La artista sanducera Virginia D’Alto viajará a Italia para participar de una residencia artística de 15 días en la isla Sant’Antioco, Cerdeña, donde desarrollará una obra de arte textil que vinculará la historia migratoria de su familia con los paisajes de Uruguay e Italia. Será la única representante uruguaya en una experiencia que reúne a creadores de diferentes países.
El viaje está previsto entre el 19 de setiembre y el 11 de octubre y tendrá como eje el proyecto “El mar que nos une”, una investigación artística que parte de la historia de su bisabuelo, Antonio D’Alto, y propone abordar la memoria, las migraciones y la relación entre los territorios separados –y al mismo tiempo vinculados– por el mar.
“Para esta residencia elegí un tema muy relacionado con mi historia personal y con mi bisabuelo, Antonio D’Alto. La propuesta busca unir dos países, Italia y Uruguay. Nos separa el mar, pero en este caso el mar también nos une”, explicó D’Alto. La artista señaló que pretende “generar un diálogo entre el territorio de origen de mi bisabuelo y Uruguay, trabajando sobre el paisaje y la memoria de quienes emigraron hacia nuestro país”.
D’Alto se ha especializado en patchwork y arte textil, incorporando diferentes procedimientos y materiales a su producción. “Trabajo con muchas técnicas textiles y generalmente realizo una combinación de todo lo que he ido aprendiendo”, explicó.
La residencia integra el proyecto internacional “Tessere l’Arte 2026 – Un cantiere per il futuro”, organizado por Ottovolante Sulcis A.P.S. y financiado por la Fondazione di Sardegna, que destinó 10.000 euros a esta edición, con el apoyo del Comune di Sant’Antioco. En el caso de D’Alto, su participación cuenta además con el respaldo del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, a través del Instituto Nacional de Artes Visuales y su fondo de apoyo a traslados para residencias artísticas en el exterior, destinado a contribuir con los gastos del viaje. Durante la residencia deberá desarrollar una nueva obra a partir de esa experiencia y del contacto con el territorio de Sant’Antioco. “La idea es traducir ese vínculo mediante telas transparentes, superposiciones y transparencias que permitan mostrar ese diálogo entre ambos territorios”, adelantó. La instalación incorporará además peces y elementos relacionados con la fauna marina, en una evocación del viaje realizado por su bisabuelo hacia Uruguay. “Cuando imagino el viaje de mi bisabuelo, pienso que durante buena parte de la travesía lo único que veía era mar y peces”, expresó.
De esta forma, “El mar que nos une” plantea al océano no solamente como una distancia geográfica, sino como un territorio común atravesado por historias de desplazamiento, memoria e identidad.
“Las residencias artísticas son puntos de encuentro entre distintas disciplinas y artistas provenientes de diferentes lugares. Esa conexión entre personas de culturas diversas genera un crecimiento artístico y personal”, sostuvo D’Alto. Para la sanducera, la experiencia tiene además una significación particular. “Para mí también es muy importante porque soy la única representante de Uruguay que participará en esta residencia”.
Durante su permanencia trabajará en la investigación y producción de la obra, combinando su formación artesanal con una perspectiva vinculada al arte contemporáneo.
Una vez de regreso, pretende compartir lo vivido en Paysandú. “Después quiero volcar esa experiencia, posiblemente a través de una charla en la Asociación Lucana durante la Settimana Italiana”, adelantó.
El proyecto implica también retomar una búsqueda personal iniciada años atrás. “Será, de alguna manera, un recorrido desde Uruguay hasta Cerdeña y también un viaje hacia atrás, a través de tres generaciones. Para mí es algo muy movilizador”, señaló.
D’Alto agradeció especialmente al Cremig y a la Asociación Lucana de Paysandú, que proporcionaron información y colaboraron en las gestiones necesarias para obtener su residencia italiana.


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