Honraron memoria de sanducero muerto en atentado terrorista contra la Embajada de Israel en Buenos Aires

“Miguel era un hombre honesto, trabajador, buen padre, amiguero, muy amiguero”, dijo Nelly Durán, viuda de Miguel Ángel Lancieri, frente al Municipio de Lorenzo Geyres, donde en el patio delantero se descubrió una plaqueta que recuerda al sanducero fallecido en el atentado contra la Embajada de Israel en Argentina en 1992.
La localidad estaba cubierta por una bruma persistente pese a que ya era media mañana, como si el cielo bajo acompañara el peso de una memoria que tardó 34 años en volver, con nombre propio, a la tierra donde había nacido.
El homenaje fue realizado por la Embajada de Israel en Uruguay, la Intendencia de Paysandú y el Municipio de Lorenzo Geyres, con el descubrimiento de una plaqueta conmemorativa y la plantación de un olivo, símbolo de paz, permanencia y resiliencia. La ceremonia recordó al único uruguayo entre las 29 víctimas fatales del atentado ocurrido el 17 de marzo de 1992 en Buenos Aires, cuando una camioneta cargada de explosivos destruyó la sede diplomática israelí.

UN ACTO DE MEMORIA

Miguel Ángel Lancieri nació en Lorenzo Geyres y emigró a Buenos Aires en busca de trabajo. Allí encontró la muerte en el atentado contra la sede diplomática israelí. Su historia, hasta ahora poco conocida en Uruguay, fue recuperada en el lugar donde comenzó su vida.
El asesor político de la Embajada de Israel en Uruguay, Pablo Londinski, recordó que el atentado ocurrió el 17 de marzo de 1992, a las 14.45, cuando “una camioneta cargada con explosivos fue detonada frente a la Embajada de Israel”. Señaló que “29 personas fueron asesinadas” y “más de 200 resultaron heridas”.
Londinski sostuvo que aquel ataque “no fue un hecho aislado” ni “una acción espontánea”, sino “un atentado terrorista cuidadosamente planificado, ejecutado con el propósito de causar la mayor cantidad de víctimas como fuera posible”. Agregó que la destrucción de la Embajada dejó en evidencia que “el terrorismo internacional había llegado a América Latina” y que estaba dispuesto “a arrasar con los valores más preciados de la civilización, la paz y la vida”.

EL RECUERDO DE SU VIUDA

Nelly Durán habló con visible emoción y agradeció el homenaje “en mi nombre y de toda mi familia”. Recordó que Lancieri había partido a Buenos Aires “en búsqueda de un futuro mejor”, pero que “siempre soñaba con volver”.
“Cuando podía, agarrábamos el auto y nos veníamos”, junto a sus hijos, quienes pasaron vacaciones en Lorenzo Geyres, “un pedazo del Uruguay que tanto quería”. Dijo que algunos vecinos lo recordarán “en muchas anécdotas de vida” y que, aunque otros no lo hayan conocido, “su espíritu está acá, en este pueblo de su Uruguay querido”.
Durán afirmó que los familiares y sobrevivientes del atentado “seguimos buscando justicia y verdad” y que durante estos años han luchado “por perpetuar la memoria no sólo de mi esposo, sino también de las 29 víctimas que fueron asesinadas en este terrible atentado”.

“UN HIJO DE ESTA TIERRA”

El alcalde de Lorenzo Geyres, Orlando Stoletniy, agradeció el gesto de la Embajada de Israel y definió a Lancieri como “un hijo de esta tierra”. Señaló que no llegó a conocerlo personalmente, pero sí a sus padres, “personas que eran muy queridas del pueblo”.
“Si bien se nos fue Miguel, hoy sigue viviendo en los corazones de cada uno de nosotros”, expresó.
ARGENTINA REITERÓ SU CONDENA
La cónsul de Argentina en Paysandú, María Florencia Viyella, afirmó que fue “el primer atentado terrorista internacional perpetrado en suelo argentino” y “un acto marcado por el antisemitismo”.
En nombre de su país, reiteró “su más enérgica condena a toda forma de terrorismo” y el “compromiso inquebrantable con el combate al flagelo del antisemitismo”. También sostuvo que esclarecer el atentado “sigue siendo un deber irrenunciable” de Argentina.
Viyella señaló que la justicia argentina reconoció “el carácter de crimen de lesa humanidad” tanto del atentado contra la Embajada de Israel como del atentado contra la AMIA, ocurrido dos años después. Agregó que se ha señalado “la responsabilidad de la República Islámica de Irán y de Hezbollah en la ejecución de estos hechos atroces”.
Afirmó que el ataque fue contra “el pueblo judío, contra el pueblo argentino, contra el pueblo boliviano, contra el pueblo italiano, contra el pueblo paraguayo y contra el pueblo uruguayo, contra Miguel Ángel Lancieri; contra toda la humanidad”.

