La construcción de la nueva sede universitaria de Paysandú continúa su desarrollo con obras simultáneas en distintos sectores del predio ubicado frente a Plaza de Deportes. El proyecto, que demandará una inversión de 26 millones de dólares, avanza actualmente con trabajos en los edificios de calles Zorrilla de San Martín y Herrera, mientras se proyectan las intervenciones previstas en los sectores de calles Solís y Río Negro.
La arquitecta y coordinadora general del Plan de Obras de Mediano y Largo Plazo de la Universidad de la República (UdelaR), Helena Heinzen, dijo a EL TELEGRAFO que el proceso no responde a etapas cerradas, sino a una planificación por componentes que se ejecutan en diferentes momentos.
“Se dividió el proyecto para empezarlo en tiempos diferentes, pero hoy hay una simultaneidad en la mayoría de las etapas. Estamos trabajando en todas las partes, aunque en distintos momentos del proceso constructivo”, subrayó.
El primer frente en comenzar se concentró en el edificio por Zorrilla, considerado la pieza principal del complejo por su ubicación y dimensiones. Se trata de una construcción nueva de 4.000 metros cuadrados, distribuida en planta baja y tres niveles, que funcionará como acceso institucional al campus.
“Es el edificio emblemático, porque da sobre una calle principal, tiene altura y es el que cuenta con mayor área”, indicó Heinzen.
La obra, ejecutada por la empresa CEI, presenta un avance cercano al 24% respecto al cronograma previsto. Allí estarán las oficinas de administración, los espacios de cogobierno, oficinas docentes y unidades académicas vinculadas a salud, ciencias sociales y artes. Además, el último nivel estará destinado a la enseñanza de carreras del área de la salud mediante aulas con simuladores.
La fecha prevista de finalización para este sector es junio de 2027, contemplando las modificaciones del calendario original provocadas por jornadas de lluvia y medidas de paro.
El segundo objetivo corresponde al edificio de calle Herrera, denominado también edificio CAF por estar financiado mediante el préstamo otorgado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). La construcción, a cargo de la empresa Stiller, tendrá 1.950 metros cuadrados destinados a laboratorios, oficinas docentes y espacios asociados a la investigación científica y tecnológica.
“Ese edificio lleva un 15% de avance. Es el edificio que se financia con el préstamo CAF y tiene un seguimiento específico porque el proceso está auditado y requiere rendiciones periódicas de acuerdo con los avances de obra”, explicó Heinzen. La finalización contractual de este sector está prevista para octubre de 2027.
Mientras avanzan esas dos construcciones, la Universidad trabaja en el proyecto ejecutivo del denominado edificio Solís, que comprende los antiguos galpones ubicados sobre esa calle. Allí funcionarán una biblioteca, una cantina, aulas de grandes dimensiones para clases masivas, laboratorios de química, biología e informática, además de oficinas docentes.
La intervención busca conservar parte de la estructura existente y adaptarla a los nuevos usos universitarios. “Nuestra opción fue reutilizar lo existente dentro de lo posible. Eso le llamamos refuncionalizar las instalaciones existentes”, explicó Heinzen. Dentro de esa lógica se mantendrá también la histórica ochava del predio, con la inscripción “1906”, junto con elementos estructurales de los antiguos galpones.
“Queremos mantener esa mirada hacia la historia y hacia la ciudad. Se reutilizan las estructuras existentes, pero hay que hacer una obra nueva importante para alojar laboratorios de primera generación”, aseveró.
El cuarto componente será el edificio por calle Río Negro, una refuncionalización de construcciones existentes que incluirá servicios generales, depósitos, oficinas y espacios vinculados a la comunidad universitaria. Actualmente se encuentra en etapa de anteproyecto.
Las obras en el sector Solís-Río Negro comenzarían en marzo de 2027, un área que involucra 2.000 metros cuadrados.
Por último, se levantará el jardín universitario (1.300 metros cuadrados) que fungirá de elemento articulador del conjunto. De acuerdo a Heinzen, ese espacio central se desarrollará cuando estén definidas las principales intervenciones edilicias, porque funcionará como conexión entre los distintos sectores del campus.
La nueva sede se levanta sobre un terreno de 14.000 metros cuadrados donado por la Intendencia de Paysandú. Cuando finalicen todas las obras, entre construcciones nuevas y áreas refuncionalizadas, el complejo alcanzará aproximadamente 10.000 metros cuadrados edificados.
La financiación está integrada por 521 millones de pesos aportados por la UdelaR con fondos propios, 294 millones de pesos provenientes de la Intendencia sanducera y un préstamo de seis millones de dólares otorgado por CAF, administrado por la Intendencia y la Universidad a través de la Corporación Nacional para el Desarrollo.
Heinzen destacó que pese a la complejidad del proyecto, los trabajos mantienen el ritmo esperado. “Estamos muy conformes. El sistema constructivo que se adoptó está funcionando bien y, por ahora, no tenemos grandes inconvenientes; son los propios de cualquier obra compleja, donde intervienen muchas variables”, aseguró.

