y circulación

Más allá de la venta, el estand introduce una dimensión lúdica a través de tres juegos interactivos: tatetí, memoria y uno denominado “Pulso”, que desafía la precisión del participante. Este último, considerado el más complejo, está vinculado a un sorteo final de tres jarras. “El pulso es el más complicado, por eso es el único que entra en el sorteo”, explicó Acosta. La dinámica busca generar permanencia en el espacio y fomentar la participación.

Un punto de referencia

El estand también cumple una función práctica dentro de la feria. Muchos visitantes se acercan no solo a comprar, sino a consultar sobre el canje de vasos incluidos en la entrada o sobre la ubicación de distintos sectores del predio. “Hay gente que viene a preguntarnos cosas de la semana. Lo que sabemos, se lo indicamos”, comentó Acosta.

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