España: precariedad laboral y salud mental (II)

Dr. Rodrigo Deleón.

En la presente entrega finalizaremos la consideración del Informe Pro Educación y Salud Mental (Presme) del Ministerio de Trabajo y Economía Social de España del año 2025, el cual contiene valiosa información sobre la relación entre precariedad laboral y salud mental en ese país.

6. Conclusiones

6.1) Precarización

“La precarización del trabajo es un preocupante fenómeno en expansión en los últimos decenios, que afecta desigualmente a los distintos grupos sociales y que se asocia a múltiples problemas de salud y enfermedades, entre los que destacan los trastornos de salud mental, que afectan tanto a las personas trabajadoras como a sus familias y a las comunidades donde viven. La precariedad laboral, así como las desigualdades y los dispares efectos en la salud mental que a ella se asocian, no solo constituyen un problema de justicia social, sino que en buena medida sirven para explicar de qué manera se distribuyen el bienestar y la calidad de vida en nuestras sociedades. (…) Bajo el concepto de precariedad laboral se aúnan la precariedad en el empleo (tipo de contrato, inestabilidad de la relación, despido, etc.) y la precariedad en el trabajo (horarios, bajas remuneraciones, intensidad del trabajo, irregularidad y falta de previsibilidad, etc.). Cuando a ambas le añadimos otras formas de precariedad social, es decir, aquellas que afectan a la vida cotidiana y familiar, obtenemos una visión aún más completa del fenómeno que hemos denominado “precariedad integral”.

6.2) Trabajadoras

“Uno de los colectivos más infravalorado e invisibilizado es el de las mujeres que realizan el trabajo reproductivo (trabajo doméstico y de cuidados), asignado de forma precaria y desigual por género, clase social y situación migratoria”. Un débil estado del bienestar, “con servicios públicos escasos o con capacidad insuficiente contribuye a promover un empleo femenino más precario e inestable que el masculino, una menor implicación masculina en el trabajo doméstico y de cuidados y una tasa de fecundidad muy baja. En conjunto, el sistema actual hace que con más frecuencia las mujeres deban retirarse, total o parcialmente, del empleo, impidiendo de facto la incorporación femenina al empleo en igualdad de condiciones con los hombres y lastrando sus posibilidades de promoción profesional y económica, todo lo cual ha contribuido al empeoramiento de las condiciones de empleo y de vida de las mujeres”.

6.3) Informalismo

“Además de los estudios por clase social, género y situación migratoria, entre otros ejes de desigualdad, es también relevante prestar atención a algunos colectivos olvidados. Las personas trabajadoras en situación de informalidad no cuentan con contratos de trabajo, derechos y garantías laborales, protección de seguridad social o representación sindical. Las personas que trabajan en plataformas digitales están, muy a menudo, expuestas al control y vigilancia algorítmicos, a la atomización de su entorno de trabajo, a la posibilidad de tener bajos ingresos, a la imprevisibilidad de su situación de empleo y/o de los tiempos de trabajo, etc.”.

6.4) Discapacidad

“Las personas trabajadoras con discapacidad están infrarrepresentadas en el mercado laboral, y su inserción en el mercado laboral se concentra preferentemente en segmentos muy determinados, como los del empleo protegido para personas con discapacidad u otros en los que generalmente las condiciones de trabajo tienden a situarse en niveles no demasiado elevados. Las personas trans sufren múltiples tipos de discriminación, también en el ámbito del empleo y la ocupación. Quienes trabajan en el mundo académico sufren una situación donde predomina una elevada temporalidad, inseguridad y dificultades para la conciliación laboral, así como una acusada difuminación de las fronteras entre los tiempos de trabajo y descanso. Las personas trabajadoras del sector cultural están especialmente afectadas por el pluriempleo, la estacionalidad, la dependencia de subsidios y la fragmentación de tareas y ocupaciones”.

6.5) Factores

“La salud mental es una parte integral de la salud y el bienestar de la población que depende de factores muy factores muy diversos de tipo biomédico (genético, etc.), conductual (hábitos alimentarios, uso de drogas, ejercicio físico, etc.) y sanitario (atención primaria, hospitales). Sin embargo, los más importantes son los llamados determinantes sociales de la salud, entre los que se encuentra la precariedad laboral. De hecho, la salud mental es especialmente sensible a la precarización de las condiciones laborales. Por ello, la estrategia preventiva y de promoción de la salud pública mental debe ir más allá del simple tratamiento individual de las personas afectadas para centrarse en los procesos sociales (políticos, económicos, culturales y ambientales) causantes de la mala salud mental en las poblaciones.

6.6) Sanidad

“El sistema sanitario puede y debe jugar un papel importante cuando una persona sufre un problema de salud mental relacionado con la precariedad laboral. Por un lado, con mecanismos de protección (incapacidades laborales temporales, tratamiento) y, por otro, con mecanismos preventivos (alerta y coordinación con los sistemas de prevención de riesgos laborales, inspección de trabajo, organizaciones sindicales o sistema judicial)”.

7. Reflexión final

La salud mental constituye un aspecto trascedente de la vida de las personas, siendo uno de los pilares fundamentales de su bienestar, el cual debe ser considerado especialmente en los lugares de trabajo. En efecto, al decir de las autoridades uruguayas, “la salud mental es el bienestar emocional, psicológico y social”. Tal como ha señalado la médica Verónica Morín, “la ansiedad, la depresión, los trastornos relacionados con el estrés y otras afecciones psicológicas se han convertido en una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial. Lejos de tratarse de un fenómeno aislado, su crecimiento responde a múltiples factores: la aceleración de los ritmos de vida, la hiperconectividad, la incertidumbre económica, los cambios sociales, las crisis globales y las dificultades para construir espacios de descanso genuino en un mundo que parece exigir productividad permanente”. En este marco, combatir la precariedad laboral será siempre un aporte claro, concreto y valioso para combatir las afectaciones a la salud mental. Dr. Rodrigo Deleón

DELEÓN ABOGADOS – 33 Orientales 989 – Paysandú – Celular: (099) 10-33-13 – rdeleon1370@gmail.com

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