Luana alzó la voz: “Somos muy pocas las mujeres con el lugar que se merecen”

Luana aseguró que “somos muy pocas las mujeres que estamos cantando o por lo menos con el lugar que se merece”, afirmó la artista, que además remarcó que esa desigualdad “hasta el día de hoy se sigue viviendo”.
La cantante llegó a Paysandú en un momento especial de su carrera, impulsada por un material nuevo que, según ella misma reconoció, implica un riesgo frente a su público más habitual. “En verdad es todo un desafío”, dijo, al explicar que estas canciones se apartan de lo que muchos identifican de entrada con su perfil “completamente plenero, cumbiero”. En ese nuevo repertorio aparecen cruces con otros sonidos, incluso “un poco de rock”, en una apuesta que, según sostuvo, le abrió también la puerta a “otro tipo de público”.

Más allá de la recepción, Luana dejó claro que el movimiento no fue improvisado. Señaló que venía estudiando desde hace tiempo la necesidad de salir de una lógica repetitiva en los festivales, donde muchas veces “las bandas convocadas cantan los mismos temas”. A partir de esa inquietud, se planteó empezar a mostrar “mi propia música, mi propia letra”, en un trabajo que además tiene un valor especial porque “son todos temas inéditos, no son covers”. Y resumió ese paso con una frase que define bien su presente artístico: “Fue un desafío, pero sobre todo fue un gran sueño”.
También habló de su experiencia en La Voz, un rol diferente al de cantante sobre el escenario. Lo definió como “una experiencia divina”, aunque también como “una gran responsabilidad”, por haber compartido ese espacio con figuras de peso como Valeria Lynch y Rada. En ese sentido, subrayó que uno de sus mayores intereses fue “valorar y encontrar los talentos de nuestro país”, y vinculó esa tarea con su propia historia, recordando a la niña que alguna vez participó en festivales y concursos.

Pero el tramo más potente de la charla volvió a aparecer cuando se profundizó sobre el lugar de la mujer en la plena. Luana recordó que desde los 16 años viene entrando “en cada lugar y en cada momento incómodo con un poco de respeto básico”, y sostuvo que muchas veces las oportunidades siguen dependiendo de estructuras donde “los hombres están controlando más áreas”. Por eso, más que hablar solo de lucha, prefirió poner el acento en otra idea. “Me gusta la palabra compartir”, dijo, convencida de que abrir espacios puede cambiar no solo una carrera, sino “generaciones o muchas vidas más”.
En esa línea, reclamó mayor visibilidad para las jóvenes que vienen apareciendo en la música tropical y pidió que puedan verse más “en redes sociales o inclusive en los line ups de los festivales”. A su juicio, la escena necesita renovarse y dejar de girar siempre sobre los mismos nombres. “En algún momento tiene que aparecer una nueva Luana”, expresó, en una frase que sonó a deseo personal, pero también a definición de futuro.

La artista también se refirió a las fusiones musicales que hoy atraviesan a la plena y a otros géneros populares. Dijo que este disco fue su “primera instancia de fusión”, con elementos del pop y hasta del folclore, y planteó que hoy “es muy complicado encontrar una música pura”, porque todo tiende a mezclarse. Desde esa mirada, defendió la búsqueda de una identidad propia dentro de esos cruces y dejó abierta la puerta a seguir profundizando ese camino.
Así, entre definiciones sobre su nuevo trabajo, recuerdos de su recorrido y una mirada crítica sobre la realidad de las mujeres en la música tropical, Luana no solo habló de canciones y escenarios; también habló de espacios, de oportunidades y de una transformación que, para ella, todavía está en marcha.

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