Orgoroso vivió ayer la tercera edición de la Ruta del Hongo – Encuentro del Mundo Fungi, una fiesta popular que volvió a reunir naturaleza, saberes, gastronomía, turismo y emprendimientos locales en torno al hongo de eucalipto, un recurso que la comunidad busca valorizar desde su potencial cultural, productivo y comercial.
La actividad se desarrolló en el Complejo Deportivo de Orgoroso, con presencia del intendente Nicolás Olivera, el alcalde Jhonn Cáceres, autoridades departamentales y locales, instituciones educativas, expositores, emprendedores y público de la zona. La jornada había sido reprogramada luego de su suspensión por razones meteorológicas.
El encuentro propuso una experiencia amplia, pensada para toda la familia. Hubo recorridas por predios forestales, identificación y recolección de hongos, propuestas gastronómicas, cocina en vivo, degustaciones, feria de emprendimientos, plaza de comidas, actividades recreativas y espectáculos artísticos. También se realizó un concurso de recetas con participación de instituciones educativas, que presentaron preparaciones elaboradas con hongo de eucalipto como ingrediente principal.
Participaron, entre otras instituciones, UTU, UTEC, el Liceo de Piedras Coloradas, la Escuela Nº 32 y el Centro Comunitaria de Educación Infantil (CCEI) Ositos Cariñosos. La organización agradeció además el apoyo de Montes del Plata, así como la presencia de expositores y vecinos que acompañaron la propuesta.
Más allá de la programación, la actividad volvió a poner en evidencia el valor que tienen las fiestas populares en pequeñas comunidades del interior. En estos encuentros no solo se comparte una jornada de recreación; también se construye identidad, se recuperan saberes del territorio y se generan oportunidades para emprendimientos que encuentran en la producción local, la gastronomía y el turismo una forma concreta de crecer.
En el caso de Orgoroso, el mundo fungi se ha transformado en una marca posible para el desarrollo de la zona. El hongo de eucalipto, asociado a los montes forestales y a prácticas de recolección, preparación y comercialización, aparece como un recurso capaz de integrar conocimiento, trabajo, innovación y economía local.

