Copay puso a rodar nombres de la identidad sanducera en sus nuevas unidades carreteras

Copay presentó seis nuevas unidades carreteras, de uno y dos pisos, equipadas con tecnología de última generación, que desde ahora llevarán por las rutas del país los nombres de Milton Wynants, Luisa Luisi, Ercilia Guidali, Eduardo Franco, el general Leandro Gómez y los socios fundadores de la cooperativa. Los coches, numerados del 270 al 275, fueron presentados en una emotiva ceremonia realizada en la sede del Yacht Club Paysandú, mientras a pocos metros el crecido río Uruguay aportaba un marco tan particular como inusual a una jornada que conjugó inversión, historia, identidad y memoria sanducera.
Autoridades nacionales y departamentales, representantes de las empresas vinculadas a la adquisición de las unidades, socios activos y jubilados, trabajadores, familiares de los homenajeados e invitados participaron de una celebración que tuvo como protagonistas a los modernos ómnibus recién incorporados y las historias de quienes, a partir de ahora, viajarán simbólicamente con ellos por todo el país.

“NUESTRO PATRIMONIO MÁS IMPORTANTE ES LA CONFIANZA”

El secretario de Copay, Marcelo Pagani, recordó que la presentación no debía ser entendida solamente como la incorporación de seis vehículos, sino como la continuidad de una historia que comenzó el 5 de marzo de 1953, cuando nació la cooperativa “con la vocación de servir a Paysandú”.
Destacó que el principal compromiso continúa siendo con los pasajeros y sostuvo que cada persona que elige Copay no solamente adquiere un pasaje, sino que deposita su confianza en la empresa. “Ese es el patrimonio más importante que hemos construido durante más de siete décadas”, afirmó.
Pagani señaló que las nuevas unidades son modernas, seguras y confortables y representan una inversión significativa, pero fundamentalmente expresan “la decisión de seguir creciendo, de apostar al futuro y de seguir apostando por nuestros pasajeros”.

Agradeció el acompañamiento de Volvo, Irizar, Comil y Scotiabank, así como el trabajo cotidiano de los socios desde el volante, los talleres, la administración y las diferentes áreas. “Este logro es de todos ustedes”, expresó, extendiendo el reconocimiento a quienes utilizan los servicios de la cooperativa.
“Gracias por elegirnos cada día, por confiar en nosotros y acompañarnos en cada kilómetro recorrido”, dijo, antes de recordar especialmente a los fundadores y a quienes dedicaron buena parte de su vida a consolidar Copay.

En el cierre dejó planteado un desafío indicando que “la cooperativa tiene la obligación de pensar en las próximas generaciones”. Y resumió diciendo que las unidades constituyen una inversión, pero “la confianza y el compromiso representan nuestro legado”, porque la finalidad de Copay “no es solamente transportar pasajeros, es acompañar el camino de las personas y las generaciones que confían hoy en Copay”.

OLIVERA: “COPAY ES MUCHO MÁS QUE UNA EMPRESA”

El intendente Nicolás Olivera colocó a la cooperativa entre aquellos símbolos con los cuales Paysandú construye su orgullo y su identidad. Más allá del brillo de los coches cero kilómetro, destacó el esfuerzo que existe detrás de una inversión de esta magnitud y, particularmente, el hecho de que sea realizada por una cooperativa. Recordó que Copay también atravesó “períodos difíciles, con asambleas en las que hubo que discutir cómo mantener los puestos de trabajo y momentos en que el sacrificio individual permitió encontrar soluciones colectivas”.

Olivera vinculó esa capacidad de sobreponerse a las dificultades con una característica profundamente sanducera y puso como ejemplo a Milton Wynants. “El ADN nuestro es ese”, afirmó, al referirse al espíritu de superación, resiliencia y voluntad frente a la adversidad.

“Copay es mucho más que una empresa”, aseguró. Sostuvo que encontrarse con uno de sus coches lejos de Paysandú equivale a encontrarse con “un pedacito de tu suelo que anda por ahí”.
Pero subrayó que la cooperativa no vive solamente de ese sentimiento de pertenencia. “Uno elige Copay porque tiene la certeza de que es la mejor empresa para viajar”, afirmó, mencionando seguridad, comodidad, calidez y una forma de atención en la que se percibe que los trabajadores sienten como propia la empresa.
“Los sanduceros sentimos orgullo de nuestra empresa Copay”, concluyó Olivera, antes de felicitar a la cooperativa y exhortarla a continuar creciendo.

