Visitas guiadas al vivero y jardín botánico del París Londres

Durante esta semana no todas las actividades se realizan en el predio ferial. Una propuesta muy interesante fueron las visitas guiadas en el Parque París – Londres, donde se encuentra el jardín botánico, un gran vivero y también invernáculo; un paseo gratuito que se realizó en dos horarios diferentes (mañana y tarde) y en ambos convocó gran cantidad de público. La actividad está comprendida en el marco del lanzamiento del Plan de Infraestructura Verde Urbana y tiene como objetivo promover el aprendizaje y reconocimiento de la flora recorriendo la colección de plantas nativas y exógenas.

Durante el recorrido –de dos horas y media aproximadamente– tres especialistas fueron alternándose para brindar información. Ellos fueron: Julián Gago, técnico egresado de la escuela Municipal de Jardinería de la Intendencia de Montevideo, docente de cursos de conocimiento de flora nativa, del Departamento de Servicios de la IDP; Sandra Zibils, ingeniera agrónoma, de la Unidad Técnica de proyectos del Departamento de Obras de la intendencia sanducera; y Julia Ferrero, arquitecta paisajística, también perteneciente a la Unidad Técnica de proyectos del Departamento de Obras de la IDP.

Se trata de un espacio que tiene más de 20 hectáreas, aproximadamente, que fueron donadas por la familia Pereira en el año 1938, con la condición excluyente de que se mantuviera como parque para ser disfrutado por toda la ciudadanía y otra particularidad fue que pidieron que no llevara su nombre. El lugar evolucionó con el tiempo y a partir de los años `80 se instaló allí lo que conocimos como zoológico.
Los guías explicaron que “algo había que hacer con este lugar, había que reconstruirlo, por eso en el año 2017 participamos de los fondos concursables a nivel nacional y se nos asignaron recursos económicos. Lo primero que se hizo fue retirar los animales y comenzar a mejorar los accesos y la circulación dentro del parque; convertir los espacios donde estaban los animales en lugares donde las plantas nativas y exógenas puedan crecer, crear lugares didácticos donde se pueda aprender. Y conjuntamente con esto, surge la posibilidad de crear un parque botánico que en el litoral casi no hay uno que tenga esta dimensión y distribución. Se trasladó el antiguo vivero que estaba en calles Río Negro y Ciudad de Young de la IDP conjuntamente con este proyecto”.

“También se puede apreciar un invernáculo de primera generación y queda en suspenso la producción de ‘leñosas’ que es lo que ahora nosotros comenzamos a producir. El proyecto es mucho más ambicioso que plantar diez mil árboles, buscamos generar relatos de identidad en la ciudad, colores, formas, diferentes especies, aromas. Es un plan que tiene mucho de interactivo y por eso ya nos hemos reunido con varios referentes y lo seguiremos haciendo. Haremos en primer lugar un censo muy exhaustivo en toda la ciudad para saber cuántos árboles tenemos, en qué estado están, el grado de crecimiento de cada especie para ver qué se puede mejorar; esa base de datos nos va a guiar mucho. Y otro componente importante es el educativo, llegar a cada persona para lograr la colaboración de la comunidad, que sepan cómo se coloca un testigo, cuándo y cómo regar el árbol que tiene frente a su casa, que se apropie de él”.
“Por eso es una parte muy importante el vivero porque buscamos que el proyecto sea autosustentable, que la gran mayoría de árboles y plantas las podamos sacar de acá. Ahora estamos en proceso de recuperación con un gran equipo de trabajo que está en el parque”, explicaron.

Zona de nativas

Llegamos a una zona de plantas nativas donde están observando el proceso de resiliencia del ecosistema, y “en poco tiempo ya comenzó a recuperarse; se fueron separando por hábitab y ecosistema. Al igual que a la entrada, herbáceas, gramíneas y distintas especies conviven. Se está permitiendo que las plantas más rastreras (cubre suelos) que son agresivas, convivan con las gramíneas para ir viendo cuál es la que mejor se comporta, se van generando hábitats, hemos ido creando pequeños laboratorios para observar y sacar conclusiones. Pueden apreciar muchas plantas indígenas que ni siquiera tienen nombre común, lo que es muy elocuente en cuanto a la falta de conocimiento, no estamos interiorizados. Lo que vemos se plantó en noviembre, hace relativamente poco. Sin embargo, estamos viendo su evolución, han ‘semillado’ mucho, y eso es lo que utilizaremos para su reproducción”.

Se destaca especialmente la “rama negra”, un arbusto indígena no leñoso, que pretenden cultivar, criar y manejar ya desde el vivero; es de copa bien levantada para que hagan una sombrilla que puedan ser utilizadas en calles que son muy angostas. Explican que son muy adecuadas porque nunca van a interferir con ninguna red lumínica ni sanitaria, dóciles para manejar, de crecimiento rápido que florecen y fructifican fácilmente. “Algo importante es que el paradigma está cambiando, las plantas que estaban en las veredas deberían ser caducas, pero en función de que el impacto del sol está siendo muy complejo, es preferible tener sombra en invierno que falta de sombra en verano, por eso apostamos a las perennes”. La experiencia del recorrido guiado fue muy enriquecedora y dinámica, ya que los anfitriones fueron respondiendo cada pregunta que surgía. El Parque Paris Londres está cambiando y encierra todo un mundo para descubrir, pero también para ir a disfrutar de los lugares que se mejoran día a día; está abierto al público de 7 a 21 horas.