Ayúdame a Crecer: “la prevención del suicidio debe hacerse con la comunidad y no puertas adentro”

Lacuesta junto a uno de los psicólogos que apoyan la institución, Sergio Fernández.

Ayúdame a Crecer, un grupo de autoayuda para personas en procesos de resiliencia y en prevención del suicidio, se reúne los viernes en la basílica Nuestra Señora del Rosario, desde las 19.30. En el marco del Día Nacional para la Prevención del Suicidio, mañana viernes realizará en la plaza Constitución de 14 a 16, una jornada de sensibilización sobre la importancia de hablar de salud mental y en prevención de conductas suicidas. Los interesados en asistir al grupo, pueden llamar al 092 54 36 14.

La referente del grupo, Sandra Lacuesta, señaló que allí se ubicará una “caja de Pandora” donde las personas que se acerquen pueden dejar un mensaje con opiniones sobre la labor que debe cumplirse en la atención a la salud mental. Otro espacio quedará habilitado para escribir mensajes, frases de esperanza y de apoyo para compartir con quienes atraviesan por esta problemática.

Lacuesta destacó la labor que cumplen los psicólogos Guillermo Iglesias, Camila Álvarez, Sergio Fernández, Mariana Fleitas, Joaquín Pastorini y Gonzalo Gamboa, así como estudiantes de la carrera, “que nos apoyan en las experiencias con la gente”.

Cometido del grupo

La fundadora del grupo señaló que desde su creación, hace más de 25 años, “abrimos las posibilidades a que las personas lleven adelante sus proyectos y metas”. Explicó que “transitamos en un mundo donde se normaliza que una persona toque fondo. La gente se entristeció, le dolió y se cerró a retomar el aprendizaje en la vida. Así empiezan las frustraciones que provocan un conflicto con nosotros mismos, muchas veces nos rendimos y nos encontramos en el último escalón que es el suicidio”.

Este año “me ha tocado trabajar mucho con las llamadas telefónicas y hablar con personas jóvenes que no están perturbadas por el suicidio sino por autocontrol. Sostienen presiones muy grandes para estudiar, controlarse y poner prioridades en sus vidas. Los jóvenes observan que todo se mueve muy rápido y que hay que obtener resultados ya. Se está perdiendo el gusto a la vida y para lograrlo, hay personas que consumen sustancias. Eso se ve todos los días, principalmente en personas jóvenes y ese consumo también es naturalizado dentro de los lazos familiares”.

Con la comunidad

Aseguró que esa problemática ocurre en la comunidad, “pero vemos que los técnicos siguen reuniéndose puertas adentro para hablar de un problema que está afuera. Las reuniones son para convencerse entre personas ya convencidas de este flagelo. La gente necesita reconectar y contar sus testimonios, sentirse valorada y reconocida. Creo que con el tema de la salud mental, perdimos cercanía con la gente”.
Evaluó críticamente que a esta altura del año, “no hay un plan que se ejecute en el territorio con la comunidad. Las organizaciones de la sociedad civil trabajamos solas, valoran nuestros proyectos y destacan nuestra perseverancia a lo largo de los años, pero no tenemos opinión”.

Ejemplificó que “los casos de suicidio e intentos de autoeliminación también ocurren en el interior del departamento, donde no podemos hacer abordajes. Recibo llamadas desde distintas localidades, pero el factor económico es un límite para la llegada a los territorios y poder empoderar a la gente con talleres y trabajar con distintos actores”.

Lacuesta aseguró que “se realizan seminarios, donde se presentan las estadísticas y esos números se dan como una garantía. Pero la falta de recursos lo comprobamos con las personas que asistimos”. Recordó una experiencia cercana con una integrante del grupo, quien solicitó atención en primeros auxilios, donde “permaneció más de 5 horas a la espera de ser asistida. Hay que recordar que en un encuentro realizado en la sala Gobbi se dijo que se atendía a la gente enseguida y hablaban de los puntos de conexiones. Se ve que aún no llegaron a los lugares donde se tiene que trabajar, como es el ingreso a primeros auxilios”.
La referente del grupo agregó que “los recursos humanos deben saber que están hablando con una persona en medio de un episodio emocional y deben encontrarse los profesionales en la materia. Sin embargo, las personas nos relatan que pasan horas en espera y cuando solicitan una consulta con psicólogo, se vuelve a repetir la historia y es que no se encuentra en ese momento, a pesar que se afirmó lo contrario. El punto es que hay que aplicar lo que se dice y si existen protocolos de atención y prevención, deben utilizarse desde el inicio de un episodio”.


Según Lacuesta, algunas personas encuentran lo contrario. “A veces tienen que soportar agresiones o falta de respeto. Aparte de todo esto, se va a su casa con un combo de pastillas que puede ayudar en un determinado momento, pero también puede ser la antesala de un suicidio. Por eso, destaco que en el Día Nacional del Suicidio es importante salir de los espacios cerrados y de reuniones, hablar con la gente y consultar sobre sus demandas”, concluyó.