La Junta Departamental no hizo lugar a la mayoría de las observaciones del Tribunal de Cuentas al Presupuesto Quinquenal de la Intendencia. El tratamiento se realizó observación por observación, con votaciones nominales y fundamentaciones que derivaron en un fuerte debate político sobre el déficit presupuestal, el frustrado impuesto medioambiental y el respaldo dado al intendente Nicolás Olivera.
El debate político terminó concentrado en una diferencia dentro del propio Partido Nacional, entre los sectores del intendente (lista 51) y de Jorge Larrañaga (lista 22). La discusión quedó planteada en torno a si la Junta dio o no gobernabilidad al intendente, luego de haber aprobado la mayor parte del presupuesto pero no el impuesto medioambiental que el Ejecutivo había incorporado como fuente de financiamiento.
INTERNA NACIONALISTA POR LA GOBERNABILIDAD
Desde el sector nacionalista que respaldó al intendente, se sostuvo que el desequilibrio es consecuencia de no haber acompañado el impuesto medioambiental previsto por el Ejecutivo.
El edil Andrés Silva afirmó que el Tribunal de Cuentas confirmó en la observación 5.3 lo que ya se había advertido durante el tratamiento presupuestal. “Es evidente que ahora el Tribunal nos dio la razón de que habían votado un presupuesto deficitario”, expresó. También sostuvo que hubo una “mini coalición” contra Olivera para eliminar la creación o sustitución impositiva, y calificó esa decisión como una “zancadilla” con fines electorales.
Desde el sector que apoya a Jorge Larrañaga se rechazó esa lectura. La edila Patricia Vásquez Varela sostuvo que el Ejecutivo debió ajustar el gasto y que la responsabilidad del déficit no podía trasladarse a quienes se opusieron a un nuevo tributo. “No aceptamos que se nos endilgue a nosotros el hecho de que el presupuesto deficitario es por causa nuestra”, afirmó.
La diferencia quedó claramente expuesta entre los ediles nacionalistas Claudio Zanoniani (Larrañaga) y Alejandro Colacce (Olivera). Zanoniani sostuvo que “al señor Intendente le dimos gobernabilidad”, al señalar que se aprobó el 99,65% del presupuesto y 163 de los 167 artículos.
Colacce, en cambio, expresó la posición contraria. Afirmó que el presupuesto no habría quedado deficitario si no se hubieran introducido modificaciones y si se hubiera acompañado el esquema de financiamiento planteado por el Ejecutivo. “Ahí, señoras y señores, no hubo gobernabilidad”, sostuvo. Más adelante, en otro tramo del debate, agregó, con la fuerza de un golpe al hígado, “lamento que blancos voten contra blancos y con el Frente Amplio”.
MARTÍNEZ: “EL TRIBUNAL NOS DIO LA RAZÓN”
Por el Frente Amplio, Natalia Martínez sostuvo que las observaciones del Tribunal de Cuentas confirmaron cuestionamientos que su bancada había realizado durante el tratamiento del presupuesto. Recordó que el Frente Amplio votó negativamente el proyecto porque, a su juicio, era “concentrador del poder”, quitaba potestades a los ediles, incluía impuestos encubiertos y no mostraba el déficit real de la Intendencia.
Martínez cuestionó además la forma en que se desarrolló la discusión presupuestal y habló de falta de diálogo y de “soberbia” por parte del oficialismo. “El tiempo otra vez a la bancada del Frente Amplio le da la razón”, sostuvo, al remarcar que varias de las observaciones del Tribunal coincidían con advertencias realizadas por la oposición.
También fue crítica con las modificaciones introducidas al presupuesto y afirmó que quienes las impulsaron “tienen que hacerse cargo”. En ese sentido, advirtió que no se estaba pensando en la ciudadanía y que se habían generado problemas que luego quedaron expuestos en el informe del Tribunal.
HELGUERA: “NADA ES TAN DRAMÁTICO”
Desde el Partido Colorado, David Helguera procuró bajar el dramatismo de la situación, aunque marcó una clara distancia con el intendente Olivera por el intento de crear el impuesto medioambiental. Señaló que el Tribunal formuló 13 observaciones sobre 167 artículos y sostuvo que la más relevante era la vinculada al déficit generado por la no aprobación de ese tributo.
“Por un déficit de 78 millones de pesos en un presupuesto de 20 mil millones, ¿qué le puede pasar al departamento? Nada. Lo resolveremos, veremos cómo, pero se resolverá”, afirmó.
Helguera defendió el rol de la Junta como órgano de contralor y sostuvo que su sector había advertido que no acompañaría el impuesto. “A mí, que soy colorado, el intendente no me va a endosar nada, porque a él fue que le faltó la virtud de dialogar”, expresó.
También remarcó que la negativa al tributo respondió a la defensa de los contribuyentes. “¿No estaba esperando el ciudadano que le dijéramos que no a un impuesto nuevo?”, preguntó durante su intervención.
SILVA DEFENDIÓ AL EJECUTIVO
Andrés Silva, del Partido Nacional, sector de Nicolás Olivera, defendió la posición del gobierno departamental y relativizó el alcance de las observaciones del Tribunal de Cuentas. Señaló que el organismo “observa” y “advierte”, pero no veta, y sostuvo que no existía un escenario de caos presupuestal. “Acá no hay ningún caos”, afirmó, al cuestionar a la oposición y a los sectores que no acompañaron el impuesto medioambiental. También atribuyó buena parte de los señalamientos del Tribunal a modificaciones introducidas durante el proceso de discusión del presupuesto.
Silva defendió además la actitud del intendente Olivera frente a algunas propuestas incorporadas al texto. Dijo que el jefe comunal aceptó planteos presentados durante el tratamiento presupuestal, lo que -según afirmó- demostraba disposición al diálogo.
UNA SESIÓN CON SALDO POLÍTICO
La sesión extraordinaria dejó cerrado el trámite de consideración de las observaciones del Tribunal de Cuentas, pero reabrió la interna dentro del oficialismo departamental. Aunque la Junta no hizo lugar a la mayoría de las observaciones, el debate dejó instalado un punto sensible para el gobierno. El presupuesto aprobado en su mayor parte, debido al rechazo al impuesto medioambiental provocó una discusión sobre déficit, responsabilidad política y gobernabilidad.
El saldo más relevante no estuvo únicamente en la votación, sino en la fractura discursiva dentro del Partido Nacional. Para el sector de Larrañaga, el intendente recibió gobernabilidad porque la Junta acompañó casi todo el presupuesto. Para el del intendente, esa gobernabilidad quedó afectada al no aprobarse la fuente de financiamiento prevista por el Ejecutivo.
