La disminución del nivel del río Uruguay comenzó a permitir el retorno de familias a sus casas en la ciudad, mientras la Intendencia departamental mantiene los trabajos de asistencia y limpieza en las zonas afectadas por la creciente. El director de Servicios, Carlos Batista, señaló a la prensa que la situación evolucionó favorablemente y destacó el impacto que ha tenido el realojo de familias que vivían en áreas expuestas a las inundaciones.
“Estamos bastante contentos porque el río viene bajando. Creo que eso era lo que ocupaba y preocupaba a toda la ciudadanía de Paysandú”, destacó Batista.
De acuerdo con su evaluación, algunas familias ya comunicaron que están regresando a sus hogares. La Intendencia, a través del Centro Coordinador de Emergencias Departamental (Cecoed), entrega kits de limpieza y dispone de un servicio de fumigación para las viviendas que permanecieron bajo agua.
Las familias que necesiten ese servicio pueden solicitarlo a través del teléfono 1865. “Es un servicio que está bueno, pensando en los niños chicos y en la familia que vuelve a un lugar donde hubo agua adentro”, aseveró.
Batista también informó que continúa la asistencia a los afectados por la turbonada que atravesó el departamento. El Cecoed comenzó a entregar canastas de materiales para reparar las viviendas dañadas. De acuerdo con los registros manejados por la Intendencia, se habían recibido 87 denuncias y unas 65 personas ya habían sido confirmadas como damnificadas.
La respuesta también incluyó tareas vinculadas al arbolado. La caída de árboles provocó interrupciones en distintos puntos de la ciudad, ante lo cual los equipos municipales priorizaron la liberación de las calles para restablecer la circulación. “El intendente nos pidió que atendiéramos lo más rápido posible el tránsito, que no se cortara la circulación, y en eso hemos cumplido”, dijo.
Menos familias afectadas por la creciente
Batista atribuyó parte de la diferencia respecto de anteriores inundaciones al proceso de realojo de familias que residían en zonas particularmente expuestas, como las del entorno de avenida Park Way, en la zona sur linderas al arroyo Sacra, donde viviendas que durante años habían quedado afectadas por las crecientes fueron derribadas luego del traslado de sus habitantes.
“Es una enorme alegría saber que contamos con alrededor de 300 familias que no han sufrido esta inundación”, dijo.
El número de personas que debieron abandonar sus hogares también resultó ser considerablemente menor al registrado en otras crecientes. Batista mencionó que actualmente quedan tres carpas instaladas para atender a familias afectadas, frente a las aproximadamente 20 que, según recordó, podían encontrarse en situaciones similares en otros episodios.
Durante la emergencia también se recurrió al Liceo 1 como espacio de apoyo, aunque el establecimiento ya se liberó y las personas que permanecían allí pudieron regresar a sus hogares.
Para el director de Servicios, la situación confirma el efecto del realojo de familias ubicadas en las márgenes del río. “Sigue dando resultado sacar gente de las orillas del departamento, donde en cada creciente y en cada viento se inundaban”, dijo.
Recolección y una nueva plaza inclusiva
Batista aseguró que además de la atención de la emergencia climática, la Dirección General de Servicios mantiene en agenda otros proyectos. Uno de los principales representa la nueva licitación para el sistema de recolección de residuos de Paysandú, cuya apertura está prevista para el 24 de agosto. “Va a tener un nuevo sistema de recolección, que va a ser innovador”, adelantó.
Otro de las iniciativas en preparación es la creación de una plaza destinada a niños con trastornos del espectro autista y otras discapacidades. La propuesta está siendo trabajada por las áreas de Aseo Urbano y Promoción Social, en coordinación con el área vinculada a discapacidad.
La intención es instalarla en la zona este de la ciudad, en el entorno de la plaza Enrique Chaplin. Batista dijo que el objetivo apunta a disponer de juegos y condiciones especialmente pensados para niños que requieren otros estímulos y un entorno adaptado.
“Queremos que haya una plaza exclusiva para ellos, donde puedan concurrir y sentirse contenidos, porque sabemos que precisan juegos y un contexto diferente”, afirmó.
Monitoreo permanente del río
La Intendencia mantiene además la comunicación con Salto Grande y con el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae) para seguir la evolución del río. Batista indicó que se había previsto que el nivel pudiera superar los seis metros, aunque finalmente no alcanzó esa marca. “Estamos en contacto con Salto Grande y con el Sinae a nivel nacional”, destacó.
La evolución del río, sin embargo, sigue marcada por las condiciones meteorológicas y por los cambios en el comportamiento del agua. “La naturaleza varía constantemente”, dijo Batista, quien valoró que en esta oportunidad la respuesta de los organismos involucrados haya permitido atender la emergencia sin consecuencias graves.

