La Intendencia de Paysandú presentó el Plan de Infraestructura Verde denominado “Paysandú Reverdece” –adelantado durante la Semana de la Cerveza–, una estrategia de largo plazo que comenzará la próxima semana con un censo georreferenciado del arbolado urbano y que apunta a transformar el paisaje de la ciudad, reducir las islas de calor y avanzar hacia un predominio de especies nativas. La propuesta fue expuesta por el intendente Nicolás Olivera; Diego Belvisi, subdirector General de Obras y director de la Unidad Técnica de Diseño y Proyectos; y el paisajista argentino Carlos Thays.
“Esto no es un plan para plantar árboles; es un plan para transformar la ciudad de Paysandú”, afirmó Olivera, al marcar el sentido político y ambiental de la iniciativa. “Esto que estamos anunciando tiene la misma o más entidad que cualquier otra obra de infraestructura que se mida en hormigón o en asfalto”, sostuvo.
Explicó que el plan mira más allá de los tiempos de gobierno y que procura anticipar el tipo de ciudad que se quiere construir para las próximas décadas. “Esto es un plan de infraestructura verde, un plan que mira de acá a 50 años la ciudad que queremos”, señaló.
UN MAPA DE CALOR COMO PUNTO DE PARTIDA
Olivera indicó que la decisión de avanzar en el plan surge de una constatación concreta, el impacto de la urbanización sobre la temperatura de la ciudad, especialmente en el centro y el microcentro.
“No hay que ser un científico para darse cuenta de que en verano los sanduceros padecemos del calor”, expresó. Agregó que ese fenómeno se vincula con la cantidad de asfalto, hormigón y superficies urbanizadas, pero también con la falta de vegetación en sectores densamente construidos.
En contraste, señaló que las plazas y la zona de playa aparecen con valores más bajos en esos registros por la presencia de vegetación. El objetivo, afirmó, es que con el correr de los años “esas islas de calor empiecen a bajar”.
CENSO DEL ARBOLADO CON EL POLO TECNOLÓGICO
La hoja de ruta comenzará con un censo del arbolado urbano, que estará a cargo de estudiantes de la carrera de Técnico Forestal del Polo Tecnológico, a partir de un convenio firmado con la Intendencia. El relevamiento permitirá conocer cuántos árboles tiene la ciudad, de qué especies son, cuál es su estado de conservación y qué tipo de intervenciones se requieren.
Diego Belvisi explicó que el censo será una herramienta central para planificar el futuro del arbolado. “Vamos a tener georreferenciado cada uno de los árboles de la ciudad de Paysandú para poder determinar cantidad, calidad y estado de situación”, señaló.
El plan no se limita a una acción puntual, sino que busca generar condiciones de continuidad. “No solo estamos hablando de un proyecto, sino que la Intendencia está pensando en un plan autosostenible en el tiempo”, afirmó. En esa línea, “el vivero municipal pasa a tener una importancia fundamental en lo que es la producción e implementación del plan”, indicó Belvisi, quien también remarcó que el proyecto tiene como eje amortiguar los gradientes de temperatura en el espacio urbano.
CARLOS THAYS Y UNA MIRADA PAISAJÍSTICA
El plan cuenta con el asesoramiento del paisajista argentino Carlos Thays IV, ingeniero agrónomo e integrante de una familia histórica del paisajismo rioplatense. Es la cuarta generación de los Thays dedicada al diseño de jardines, parques, espacios públicos e infraestructura verde. Su apellido remite a Carlos Thays –Jules Charles Thays–, el célebre paisajista franco-argentino que diseñó o transformó grandes espacios verdes de Buenos Aires, entre ellos el Jardín Botánico, además de plazas, parques y obras relevantes en la región.
Thays subrayó que su trabajo será realizado junto a los equipos técnicos locales. “No vamos a trabajar solos, no podríamos y tampoco lo quiero; necesito trabajar con gente local que quiera la ciudad, que la conozca, que conozca su historia y que esté pensando futuro”, dijo.
El paisajista planteó que la ciudad ya realizó una fuerte apuesta sobre su costa y que ahora debe llevar esa misma energía al tejido urbano. “La energía que la ciudad puso en la costa es momento de ponerla también en su tejido urbano”, afirmó.
“EL PAISAJE COTIDIANO DE LA CIUDAD”
Para Thays, el desafío no pasa únicamente por embellecer calles y veredas, sino por entender el arbolado como parte esencial de la vida urbana. “Los árboles de la calle son el paisaje cotidiano de la ciudad, el primero que vemos, el último que vemos”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que el concepto de arbolado urbano cambió en las últimas décadas. “Antes los árboles estaban más bien llamados a embellecer la ciudad y prestar servicios de sombra, de color. Hoy no solamente son necesarios, sino que prestan un servicio ambiental muy necesario”, señaló. Ese servicio, explicó, no sólo está vinculado a la calidad de vida de las personas, sino también a la presencia de aves, insectos, mariposas y cadenas biológicas asociadas al paisaje urbano. “Queremos que Paysandú sea una ciudad ambientalmente comprometida y que eso sea evidente en sus veredas, calles y avenidas”, indicó.
ESPECIES NATIVAS Y CAMBIO DE PARADIGMA
Uno de los ejes del plan será avanzar hacia una mayor presencia de especies nativas, adaptadas biológicamente al territorio. Olivera afirmó que la meta es “que Paysandú se transforme en una ciudad donde haya un predominio absoluto de la planta nativa”. El intendente sostuvo que actualmente hay un predominio de especies exóticas y que el plan apunta a revertir progresivamente esa situación.
“La especie nativa es la que está biológicamente adaptada a este lugar, porque nació acá, es de acá”, dijo.
Thays coincidió en que esa definición implica un cambio profundo. “Tener especies nativas en la ciudad revela un cambio de cabeza, un cambio de paradigma”, afirmó. También señaló que el objetivo es que el paisaje natural de Paysandú, de carácter ribereño y vinculado a humedales, pueda convivir con la trama urbana.
“Queremos que el paisaje natural de Paysandú, ese paisaje ribereño y de humedales, conviva con la ciudad”, expresó. Aclaró que “una ciudad no es una reserva biológica”, pero sí puede formar parte de una lógica ambiental más amplia. El objetivo final del plan es que “Paysandú pueda, con el tiempo, no sólo reverdecer, sino rejuvenecer”, subrayó Olivera.
