Ojeda propone figura del querellante para que víctimas puedan impulsar causas penales

El senador Andrés Ojeda planteó la necesidad de incorporar al sistema penal uruguayo la figura del querellante, como una forma de “ampliar las herramientas de acceso a la Justicia y de dar respuesta a víctimas” que hoy sienten que sus casos quedan sin consideración “cuando la Fiscalía decide no avanzar”. A su entender, se trata de “una reforma de fuerte impacto”, capaz de actuar sobre uno de los puntos más sensibles del funcionamiento actual del proceso penal. Según explicó, la propuesta apunta a que una víctima, con el patrocinio de un abogado particular, pueda promover una causa aun en aquellos casos en que la Fiscalía archive el expediente o resuelva no seguir adelante. “En otros países, cuando el fiscal no avanza, uno con su abogado particular puede avanzar en una causa en un juzgado”, señaló Ojeda, al resumir el alcance de una herramienta que considera clave para equilibrar el sistema.

El legislador sostuvo que la discusión de fondo en materia de seguridad no pasa únicamente por nuevos planes o anuncios, sino también por revisar el funcionamiento del Código del Proceso Penal y por introducir cambios puntuales que permitan mejorar la respuesta institucional. En ese marco, aseguró que el proyecto será presentado en los próximos días y afirmó que ve condiciones para construir respaldos políticos amplios. “Yo no descarto que puedan votar en acompañamiento a este proyecto, que mucho puede aportar al ejercicio de la justicia”, dijo, en referencia tanto al Partido Nacional como al Frente Amplio.

Ojeda fue más allá y consideró que esta iniciativa podría incluso tener una incidencia mayor que otras discusiones actualmente instaladas. “Puede ser más importante que el plan de seguridad y que el Código Procesal Penal (CPP)”, afirmó, al entender que la creación del querellante permitiría actuar directamente sobre uno de los principales “cuellos de botella del sistema”.

En su argumentación, insistió en que las dificultades no se explican solo por las normas vigentes, sino “por la sobrecarga de trabajo y la falta de recursos con que opera hoy la Fiscalía”. “Cambiarán el código siete veces, pero el laburo es el mismo”, advirtió.

Desde su perspectiva, la incorporación del querellante sería una herramienta “quirúrgica”, capaz de mejorar el sistema sin necesidad de una reforma estructural inmediata. “Esto no es cantidad, esto es calidad; no es quién presenta más proyectos de ley, esto es quién logra mejores cosas para la gente”, sostuvo, al defender una salida que, según considera, puede traducirse “en resultados concretos para quienes hoy encuentran trabas o frustraciones en el camino judicial”.