Camino a una siembra histórica de maíz: INIA presenta Optifert-N para ajustar el nitrógeno durante el cultivo

La herramienta desarrollada por INIA La Estanzuela se anticipa a los fenómenos El Niño, de aparición cercana y La Niña, ya ocurrido.

Con una superficie de maíz que superaría las 300.000 hectáreas en la zafra 2026-2027 y buenas perspectivas de disponibilidad hídrica, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) presenta Optifert-N maíz, una herramienta que permite ajustar de forma dinámica la fertilización nitrogenada durante el ciclo del cultivo para acompañar con mayor precisión su potencial de rendimiento.

La superficie sembrada con maíz a nivel nacional mantiene una tendencia de crecimiento sostenido desde hace nueve años, a un ritmo de aproximadamente 26.000 hectáreas por año. A este escenario se suma un contexto climático favorable, con pronósticos que prevén lluvias superiores a lo normal hacia el final de la primavera y comienzos del verano, lo que favorecería especialmente a los maíces de primera y aumentar las posibilidades de una buena implantación de los cultivos tardíos.

Fenómenos Niño-Niña

La mayor disponibilidad de agua también puede traducirse en un mayor potencial productivo. Los registros históricos de INIA La Estanzuela muestran que, en años Niño, los maíces de primera disponen de aproximadamente 30 milímetros más de agua útil durante su período crítico que en años Niña. Esta condición favorece la definición del número de granos, uno de los principales componentes del rendimiento.

A fin que el cultivo exprese su potencial, el manejo de la nutrición debe acompañar las condiciones ambientales. “Existe una fuerte interacción entre la disponibilidad de agua y la respuesta al agregado de nitrógeno en el cultivo”, explicó Nicolás Maltese, investigador del Sistema Agrícola Ganadero de INIA. En un escenario de mayores precipitaciones, una aplicación temprana de dosis elevadas puede aumentar el riesgo de pérdidas por lixiviación, mientras que un cultivo con mayor potencial de crecimiento puede incrementar posteriormente su demanda de nitrógeno.

Explicó que “es central el ajuste dinámico de la dosis de nitrógeno durante el ciclo del cultivo”. La estrategia implica fraccionar las aplicaciones y desplazar parte de la fertilización hacia etapas más avanzadas, entre V6 y R1, acompañando la mayor demanda tardía de nitrógeno que presentan los híbridos modernos.

Es en este punto donde Optifert-N maíz puede aportar valor en la toma de decisiones. Desarrollada por INIA, la herramienta permite realizar recomendaciones dinámicas de fertilización nitrogenada durante el ciclo del cultivo a partir de la curva de absorción crítica de nitrógeno.

El sistema estima el estado nutricional actual del maíz y su demanda futura, considerando su capacidad de generar biomasa durante el período crítico.

Está diseñada especialmente para utilizarse entre V8-V12, cuando el desarrollo alcanzado por el cultivo permite estimar con mayor precisión su potencial de crecimiento y, por lo tanto, su demanda futura de nitrógeno. Para realizar el diagnóstico considera datos como la fecha de siembra, población, nitratos disponibles en el suelo, fertilizante nitrogenado ya aplicado, biomasa acumulada y concentración de nitrógeno en las plantas.

“Más allá de recomendar una dosis, OptiFert-N permite además evaluar el diagnóstico actual del cultivo, leer el potencial de crecimiento y fijar metas a cumplir”, destacó Maltese. De esta manera, la herramienta permite tomar una decisión basada en información objetiva en una etapa avanzada del ciclo, cuando ya se cuenta con más elementos para conocer cómo viene desarrollándose el cultivo.

La zafra

El escenario productivo previsto para esta zafra vuelve especialmente relevante esta posibilidad. Si la disponibilidad hídrica favorece el crecimiento y permite alcanzar rendimientos superiores a los habituales, un déficit de nitrógeno puede limitar la tasa fotosintética, la acumulación de materia seca, el número de granos y, finalmente, el rendimiento.

A la vez, las condiciones de mayor humedad exigen atender otros aspectos del manejo, como la calidad de implantación y el monitoreo sanitario, particularmente en los cultivos tardíos. La elección de híbridos con buen comportamiento frente a enfermedades y de caña también adquiere importancia ante el mayor período que estos cultivos permanecen en el campo hasta la cosecha.

De esta manera, en una campaña que se encamina a marcar un nuevo máximo de superficie sembrada, capturar la posible mejora en la oferta ambiental y capitalizar el potencial de híbridos modernos de maíz requiere que las decisiones de manejo acompañen lo que ocurre en el cultivo durante su ciclo. Optifert-N maíz busca aportar precisamente esa capacidad de ajuste, para aplicar el nitrógeno en la cantidad y el momento en que el cultivo realmente lo necesita.

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