En el salón de conferencias del Instituto de Formación Docente, fue presentado el libro de Luis Maseda, ante una gran cantidad de público que fue atraído por la temática del mismo. En la oportunidad estuvo acompañado de Eduardo Balbuena, quien fue el encargado de dar a conocer la trayectoria del escritor y expresar algunos comentarios introductorios a la obra.
En la oportunidad, EL TELEGRAFO entrevistó en exclusiva a Maseda, quien al hablar de forma sencilla de un tema que puede ser engorroso para muchas personas, explicó: “el libro se llama De la filosofía la inteligencia artificial, Ensayos filosóficos para no filósofos. Este subtítulo es importante porque es un libro de divulgación, un libro que pretendemos que sea para todo público, en virtud de que la inteligencia artificial ha quedado, en la consideración general de la sociedad y de la ciencia, como el último hallazgo, la estrella del desarrollo tecnológico humano. Y hoy día todos tenemos acceso a ella. Cuando digo todos, hablo de los adultos, hablo del ciudadano medio, no necesariamente de los docentes, ni de los estudiantes, porque todos tenemos un dispositivo móvil, y ese dispositivo móvil, casualmente, tiene incorporado algunas de las plataformas de inteligencia artificial”. Y se pregunta en voz alta: “¿Qué ha sucedido con esto? Bueno, que es un elemento que capta la atención rápidamente, que permite hacer algo que nuestra generación desconocía, que es interactuar con un programa de computación, donde uno puede establecer un diálogo que puede ser más o menos largo, más o menos profundo, más o menos interesante, a propósito de temas o de preocupaciones o de curiosidades que la persona tenga”.
Como ejemplo, contó que “hace pocos días yo iba con una persona y le pregunté; la fecha es 28 de mayo y preguntó ¿Qué día cae? Y se responde: ah, no, esperá, que le pregunto a la inteligencia artificial para saber qué día de la semana es. Algo tan sencillo, ¿Verdad? Es tan fácil de deducir. Solíamos hacerlo mentalmente, hoy es seis, y entonces uno hacía el cálculo. En la actualidad, hasta para cuestiones tan triviales como esas, se está recurriendo a la inteligencia artificial. Y eso implica que nosotros, de alguna manera, resignamos la posibilidad de pensar, la posibilidad de cuestionarnos cosas, y nos descansamos en ella”.
¿Qué pasa mientras tanto con la filosofía? ¿Quién se acuerda hoy de la filosofía? “Muy poca gente, porque la filosofía es como la parienta pobre de la inteligencia artificial. ¿Y por qué digo esto? Porque en sus comienzos, la filosofía y las ciencias formaban una unidad. Los primeros filósofos, allá por el siglo VI antes de Cristo eran también científicos. ¿Y qué aportaron? Bueno, aportaron explicaciones de cómo estaba constituido el mundo y cómo funcionaba en base a causas naturales. ¿Con quiénes tuvieron que discutir los primeros filósofos? Tuvieron que discutir o disputar con los mitos, ¿y qué son los mitos?, son explicaciones de la realidad basadas en causas sobrenaturales”.
“Ahora bien, uno se pregunta, ¿esto qué tiene que ver con la realidad de hoy? Estamos hablando de inteligencia artificial. Bueno, el punto es que también hoy día existen mitos y también hoy día existen mitos en torno a la inteligencia artificial. Entonces la tarea de la filosofía es presentar estos mitos, ponerlos en cuestión y tratar de desentrañar cuáles son las verdades que estos mitos pretenden ocultar en torno a la inteligencia artificial. Eso está planteado en el libro. Ojalá sea utilizado en los institutos de enseñanza, aunque no fue hecho con ese fin. No es un libro exclusivamente para educadores o para la formación docente, si bien tiene un capítulo que se llama Educación e Inteligencia Artificial, que está dedicado al tema de la educación y al impacto que está teniendo la inteligencia artificial en el campo de la educación, que por supuesto es muy grande”.
La conclusión es que estamos en las puertas de un nuevo paradigma en materia educativa, que lo afecta todo y, contrariamente a lo que puede creerse de que como toda nueva herramienta que genera ese boom de que lo va a cambiar todo, generalmente sustituye por un tiempo y después se vuelve a lo anterior; el autor está convencido de que no será así. “Este cambio no es reversible. Y lo que tenemos que hacer es tratar de nutrirnos de herramientas para poder encararlo lo más sanamente posible. Que nos sea útil, que no nos juegue en contra”.
Sobre el autor
Luis Maseda es egresado del Instituto de Profesores Artigas y de la Facultad de Sicología de la Universidad de la República. A lo largo de su carrera enseñó filosofía en secundaria y en formación docente, impartió cursos de Sicología Social, Filosofía de la Educación y Teoría del Conocimiento. Coordinó talleres y seminarios sobre derechos humanos y educación, y compartió sus reflexiones como ponente en congresos de filosofía y educación en Uruguay y en el exterior.

