Escribe: Lic. Ps. Yasmín Buono Ser madre: un vínculo que deja huellas para toda la vida

Fui madre a los 23 años. Amé profundamente a Luisina mi primer hija y a Nazareno mi segundo hijo desde el primer instante en que los tuve en mis brazos.
Hoy, puedo decirte con más experiencia, más formación y mayor consciencia emocional que entiendo mejor lo que en aquel entonces no comprendía del todo, la importancia que tiene la maternidad para el psiquismo de nuestros hijos.
Creía que maternar era cuidar, alimentar, proteger y estar presente. Y sí, todo eso es parte de la maternidad. Pero con el transcurso del tiempo, descubrí algo mucho más profundo: una madre junto al padre, también ayudan a construir la manera en que un hijo se verá a sí mismo, cómo aprenderá a amar, cuánto valor sentirá que tiene y qué lugar creerá merecer en el mundo. Como psicóloga especializada en trauma, escucho diariamente historias de adultos que todavía siguen cargando heridas invisibles de su infancia. Personas que crecieron sintiéndose insuficientes, poco valiosas, no vistas o emocionalmente solas.
Muchas veces, no recuerdan grandes hechos traumáticos, pero las ausencias emocionales, los silencios, exigencias imposibles de cumplir, críticas constantes, palizas o falta de ternura, cuando son sostenidas en el tiempo, configuran un trauma.

El amor que constituye identidad

Virginia Satir, una de las grandes referentes de la terapia familiar decía: “necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos y doce para crecer”.
Y aunque hablaba del abrazo físico, también hacía referencia al abrazo emocional, la mirada que valida, la palabra que da calma, el afecto que hace sentir a un niño que merece amor simplemente por existir.

Ser madre no significa ser perfecta. De hecho, una de las mayores cargas que enfrentan hoy las mujeres es sentir el peso o la presión de cumplir con una maternidad idealizada. Hoy se ven madres agotadas, intentando llegar a todo, sintiendo culpa por cansarse, por equivocarse o por pedir ayuda.
Mamá… tus hijos no necesitan que seas perfecta. Necesitan que estés disponible.
Madres que puedan decir “te escucho”, “entiendo que estés triste”, “estoy acá”.

Las heridas invisibles de la infancia:

A veces creemos que el amor se sobreentiende. Sin embargo, muchos niños en la actualidad crecen con padres conectados a Tik Tok mientras almuerzan o cenan en familia. Y un niño que no se siente visto emocionalmente tiene probabilidades de aprender a esconder lo que siente para no molestar, para no decepcionar o para poder seguir siendo amado. Entonces calla y lo que no se dice se transforma en síntoma.

En consulta atiendo adultos que todavía buscan la aprobación que no recibieron en su infancia.
“Las personas son capaces de cambiar, crecer y aprender durante toda su vida”, como dijo la autora Virginia Satir. Mañana, cuando festejes el Día de la Madre, aunque en el pasado hayan existido errores, pensá que siempre podemos cambiar y construir vínculos más sanos, más conscientes y más amorosos.
En la maternidad, una palabra puede ser una herida o un refugio que repara.
Cada día tenés la oportunidad de elegir qué tipo de madre deseas ser para tus hijos.
Feliz día mamá. (097352937)