“NO PERMITIR QUE SU NOMBRE CAYERA EN EL OLVIDO”

La embajadora de Israel en Uruguay, Mijal Hershkowitz, destacó que “en Uruguay muy pocos saben que este terrible atentado se cobró la vida de un uruguayo”. Recordó que hace más de un año recibió en la Embajada a Nelly Durán y a una de sus hijas, y que allí asumió “el compromiso de no permitir que su nombre cayera en el olvido”.
La diplomática, que en los próximos días finalizará su misión en Uruguay, señaló que este fue “casi mi último acto público como embajadora de Israel en el país” y agregó que “no podría imaginar una despedida más emotiva para nuestras sociedades, la israelí, la uruguaya, la argentina”.
Hershkowitz afirmó que el homenaje debía ser entendido no sólo como recuerdo, sino también como advertencia. “El terrorismo no distingue entre nacionalidades, religiones o fronteras. Ataca a seres humanos, a padres, a hijos, a niños, sin distinción”, expresó.
También sostuvo que “la historia de Miguel es una prueba dolorosa de eso” y que Lancieri fue “un ciudadano nacido en esta tierra” que se encontró “en el camino de quienes hacen del odio una ideología y de la muerte una pasión”.
La embajadora afirmó que “34 años después seguimos afrontando esa misma amenaza” y que el terrorismo “busca sembrar miedo y destruir vidas”. Por eso, dijo, este homenaje “pone un nombre, una historia y una cara a quien fue arrancado por el odio”.

“EL ODIO PRECEDE A LA VIOLENCIA”

El intendente Nicolás Olivera centró su intervención en “lo imperecedero del amor que deja un padre y un esposo” y en el deber colectivo de enfrentar el odio, la intolerancia y el olvido.
Tras escuchar a la viuda de Lancieri, dijo que su emoción después de 34 años hablaba “de una gran huella que dejó Miguel” y también “de un deber que tenemos como país, como sociedad, como localidad”.
“El odio precede a la violencia, el odio está antes”, afirmó Olivera. Señaló que el odio “desconoce a quien está enfrente” y que, en este caso, desconoció “la vida de un hombre, de un trabajador, de un padre, un esposo y de un hijo de esta tierra”.
El intendente sostuvo que “quien muere siendo víctima del terrorismo es inocente” y que no puede aceptarse “la aniquilación de la vida del otro para la supremacía de mis ideas o de mis consignas”.
También remarcó que el terrorismo no es algo lejano cuando alcanza a una comunidad concreta. “Hoy estamos en Lorenzo Geyres, una pequeña localidad. ¿Y qué tiene que ver Lorenzo Geyres con el terrorismo? Tiene que ver cuando le arrebatan la vida a un hombre que es hijo de este suelo”, expresó.
Olivera advirtió que el odio no sólo cobra vidas, sino que su principal consecuencia es “sembrar el miedo”. Por eso reclamó una tolerancia activa, que no sea apenas aceptar de lejos al que piensa distinto, sino defender “que el otro preserve su dignidad”.
Tras los discursos, familiares y autoridades descubrieron la plaqueta en memoria de Miguel Ángel Lancieri. Luego se plantó un olivo en la tierra que lo vio nacer, como símbolo de paz, resiliencia y continuidad.

AUTORIDADES PRESENTES

Participaron del acto el intendente Nicolás Olivera; la embajadora de Israel en Uruguay, Michal Hershkovitz; los diputados Fermín Farinha y Walter Verri; la presidenta de la Junta Departamental, Valeria Alonzo; el alcalde de Lorenzo Geyres, Orlando Stoletniy; la secretaria general de la Intendencia, Gabriela Gómez; el asesor político de la Embajada de Israel en Uruguay, Pablo Londinski; la cónsul de Argentina en Paysandú, María Florencia Viyella; el cónsul honorario de Francia en Paysandú, Martín Darricarrere; el exintendente Walter Belvisi; ediles departamentales; integrantes de la colectividad judía; familiares y vecinos.