Escribe Danilo Arbilla: PCU vs. MPP: Castillo propone

Uno pensaba que tenía tema: la guerra total, el Apocalipsis. Trump ya no asusta; su credibilidad hace agua. Cada vez que amenaza los iraníes responden con un ¡retruco! Además, recién descubrió al Estrecho de Ormuz; tendría que haberlo previsto y también que los iraníes son fanáticos y están dispuestos a morir y que esos son los peores enemigos. ¿Los estadounidenses lo están? Los europeos minga, con Europa no cuentes nunca. Pero los de EE.UU. se niegan a ir la guerra y además están más preocupados por el precio de la gasolina. ¿Quién ganará la guerra? ¿Quién la va ganando? Será para después de la tregua.

Volvamos, entonces, a aquí y ahora, a este gobierno tan parecido a Canelones, no por Orsi, sino por la variedad y cantidad de chacras y chacritas.

La realidad, nos dicen los expertos, es que este año como el pasado promete casi cero en inversiones, de aquí y de afuera, con cierres de empresas, con un empleo poco dinámico –habrá que ver después de Turismo–, exportaciones aquietadas, inflación muy baja –¿no temen que se les desbarranque?– precios muy altos, y mucha, mucha burocracia demasiado bien paga (digamos, en la relación costo-laburo). Lo único barato es el dólar, (la intervención del BCU ha dado frutos). Un puzzle de padre y señor nuestro, como dicen.

Momento elegido por el comunista (PCU) ministro de Trabajo y Seguridad, Juan Castillo, para impulsar iniciativa del Pit Cnt (se la pasan sin mirar, son del mismo cuadro) sobre la reducción del horario de trabajo, sin tocar los sueldos y considerando, eso sí, (¿sí?) mejorar la productividad. Los empresarios protestan, no deben contabilizar que menos horario y más productividad implica desaparición de las horas extras, se supone. Pero ellos piensan que lo de la productividad queda a la cola; y que al recorte se sumarán licencias gremiales, licencias por enfermedad especiales, pago extra por “presentismo”, esto es cumplir el contrato inicial: ir a trabajar y llegar en hora. Se asustan.

Imagínese el lector como ve estas novedades el inversor, el de aquí y más el eventual de afuera. Y Castillo es redundante: obligación de las empresas a anunciar con antelación despidos o reorganización del personal e incluso, en otro orden, considerar con el sindicato cualquier tipo de cambio tecnológico. Si además está “la cuestión sindical” con ministro del mismo cuadro y le suman el impuesto a los ricos (a los que vengan, aquí no hay muchos). Por otro lado el ministro se vale de seguros de paro especiales para solucionar problemas, mientras su gente arremete contra el BPS, no a las AFAP, retiro a los 60 y aumentar jubilaciones. ¡Divino!, pero no por lindo sino por milagroso. Respecto al inversor, “difícil que el chancho chifle”,como repetía “el Pepe”. Y para los jubilados, que se apronten.

Este sistema de las chacras le malogró algunas cosas buenas a Tabaré Vázquez y no le funcionó a José Mujica, que fue un mal gobierno, donde cada uno manejaba su chacra con su gente, metía funcionarios, fundía organismos y muchas cosas malas más con la prescindencia anarquista del presidente, que dejaba hacer. El PCU, en tanto, sigue la doctrina y su dialéctica, “destruir para construir”: lo peor es lo mejor y además le serrucha las patas al MPP, su enemigo, competencia y freno para adueñarse de la izquierda.
Hay quienes esperan algún golpe de timón del presidente Orsi; al que, si no, se lo lleva la corriente.

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