Hoy se elige Miss Grand International y Uruguay tiene su representante sanducera

El certamen Miss Grand International 2026 se celebra hoy en Bangkok, Tailandia, y Francie Millan, hija de dos sanduceros, es la representante de Uruguay bajo el título de Miss Grand Uruguay.

Recientemente electa por la organización Miss Grand International, Francie se encuentra hace casi dos semanas en Tailandia preparándose para la gran noche de hoy, junto a otras 80 participantes de todo el mundo que han venido realizando actividades preliminares con desfiles en trajes de baño, vestidos de fiesta y trajes típicos de sus países.

Si bien Francie tiene nacionalidad estadounidense y uruguaya, decidió llevar a Uruguay a los escenarios internacionales y se la vio con hermosos atuendos con los colores de nuestra bandera.

Que el mundo se transforme en Uruguay

“Hay sueños que nacen mucho antes de que uno comprenda lo grandes que pueden llegar a ser. El mío comenzó cuando era una niña, escuchando las historias que mis padres me contaban sobre Uruguay, sobre Paysandú, sobre nuestra gente, nuestras tradiciones y esa fuerza tan especial que nos caracteriza a los uruguayos”, manifestó Francie en diálogo con EL TELEGRAFO.

Destacó que Uruguay nunca había tenido una representante en este escenario internacional. “Cuando fui elegida entendí que esta oportunidad era mucho más grande que un título o una corona. Era la posibilidad de abrir una puerta que durante mucho tiempo había permanecido cerrada para nuestro país. Me propuse algo: que el mundo no solamente conociera a Miss Grand Uruguay, sino que se enamorara de Uruguay”.

Confesó que detrás de cada presentación hay mucho sacrificio de su parte y de quienes la acompañan siempre: su hermano Marco, su padre Octavio y su madre Irma. “Han sido semanas de preparación, noches sin dormir, obstáculos inesperados, lágrimas, momentos de incertidumbre y días en los que el cansancio parecía más grande que mis propias fuerzas”.

Garra Charrúa

Francie se confiesa portadora de “esa garra charrúa que nos enseña que no importa el tamaño de nuestro país ni lo difíciles que sean las circunstancias: nunca dejamos de luchar por aquello en lo que creemos”.

Su traje típico quiso ser fiel representante de esa garra: la uruguaya portó un sol como corona y la bandera como alas. “Quise representar a una mujer guerrera, orgullosa de sus raíces, que lleva consigo la historia, la valentía y el espíritu de una nación entera. Cuando salí al escenario y desplegué nuestra bandera, sentí algo que jamás voy a poder explicar completamente con palabras. En ese instante pensé en mis padres, en mi familia, en Paysandú y en todos los uruguayos que estaban siguiendo esta aventura desde sus hogares”.

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