
La madrugada del lunes no fue una más en el barrio 22 de Abril, donde residen familias del programa de relocalizaciones del asentamiento La Chapita. El despliegue policial, con móviles cerrando calles y efectivos irrumpiendo de manera simultánea en varias viviendas de calle Park Way marcó el golpe de los últimos meses contra el microtráfico en Paysandú. La operación, denominada “Nexus”, terminó con cuatro detenidos, droga fraccionada pronta para la venta, armas de fuego, dinero y una conexión inesperada, ya que uno de los involucrados quedó vinculado a un homicidio ocurrido en mayo del año pasado en la zona norte de la ciudad.
De acuerdo a la información recabada por EL TELEGRAFO, la investigación era trabajada desde hacía semanas por la Brigada Departamental Antidrogas (BDA), que seguía de cerca movimientos considerados sospechosos vinculados a la comercialización de estupefacientes en pequeña escala. Con el avance de las tareas de inteligencia y vigilancia, la Fiscalía autorizó una serie de allanamientos que se ejecutaron de forma simultánea con apoyo del Grupo de Respuesta Táctica (GRT), Brigada Departamental de Tránsito y el Área de Investigaciones.
Los procedimientos se concentraron en varias fincas del barrio 22 de Abril. En medio del operativo fueron detenidas al menos cuatro personas. Entre ellos se encontraba “la reina del baile”: Agustina Belén Cañedo Rodríguez, de 24 años, poseedora de antecedentes penales por suministro de estupefacientes y un historial con más de 44 indagaciones por diversos hechos, entre ellas 26 fugas de un hogar de adolescentes. También fueron detenidos tres hombres identificados como K.D.L.P., de 20 años; L.M.P.B., de 23; y H.J.N.F., de 28.
Durante las inspecciones, los efectivos encontraron cocaína ya fraccionada y acondicionada para su comercialización, marihuana en forma de cogollos, balanzas de precisión y envoltorios utilizados para preparar las dosis. A ello se sumaron celulares, dinero en efectivo, motocicletas y diversos elementos considerados de interés para la causa. Uno de los hallazgos que más preocupación generó entre los investigadores fue la presencia de un revólver calibre .32 largo junto a municiones de distintos calibres.

En total, la Policía incautó más de 74 gramos de cocaína listos para la venta y unos 375 gramos de marihuana, además de los elementos utilizados para el fraccionamiento y distribución de la droga.
Pero el operativo no solo permitió desarticular parte de una red de microtráfico. A medida que avanzaron las actuaciones, los investigadores establecieron la presunta participación de H.J.N.F. en un homicidio ocurrido el 20 de mayo de 2025. Aquel episodio había conmocionado a la zona norte cuando próximo a las 00.30 de esa jornada, la Policía acudió a Proyectada 10 casi 72 Norte tras reiterados llamados alertando sobre disparos. Al arribar, los funcionarios encontraron a un hombre tendido en plena vía pública, gravemente herido de bala y con abundante sangrado en la cabeza. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Escuela del Litoral, donde permaneció internado en estado crítico hasta fallecer al día siguiente. Vecinos del lugar declararon haber escuchado al menos dos detonaciones antes de encontrar al hombre caído sobre la calle.
Las actuaciones realizadas por el Área de Investigaciones, junto con testimonios recabados en el entorno de la víctima, permitieron establecer que el crimen estaría relacionado a una discusión vinculada al ambiente del narcotráfico. Desde entonces, H.J.N.F. aparecía señalado como principal sospechoso.
CUATRO CONDENADOS
Tras culminar las instancias judiciales desarrolladas ante las fiscalías de Tercer y Cuarto Turno y el Juzgado Letrado de Octavo Turno, la Justicia dispuso condenas para los cuatro involucrados. Agustina Belén Cañedo Rodríguez fue condenada como autora penalmente responsable de un delito continuado de negociación o venta de sustancias estupefacientes, debiendo cumplir dos años y tres meses de penitenciaría.
En tanto, K.D.L.P. fue condenado por negociación o venta de drogas en reiteración real con tráfico interno de arma de fuego, recibiendo una pena de dos años de cárcel. Por su parte, L.M.P.B. fue condenado por un delito continuado de negociación o venta de sustancias estupefacientes, con una pena de dos años de penitenciaría.
La condena más severa recayó sobre H.J.N.F., considerado responsable de suministro de estupefacientes, tráfico interno de armas y municiones, homicidio y coautoría en dos delitos de hurto especialmente agravados, todo en régimen de reiteración real. La Justicia le impuso cinco años y cuatro meses de penitenciaría.
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