Trabajan en otro módulo de producción de hemovacuna en el Dilave Paysandú

El desafío del plan es colectivo para el control de la garrapata, reducir pérdidas por tristeza parasitaria, prevenir residuos y proteger la confianza en la producción ganadera uruguaya.

A un año de la presentación del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata, instituciones públicas, academia, profesionales y actores vinculados a la producción se reunieron en Paysandú para hacer una puesta a punto de lo realizado, analizar los desafíos que persisten y proyectar las próximas acciones.

La Jornada Interinstitucional sobre el Control de la Garrapata, realizada en la Estación Experimental Mario A. Cassinoni (Eemac), permitió poner sobre la mesa la resistencia, tristeza parasitaria, uso responsable de medicamentos veterinarios, residuos biológicos, inocuidad, mercados, investigación y educación sanitaria.

El encuentro reunió a más de un centenar de participantes de forma presencial, además de quienes siguieron la actividad a distancia, entre estudiantes, profesionales, productores, técnicos e investigadores. El coordinador del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata, Carlos Fuellis, planteó que, cumplido el primer año, la instancia también representaba una oportunidad para “rendir cuentas”.

Fuellis se mostró conforme con el camino recorrido, aunque advirtió que enfrentar la problemática requiere constancia y un trabajo sostenido en el tiempo.

Ejes del programa

Uno de los ejes que comienza a profundizarse es el trabajo directo en los establecimientos. El director general de Servicios Ganaderos, Marcelo Rodríguez, explicó que el Ministerio de Ganadería recorre y conversa con los productores para promover, cuando sea necesario, los planes de saneamiento con participación de veterinarios.

El trabajo comenzó en Artigas y se extendió hacia otros departamentos. Fuellis destacó que la iniciativa originalmente planteada para Artigas, Rivera y Cerro Largo fue creciendo con la incorporación de Salto y Treinta y Tres, mientras se evalúa continuar ampliando las recorridas hacia otras zonas del país.

La orientación, remarcó Rodríguez, no es salir al campo con una lógica sancionatoria, sino acompañar, generar información y promover mejores decisiones sanitarias.

En ese marco, recomendó a los productores trabajar junto al profesional, a la vez de utilizar herramientas disponibles como el test de multirresistencia, que permite conocer qué productos continúan siendo efectivos en cada establecimiento y mejorar las decisiones de tratamiento.

A este despliegue se suma la incorporación de 19 agentes sanitarios veterinarios, que se distribuirán en distintos departamentos y recibirán capacitación específica para reforzar el trabajo sanitario en el campo.

Hemovacuna

Fuellis destacó el crecimiento registrado en la utilización de la hemovacuna. Según explicó, en 2017 se demandaban unas 8.000 dosis, mientras que actualmente se utilizan alrededor de 600.000 dosis. El coordinador señaló, sin embargo, que todavía existe un importante margen para ampliar su utilización.

Rodríguez adelantó que trabajan en la instalación de un nuevo módulo de producción de hemovacuna en el laboratorio Dilave Paysandú, que permitirá ampliar progresivamente la capacidad de producción con el objetivo de alcanzar unas 500.000 dosis desde esa sede el año próximo.

La ampliación responde al crecimiento de la demanda y busca fortalecer una herramienta sanitaria que el MGAP viene promoviendo como parte de la estrategia para reducir las pérdidas ocasionadas por la tristeza parasitaria.

Investigación

La Facultad de Veterinaria trabaja en distintas líneas vinculadas al plan y su decano, José Passarini, destacó que la respuesta a la problemática requiere combinar formación e investigación. Explicó que distintos equipos de la Facultad participan actualmente en pruebas de vacunas, producción de hemovacuna, estudios sobre resistencia y detección de residuos.

Según Passarini, se trata de “un trabajo de largo aliento, con pequeños hitos”, en el que las respuestas se van construyendo a partir de la articulación entre instituciones, investigadores, profesionales, estudiantes y productores. El decano advirtió además que el problema ya no puede analizarse exclusivamente desde el punto de vista sanitario. La presencia de residuos y sus posibles consecuencias comerciales incorporan también una dimensión económica y social, particularmente por el impacto que pueden tener sobre la actividad de las plantas frigoríficas y el empleo.

Garrapata, residuos y mercados

La relación entre el control del parásito y la presencia de residuos de productos veterinarios ocupó buena parte del intercambio.

Fuellis señaló que los resultados no conformes pueden reducirse a partir de decisiones concretas, como el uso correcto de los medicamentos veterinarios, respetar los tiempos de espera y seguir las indicaciones de las etiquetas.

“Entre todos tenemos que internalizar una nueva cultura de trabajo”, sostuvo e involucró en ese proceso a productores, veterinarios, instituciones y comunicación.

Rodríguez, por su parte, señaló que este es uno de los temas que más preocupa actualmente a la Dirección de Servicios Ganaderos por sus posibles consecuencias sobre los mercados. Explicó que el Ministerio continúa trabajando sobre las observaciones recibidas y en las medidas necesarias para fortalecer el cumplimiento de los requisitos sanitarios.

El desafío, coincidieron los participantes, es lograr un control efectivo de la garrapata sin generar nuevos problemas asociados al uso inadecuado de los productos utilizados para combatirla.

Educación sanitaria y cercanía

Fuellis consignó que el asesoramiento profesional junto al conocimiento de la situación particular de cada establecimiento y la correcta utilización de las herramientas disponibles resultan fundamentales para que las decisiones sanitarias sean efectivas.

El coordinador reconoció el trabajo realizado hasta el momento por los Servicios Ganaderos y por instituciones como el Instituto Nacional de Carnes, Instituto Plan Agropecuario y otros actores que participan de la estrategia, pero advirtió que todavía existen lugares a los que no pudo llegar el programa.

Definió el despliegue actual como “una acción más para tener la cercanía con el productor y con el sitio donde está el problema”.

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