En la sala “Maestro Héctor Ferrari” del Cenur Litoral Norte fue presentada la iniciativa “Paysandú Industrial”, elaborada por el Instituto Cuesta Duarte del Pit Cnt, financiado por el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) y la Cámara de Industrias del Uruguay. La mesa de presentación estuvo integrada por el economista Rodrigo Alonso, relator académico del informe; la presidenta del Centro Comercial, Belén Capurro; el intendente Nicolás Olivera; el director nacional de Industria, Adrián Míguez; el titular de la Dirección Nacional de Coordinación con el Interior (Dinacoin) del Ministerio de Trabajo, Darío Mendiondo, y el presidente del Pit Cnt, Marcelo Abdala.
El informe
Alonso expuso la discusión del sector industrial desde el punto de vista “sustantivo”, con la capacidad de la creación de empresas de mayor calidad. “Industria quiere decir modificar de forma sofisticada” valores y conocimientos de la naturaleza “para la creación de los medios de vida que las sociedades necesitan para reproducirse”.
Aclaró que “no es solamente la discusión de un empleo de calidad —que también lo es— sino de condición y de ‘sobrevivencia’. Que Uruguay tenga un lugar que sea satisfactorio, resiliente y con empleos de calidad”. Durante su presentación, señaló que “la cadena de productividad se juega en gran medida en los sectores transables y la industria registra el 70%, por lo tanto está altamente sometida a la competencia internacional”.
Las industrias generan trayectorias laborales de mejor calidad y se vinculan a la sostenibilidad del país. En este marco, se enfocó en los vaivenes de la economía en medio de las crisis de industrias, como la lana y el cuero, que fueron protagonistas de la vida económica del país. Sin embargo, en la actualidad no son sectores “expresivos” dentro de la matriz exportadora uruguaya, con una notoria pérdida de peso en el último siglo.
En las últimas dos décadas, la industria uruguaya sigue dependiendo de los commodities y “eso impone una volatilidad a la economía de Uruguay. Me pregunto hasta qué punto será más barato producir un kilo de carne en base a pradera, lluvia y Sol, que producirla en un laboratorio en China, donde la energía sea más barata que la producida por el Sol en forma natural. Es una cuestión de tiempo y hay que prepararse para eso”, consignó.
El experto agregó que “este país no es estable, sino que va a los tumbos con una economía sacudida permanentemente por mojones que la expanden, la contraen o la ponen en estancamiento”, como en la actualidad.
Pérdida de competitividad
Capurro enfatizó en la pérdida de competitividad y puestos de trabajo. “Cuando una industria reduce su actividad, el impacto no se limita solo a sus trabajadores, sino a otras áreas como proveedores, transporte, comercio y la economía del departamento”.
El sector analizado tiene un efecto multiplicador y su recesión trae consecuencias concretas sobre el empleo. “Nuestra principal preocupación es que Paysandú siga perdiendo la capacidad industrial y no logre que nuevas inversiones recuperen y amplíen la matriz productiva”, agregó.
La directiva destacó las “fortalezas muy importantes” con mano de obra capacitada, instituciones educativas, infraestructura y empresas proveedoras con inversiones estratégicas. No obstante, planteó que “el desafío es generar las condiciones para que esas capacidades vuelvan a traducirse en inversión productiva”.
Cambios en la industria
Míguez se refirió a los cambios en las demandas, en la localización de las cadenas de producción que se encuentran cada vez más cerca de los centros logísticos, con transformaciones en la tecnología y las escalas. En este marco, los costos, la energía y el territorio “importan”.
El jerarca precisó que “no todas las decisiones están en manos de los gobiernos departamentales”, sino que “debemos tomar nuevas decisiones con instituciones específicas”. El director analizó que el departamento cuenta con más de 700 empresas y esa cifra las ubica muy por debajo de Canelones, Maldonado y San José, lo que corresponde a un “cambio muy significativo”.
El mundo del trabajo
Mendiondo señaló que desde el Ministerio de Trabajo las propuestas van “más allá” de la creación de fuentes de empleo, sino que implican un acompañamiento, y resaltó el proyecto integral presentado por el ministro Juan Castillo.
La iniciativa, en proceso de reglamentación, propone la generación de “más y mejores puestos de trabajo destinados a jóvenes hasta 29 años y personas mayores de 45, mujeres jefas de hogar, personas trans, afrodescendientes y con discapacidad”.
En números
Al finalizar, Abdala resumió que “al primer trimestre de este año tenemos que 1.892.000 personas componen la tasa de actividad, con 1.749.000 personas correspondientes a la tasa de empleo, el 59,7% del total. De ese total, 143.000 están desempleadas, es un 7,5%”.
En Paysandú, de acuerdo con el último dato del Instituto Nacional de Estadística, el desempleo se redujo de 10,8% a 9,5%. No obstante, en todo el país hay 8,8% de subocupados. “Aquí se comprueba la hipótesis de que, si bien se han generado más puestos de trabajo de los que se han perdido, crece la informalidad. A nivel general, en el país es un promedio de 22,1% o 386.000 personas”.
Paysandú se encuentra en una situación intermedia, “por encima del promedio y por debajo de los departamentos de frontera. Es un 35% y es una cifra alarmante”, destacó.

