El amor propio que se construye en conjunto
Por momentos, se presenta la autoestima como algo interno: aprender a quererse, confiar en uno mismo y dejar de depender tanto de la mirada externa. En este sentido, los vínculos siguen jugando un papel fundamental. Abraham Maslow incluyó el amor y la pertenencia entre las necesidades humanas fundamentales. En su modelo, necesitamos vínculos, aceptación y conexión antes de poder desplegar plenamente otras necesidades relacionadas con la propia estima y la realización personal. Necesitar de esa conexión de los demás no significa tener poco amor propio. El problema surgiría cuando nuestra propia sensación de valor depende exclusivamente de ser aceptados.“Si me quieren, entonces valgo”
Pensemos en un caso: Mariana, 38 años. En su trabajo recibió reconocimiento, pero en lugar de disfrutarlo respondió automáticamente: “no es para tanto, cualquier otro podría haberlo hecho”. Cuando su madre o pareja le dicen que están orgullosos de ella, sospecha que lo dicen para hacerla sentir bien. Sin embargo, cuando Mariana recibe una crítica, pasa horas y horas pensando en ella.¿Qué sucede?
No necesariamente falta capacidad; lo que podría existir es dificultad para recibir lo positivo porque internamente podría encontrarse instalada la idea de “mi valor tiene que ser demostrado”, “el cambio tiene que ser muy importante para sentir que hice algo bueno”. Reconocer qué sentimos frente a un elogio, una crítica, un rechazo o una indiferencia es una pequeña forma de acercarnos al autoconocimiento, y además la base para poder comprender las emociones de los demás. Ser conscientes de qué nos sucede es el primer paso para comenzar a responder de otra manera. Tal vez podríamos sentir y construir vínculos desde un nuevo lugar: “te quiero y valoro tu mirada, porque mi valor no comienza ni termina en ella”.(097352937)
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