A 150 años, el Florencio Sánchez sigue guardando los aplausos de Paysandú

Hay edificios que forman parte de una ciudad y otros en los que parece vivir una parte de ella. El Teatro Florencio Sánchez pertenece a estos últimos. Anoche, al cumplir 150 años, Paysandú volvió a encontrarse con uno de sus símbolos mayores y celebró mucho más que el aniversario de un edificio: celebró una parte de su propia memoria.

La ceremonia arrancó con videos que recorrieron una historia que comenzó cuando todavía era Teatro Progreso. Carlos Leoni, de la Fundación Amigos del Teatro, enumeró nombres y fechas: allí estuvo Carlos Gardel; allí debutaron en 1961 los jóvenes Blue Kings que después serían Los Iracundos; y allí, el 12 de octubre de 1915, se realizó la primera interpretación completa del Himno Nacional con la música del maestro Francisco José Debali. "Son ustedes la razón y la existencia de la cultura", dijo Leoni al público. "El teatro es cultura, es arte, es amor y es paz".

El intendente Nicolás Olivera llevó el discurso hacia una dimensión más íntima. Recordó a quienes hace siglo y medio creyeron que una villa que intentaba crecer necesitaba un teatro y sostuvo que el Florencio no es grande solo por su arquitectura sino porque "en estas tablas los gurises pueden sentir que nunca van a estar demasiado lejos para llegar demasiado alto". Fueron descubiertas placas de la Comisión de Patrimonio, la Cámara de Representantes, la Fundación y la Intendencia. Una de ellas resume el espíritu de la noche: "Cada generación dejó aquí su aplauso, su emoción y sus sueños". El cierre fue del pianista Homero Francesch, en una noche en que el viejo teatro volvió a hacer aquello para lo que fue creado.

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