En Cajupay, un espacio de música, movimiento y sonrisas

Los beneficios de mantenerse activo están comprobados a cualquier edad. Pero en Cajupay, el espacio de gimnasia se ha convertido además en un lugar para compartir, hacer nuevas amistades y despejar la mente. Así lo destacó en diálogo con Pasividades July de los Santos, que dirige el grupo de gimnasia en esta institución desde hace cinco años. Hoy ya son 60 personas que encontraron en estas clases una forma de cuidar su salud y disfrutar de un momento pensado para ellas. “Esta hora es mía”, manifiestan las propias participantes.
Al finalizar una de las clases, mientras las alumnas se despedían hasta el próximo encuentro, la docente compartió cómo creció esta propuesta que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un punto de encuentro para decenas de personas. “Arrancamos con diez, después veinte, se fueron sumando, hasta llegar ahora a sesenta personas”, señaló al referirse a la buena respuesta que ha generado el espacio.
La profesora explicó que las clases están adaptadas especialmente para adultos mayores y combinan distintas disciplinas para que cada participante pueda ejercitarse de manera segura y entretenida. “Se enfoca en ejercicios para adultos, ¿qué quiere decir? Que hago todo, es decir ritmos, baile, diversión, aeróbico, cuidando la salud de la gente”, describió.
Detrás de cada clase hay una preparación constante, ya que “es necesario perfeccionarte con otras técnicas para traer cosas nuevas”, comentó. Pero, más allá de la planificación, “vengo acá y uno se transforma, porque veo a la gente que está recopada”, aseguró, aclarando que trabaja cuidando cada movimiento para proteger el cuerpo.
También considera fundamental respetar los tiempos de cada participante, pues “todos tenemos nanas”, dijo al aludir a molestias en rodillas, caderas, brazos o espalda. Cuando “me dicen ‘July yo tengo esto’, les voy diciendo lo que tienen que hacer, hasta dónde pueden”. En este sentido, aclaró que lo importante no es seguir el ritmo del profesor, sino descubrir que, poco a poco, el cuerpo puede hacer cosas que antes parecían imposibles. “Trato siempre de hablarles, les voy diciendo qué tienen que hacer, cómo tienen que hacer”, contó, y aseguró que cada persona va descubriendo sus propios avances. “Me han dicho: ‘Mirá, hago esto y antes no lo hacía’. Esa es la idea”, remarcó.

MOVIMIENTO Y HÁBITOS SALUDABLES

Además de practicar ejercicios físicos para lograr un mayor bienestar es necesario un cuidado integral, que debe comenzar en este caso por el propio docente y luego transmitirse a los alumnos, según consideró July.
Al ser consultada sobre este particular, contó que los alumnos le suelen consultar sobre cuidados en la alimentación. Tras aclarar que cada uno toma sus propias decisiones, entre las sugerencias que suele hacer mencionó: “yo les sacaría la masa, porque como me dicen ‘sí, como mucho pan, mucha torta y vengo pesada’”.
Complementando una dieta equilibrada, “haciendo ejercicio voy trabajando mucho lo que es abdominal, piernas, brazos, porque estamos en una edad –yo me incluyo– que también me tengo que cuidar la masa muscular para estar fuerte”, subrayó.

MUCHO MÁS QUE UNA CLASE DE GIMNASIA

“Desde que estoy acá con la gente me siento como familia, porque encontrás muchas emociones”, destacó la entrevistada al aludir al valor humano que se ha generado en este grupo.
Cada uno carga sus propios problemas, pero al llegar a este espacio “siento que se liberan”, observó la entrevistada. “Me dicen: ‘Yo vengo acá, soy yo, esta hora es mía’… Creo que es un escape mental. Acá tienen un lugar para divertirse, conocer gente, dialogar, reírse y también emocionarse”, aseguró.
Para July, ese ambiente de compañerismo hace que las clases trasciendan lo físico. Con el paso del tiempo el grupo fue creando vínculos que van mucho más allá de la gimnasia. Hay quienes esperan toda la semana para encontrarse con sus compañeros y quienes sienten que esa hora es un momento dedicado exclusivamente a ellos.

UNA VOCACIÓN CONSTRUIDA JUNTO A LA GENTE

Con 23 años de trayectoria vinculada al baile, la gimnasia y distintas disciplinas deportivas, July aseguró que “una gran parte de mi vida creo que es esto. Me ha significado alegrías, tristezas, golpes, pero creo que de esto se aprende y más que nada rescato a la gente, porque sigo aprendiendo de mis propios alumnos”.
Además de su formación como profesora, se ha especializado para brindar mayor seguridad durante las clases y actualmente también trabaja como asistente de niños con autismo en una escuela rural.
Sin embargo, para July “los títulos son un papel, pero los alumnos y el carisma es otro. Me siento feliz de poder potenciar a la gente y que se sientan felices, porque a eso venimos”.


UNA INVITACIÓN A SER PARTE DE ESTE GRUPO

Las clases se realizan los martes y jueves, de 9 a 10, en Cajupay. Aunque durante el invierno la asistencia suele disminuir por el frío, el grupo mantiene una participación constante y continúa creciendo.
July agradeció el respaldo de la institución por haber confiado en la propuesta y también extendió su invitación a que más personas se sumen a estas clases. “Date la oportunidad de tenerte confianza. Creo que ahí vas a descubrir que podés ir a un lugar a mezclarte, a divertirte, a reírte. Llegás a tu casa liberada, contenta o feliz”, dijo a quienes aún no se animan a iniciar una actividad física.
“Arrancamos con 10 personas y hoy somos unas 60. Creo que esto va a seguir creciendo porque es un lugar lindo. Que vengan, que se animen”, concluyó.