La mañana del domingo amaneció gris, silenciosa y con un frío que calaba hasta los huesos. La temperatura, una de las más bajas registradas en las últimas semanas, pareció convertirse en un invitado más a los festejos por el 163º aniversario de Paysandú Ciudad. Sin embargo, ni el viento ni las bajas sensaciones térmicas lograron apagar una tradición que año tras año reúne a instituciones, fuerzas vivas y tradicionalistas para rendir homenaje a la capital sanducera. Los espectadores que se animaron a desafiar la gélida jornada lucían bufandas, gorros y gruesos abrigos, y así siguieron atentamente cada pasaje del desfile.
Tras la autorización solicitada por el jefe de la Fuerza de Parada y Desfile, mayor Nicolás Curbelo, comenzaron los actos protocolares frente al palco oficial, donde se ubicaron las autoridades encabezadas por el intendente departamental, Nicolás Olivera, junto a representantes nacionales, departamentales y de las fuerzas armadas y policiales.
La solemnidad marcó el inicio con el pasaje del agrupamiento de Banderas y Escoltas de la Prefectura del Puerto de Paysandú, seguido por la Banda de Músicos de la Brigada “Protector de los Pueblos Libres” de Infantería Nº 3, cuyos acordes rompieron el silencio de una mañana dominada por el viento helado.
Posteriormente desfiló una compañía del Liceo Militar General Artigas Anexo Norte, de Tacuarembó, institución que forma año a año a futuros bachilleres militares. Le siguieron las Banderas y Escoltas del Batallón “General Leandro Gómez” de Infantería Mecanizado Nº 8, junto a efectivos pertenecientes a la Fuerza de Respuesta Inmediata y una sección de Naciones Unidas. También realizaron su pasaje los vehículos mecanizados Mowag, característicos de la unidad militar sanducera.
El agrupamiento a pie se completó con las Banderas y Escoltas de la Jefatura de Policía de Paysandú, mientras que posteriormente desfilaron vehículos pertenecientes a reparticiones policiales, Bomberos y Policía Caminera.
Lentamente, el desfile fue adquiriendo un tono más colorido. Instituciones educativas de la ciudad y del interior del departamento, colectividades, iglesias, academias de danza, grupos culturales, adultos mayores, deportistas y organizaciones sociales aportaron movimiento y entusiasmo a una celebración que mantuvo intacto su espíritu.
Las coreografías, los trajes típicos, los estandartes y las muestras de cada institución fueron recibidos con aplausos por quienes permanecieron a lo largo del recorrido. También tuvieron su espacio las disciplinas deportivas, desde newcom y básquetbol hasta patín y sipalki, reflejando la diversidad de actividades que se desarrollan en el departamento. Uno de los momentos más esperados llegó sobre el final con el pasaje de los autos antiguos y, especialmente, de los más de 2.500 jinetes nucleados en la Asociación de Sociedades Tradicionalistas. El sonido de los cascos sobre el pavimento y la extensa columna de caballos ofrecieron una de las imágenes más representativas de la identidad sanducera, cerrando una jornada en la que la tradición volvió a imponerse sobre las inclemencias del tiempo.
Fue un desfile distinto, marcado por el intenso frío, pero con el mismo sentimiento de cada año. Porque aún en una mañana gélida, Paysandú volvió a encontrarse con su historia, sus instituciones y sus tradiciones para celebrar un nuevo aniversario.
CONSTRUIR JUNTOS EL FUTURO DEL DEPARTAMENTO
Finalizado el desfile cívico-militar por el 163º aniversario de Paysandú Ciudad, se desarrolló el acto oficial en la explanada de Plaza Artigas, con la presencia de autoridades departamentales, representantes de instituciones, aparcerías y público.
La ceremonia comenzó con la interpretación del Himno Nacional a cargo de la Banda Municipal, seguida por el Himno a Paysandú. Posteriormente, el intendente Nicolás Olivera hizo uso de la palabra, centrando su mensaje en el orgullo de pertenecer a la ciudad y en la necesidad de trabajar unidos para construir el futuro del departamento.
En primer término, solicitó un aplauso para todos quienes participaron del desfile, al que calificó de “imponente”.
“En cada rostro que veía pasar, veía modelado a Paysandú, una maqueta de lo que somos, de cuál es nuestra esencia. Y eso es lo que nos hace ser sanduceros: pertenecer a una estirpe, sentir orgullo por el lugar donde no solamente nos tocó nacer, sino donde decidimos todos los días vivir, crecer junto a nuestra familia, educar a nuestros hijos y querer que se queden en este suelo que el propio Artigas eligió para construir su sueño federal”, expresó. Señaló que la celebración trasciende el recuerdo de la historia local y representa un compromiso con quienes construyeron la ciudad a lo largo de más de un siglo y medio. Sostuvo además que los sanduceros deben asumir un rol activo en la construcción de su propio destino. “No podemos sentarnos a esperar que el futuro venga. Tenemos que ser constructores, como lo fueron quienes nos precedieron”, indicó.
En el tramo final de su discurso destacó valores que, a su entender, identifican a la comunidad sanducera. “Tenemos un genotipo distinto, y lo distinto es el coraje y el orgullo que nos caracteriza. Mientras haya un puñado de sanduceros convencidos de que este departamento puede seguir adelante, trabajando, luchando y peleando por él, Paysandú seguirá creciendo”, señaló.
