Solicitada: ¿Y los heterosexuales?

La verdad es que esta sociedad se ha transformado en cualquier cosa... No sé cómo expresarlo. Me rebalsa, no encuentro los términos. Este país, que no tiene grandes problemas comparado con otros que están en guerra, con dictaduras o sufriendo desastres naturales... En fin, un país en el que sería hermoso vivir si no se inventara sus propios problemas.

Vivimos reviviendo una tragedia que ocurrió hace más de 50 años. Tragedia para los muertos y desaparecidos, cuya cantidad nunca se va a saber si fueron tres, 30, 300 o 3.000. Todos juegan con esa cifra según su conveniencia. Tragedia para sus familias, una horrible tragedia. Y tragedia también para el país. Una época nefasta.

Pasaron más de 50 años y el dolor de las familias sigue ahí, comprensiblemente, por supuesto. Pero ¿no se dan cuenta de que los diferentes gobiernos y las distintas asociaciones y organizaciones, sean gubernamentales o no, han transformado esto, desde hace tiempo, en un tema de conveniencia política y económica?

Han manipulado este tema de la manera que han querido. Han instalado fechas, nombres, marchas... Me pregunto: ¿a quién beneficia esto?

¿Beneficia a los familiares que, año tras año, van detrás de unos carteles y unas fotografías reclamando algo legítimo, pero que ya no van a tener? ¿Alguien imagina el fin de esto? ¿Alguien piensa que va a llegar el día en que se diga que ya no se van a hacer marchas porque apareció todo lo que dicen que tiene que aparecer?

Esto es de nunca acabar, señores. Esto es manipulación lisa y llana.

Porque, además, parece que esos son los únicos derechos que merecen llamarse derechos humanos en Uruguay. Los muertos por la guerrilla y sus familias no tienen derechos humanos. Los muertos cada día en las calles de este país y sus familias tampoco son merecedores de derechos humanos.

Capítulo aparte, pero no por ello menos importante, merece la manipulación que hace este gobierno con las diferentes minorías, llámense feministas, gays o personas trans.

En este país no se avasallan los derechos de nadie... ¿O sí? Pero lo cierto es que existe una legislación que protege a sus habitantes frente a la discriminación, la agresión o cualquier otra vulneración de derechos. El mecanismo es simple: si te pasa algo que vulnera tus derechos, vas y denuncias. Para eso existen las instituciones en este país.

Yo les preguntaría a quienes participan en estas marchas qué es lo que tienen para denunciar: ¿quién vulneró sus derechos?, ¿quién los discriminó?, ¿quién los agredió? ¿Lo denunciaron?

¿Qué es todo esto? ¿Qué reclaman?

Deberían denunciarse a ellos mismos porque, si se ponen a pensar, ellos mismos se discriminan al diferenciarse del resto, integrando grupúsculos que ni siquiera tienen definido con claridad lo que reclaman.

Eso sí: respaldados, en su mayoría, por el Estado. O sea, por todos. También por los heterosexuales, que, por no juntarnos, asociarnos u organizarnos, estamos quedando al margen. Estamos siendo discriminados.

Y esto va un poco en broma, pero también en serio: en este bendito país tenés que parecer más perjudicado o más discriminado para que el Gobierno te apañe y te banque.

Esto es Uruguay: el país que tiene muchos derechos instalados para sus ciudadanos, pero en el que se reclama todos los días. Entonces se crean direcciones dentro del Gobierno. Y eso implica directores, administrativos, gerentes, oficinas, autos, sueldos... O sea, “curros”.

La verdad es que la población está aburrida de las dos cosas: de la forma en que se lucra con el dolor de la gente y de los “curros” vinculados a estas minorías que, desde mi punto de vista, no deberían existir como estructuras separadas. Gracias. Florentino

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