En el marco de la 80.ª edición de la Exposición de Reproductores de Paysandú se desarrolló en la tarde de la víspera un concurso de vellones con animales de las razas Merino Australiano e Ideal, una iniciativa que busca mostrar la calidad de la lana uruguaya, destacar el trabajo de los productores y acercar al público a las distintas etapas de la producción lanera. Rodeados de mucho público, demostraron su habilidad en las tareas esquiladores y acondicionadores.
La actividad permite mostrar el proceso de esquila y acondicionamiento de los vellones, así como los atributos que determinan la calidad y el valor comercial de la lana.
La propuesta incluyó, además, la participación del público mediante un concurso en el que los visitantes pudieron observar los vellones dispuestos sobre mesas y, a partir de los datos disponibles, intentar identificar cuál tiene el mayor valor económico.
Cada muestra contó con información sobre el peso del vellón, el micronaje (espesor o grosor), y el rendimiento al lavado, entre otros indicadores relevantes para evaluar la calidad de la fibra.
Quienes respondieron correctamente participaron del sorteo de varias prendas de lana.
La organización cuenta con la participación de las sociedades de criadores de las razas Ideal y Merino, la Rural de Paysandú, esquiladores y acondicionadores del departamento, trabajadores provenientes del sur del país y la empresa Estancias Puppo, una de las principales exportadoras de lana sucia de Uruguay.
José Francisco Ramos, ingeniero agrónomo y técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) en Paysandú, explicó a EL TELEGRAFO que la actividad se realiza con la participación voluntaria de productores que aportan sus animales para la esquila, y la lana obtenida será donada a tejedoras locales, que también están presentando sus trabajos en la exposición.
También está idea de hacer algún poncho o algún tipo de tejido para regalarle al papa León XIV, si eventualmente se concreta su visita en el mes de noviembre.
Una fibra natural con atributos diferenciales
Ramos destacó que uno de los objetivos del SUL en las exposiciones es promover el rubro ovino y difundir las características de la lana como materia prima. En ese sentido, subrayó que se trata de una fibra natural, biodegradable y reciclable, vinculada a un sistema productivo basado en animales criados a cielo abierto y, en buena medida, sobre pasturas naturales.
Aunque la lana representa aproximadamente el 1% del mercado mundial de fibras, señaló que Uruguay no compite por volumen, sino por calidad. Entre los atributos que distinguen a la producción nacional mencionó el diámetro de la fibra, el largo de mecha, la baja presencia de materia vegetal, la resistencia a la tracción, el buen color y el cuidado durante la cosecha y el acondicionamiento.
Estas características contribuyen a posicionar la lana uruguaya como un producto apreciado en los mercados, donde las condiciones de producción y la calidad de la materia prima adquieren especial relevancia.
La lana será destinada a tejedoras locales
Uno de los aspectos destacados de la propuesta es el destino de la lana obtenida durante el concurso. Según explicó Ramos, el acuerdo con los productores establece que los vellones sean donados para que tejedoras de Paysandú puedan utilizarlos en sus trabajos.
En ese marco, surgió la idea de elaborar un poncho u otra pieza textil para obsequiar al papa León XIV, en caso de que finalmente se concrete su eventual visita prevista para noviembre. La iniciativa vincula la producción lanera con el trabajo artesanal local y busca dar visibilidad tanto a la materia prima como a quienes la transforman.
La esquila, una vez al año
Consultado sobre la frecuencia de esquila, Ramos indicó que, en Uruguay, los ovinos se esquilan generalmente una vez al año, aunque el momento varía según la categoría y el manejo de los animales.
En el caso de las ovejas preñadas, es habitual recurrir a la esquila preparto, una tecnología ampliamente utilizada que se realiza generalmente durante junio y julio. Por su parte, las categorías que no están destinadas a la cría pueden esquilarse en torno a setiembre u octubre, mientras que los sistemas más tradicionales concentran esta tarea en octubre y noviembre.
De esta manera, el concurso de vellones de la Rural de Paysandú combina la difusión de las características de la lana uruguaya con el reconocimiento del trabajo de productores y trabajadores del sector, al tiempo que acerca al público a una actividad relevante para la producción agropecuaria nacional.
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