EL RESPALDO DE LAS EMPRESAS

Fernando Verón, de Volvo Uruguay, expresó el orgullo de la compañía por la renovación de la confianza de Copay en la marca y destacó a la cooperativa como una institución identificada con Paysandú.
Desde Comil Onibus S.A., empresa de Brasil que fabrica carrocerías para ómnibus y colectivos, Nicolás Rameau agradeció que Copay volviera a elegir sus productos y se comprometió el respaldo técnico necesario para que las unidades puedan desarrollar sus servicios con normalidad.
Facundo Luzardo, de Scotiabank Uruguay, destacó que la operación excede la compra de seis ómnibus. “Esto genera un impacto importantísimo”, sostuvo, expresando la satisfacción de la institución por haber participado como socio estratégico en una inversión de esa magnitud.

También desde Irizar Gustavo Pacheco destacó una particular coincidencia, pues la firma española es asimismo una cooperativa vinculada históricamente al transporte de pasajeros. Su representante valoró que Copay volviera a elegir sus productos y comprometió el acompañamiento de la marca tanto en materia de unidades como en el componente humano del servicio.

SEIS COCHES, SEIS HISTORIAS DE PAYSANDÚ

La parte más emotiva llegó frente a las unidades. Copay retomó una tradición iniciada con anteriores incorporaciones y, recordando al exdiputado Juan Carlos Moreno como uno de los promotores de la iniciativa, descubrió una a una las placas con los nombres elegidos.

El 270 lleva el nombre de Milton Wynants, cuya pasión, disciplina y determinación llevaron a Paysandú a lo más alto del deporte mundial. Néstor Vanzini recordó al niño del barrio que comenzó jugando al fútbol y encontró después su destino sobre una bicicleta, hasta alcanzar una histórica medalla olímpica. Destacó además al deportista como padre y formador. Su familia agradeció emocionada una distinción que definió como “un mimo al alma” del campeón sanducero.

El 271 homenajea a Luisa Luisi, docente, poetisa, crítica literaria y pionera en la defensa de los derechos de las mujeres. Mabel de Agostini celebró que Copay apostara también por la cultura y la identidad. Recordó su defensa del derecho femenino al trabajo como herramienta de independencia y su compromiso con la escuela pública, laica, gratuita y obligatoria. Si alguna vez fue llamada “La Olvidada”, señaló, desde ahora su nombre recorrerá las carreteras del país.
El coche 272 fue denominado Ercilia Guidali, la “maestra de maestras” nacida en Paysandú en 1881. Luján Mayans recordó que entre 1908 y 1929 formó a 124 maestras y posteriormente dirigió el Instituto Normal que terminaría llevando su nombre. Trazó además un paralelismo entre educación y transporte: ambos permiten descubrir nuevos mundos. Así como Guidali acompañaba a sus alumnas a Montevideo para rendir exámenes, su nombre continuará ahora acompañando nuevos viajes.

El 273 lleva el nombre de Eduardo Franco, referente de Los Iracundos y embajador artístico de Paysandú. La emoción dominó las palabras de Giselle Franco –acompañada por Julio Baccaro– al agradecer que el músico vuelva simbólicamente a “salir a rutear”. Franco llevó durante décadas el nombre de Paysandú a escenarios de distintos países y ahora será un ómnibus sanducero el que lleve el suyo por las rutas. “Esto es lo que papá quería”, expresó su hija, en uno de los momentos de mayor emoción de la ceremonia.
La unidad 275 rinde homenaje a los 20 socios fundadores de Copay, cuyo legado de lucha, resiliencia y compromiso hizo posible el nacimiento de la cooperativa. El presidente de Copay, Diego Riet, leyó un mensaje de gratitud a quienes transformaron en realidad el sueño de crear una empresa al servicio de la comunidad y extendió el reconocimiento a los socios jubilados. La placa, señaló, “representa décadas de sacrificio, compañerismo y valores cooperativos y recuerda que las instituciones se engrandecen por las personas que las hacen posibles”.

Finalmente, el 274 recibió el nombre del general Leandro Gómez, “héroe eterno, símbolo de coraje, dignidad y resistencia”. Juan Andrés Pardo vinculó la defensa colectiva de Paysandú de 1864-1865 con aquellos 20 trabajadores que casi nueve décadas después fundaron Copay. Dos historias distintas unidas, dijo, por la capacidad de enfrentar desafíos y construir colectivamente. Recordó además que la cooperativa mantiene su tradición mientras evoluciona y cerró con una frase que sintetizó toda la ceremonia: “Copay es Paysandú”.
Entre los coches recién estrenados, los abrazos, las fotografías familiares y el río Uruguay creciendo casi junto al lugar de la ceremonia, Copay presentó así mucho más que seis nuevas unidades. Puso tecnología y confort en la carretera, pero también decidió cargar a bordo memoria, cultura, deporte, educación, música, historia y sus propias raíces cooperativas.

Desde ahora, cuando los coches 270 al 275 salgan de Paysandú rumbo a distintos puntos del país, seis nombres profundamente sanduceros viajarán en ellos.