Paysandú Reverdece llegó a 1.500 árboles plantados y apunta a alcanzar los 10.000

Con la plantación de un ejemplar de pata de vaca frente al Jardín de Infantes 91, en calle Florida casi Setembrino Pereda, el programa Paysandú Reverdece alcanzó este lunes los 1.500 árboles incorporados al arbolado urbano. La actividad contó con la participación de niños del centro educativo, quienes realizaron canciones, bailes y otras presentaciones antes de la plantación. El intendente Nicolás Olivera destacó que la iniciativa procura transformar el paisaje urbano, reducir las altas temperaturas estivales y alcanzar la meta de aproximadamente 10.000 árboles al finalizar el actual período de gobierno.

El ejemplar plantado es un pata de vaca (Bauhinia forficata). Se trata de una especie nativa de la región, de porte pequeño a mediano, que se caracteriza por sus flores blancas y su copa redondeada. La elección de las especies constituye uno de los aspectos centrales del programa, que busca combinar la generación de sombra con una transformación paisajística de las calles y espacios públicos.

“Este es un programa que busca no solamente plantar árboles”, expresó Olivera a EL TELEGRAFO durante la actividad. Explicó que la selección de especies contempla “no solo de bajar las islas de calor que Paysandú tiene, también tiene que ver con un efecto paisajístico”, señaló.

En ese sentido, indicó que las distintas arterias incorporarán árboles con características particulares, buscando generar espacios diferenciados por sus colores, aromas, alturas y especies. El propósito, agregó, es que “con el transcurso de los años Paysandú se convierta en una ciudad más amigable con el ambiente y con mejores condiciones para enfrentar las temperaturas extremas que se registran durante el verano”.

UNA OBRA PARA LAS PRÓXIMAS GENERACIONES

Olivera destacó especialmente el carácter de largo plazo del programa y sostuvo que sus resultados más importantes no serán necesariamente apreciables durante la actual administración. “La idea no es solo plantar árboles, la idea es que la gente sienta y se apropie también de esto, como se ha venido apropiando, para cuidarlo, para tenerlo, para quererlo también”, afirmó.

La participación de los niños del Jardín 91 formó parte de ese propósito de involucrar a la comunidad en el cuidado del arbolado y generar conciencia sobre su importancia.

El intendente recordó que el objetivo es alcanzar aproximadamente los 10.000 ejemplares al finalizar el período, con una intervención que tendrá consecuencias sobre el paisaje y las condiciones ambientales de la ciudad durante las próximas décadas. “No toda obra importante necesita hormigón o cemento o asfalto. Esta creo que es una tremenda obra para el departamento de Paysandú y sobre todo para la ciudad”, expresó.

Agregó que se trata de una inversión cuyos beneficios más significativos podrán disfrutar las generaciones futuras. “Es una intervención donde probablemente los que estemos acá no lo vayamos a ver; es una obra para las otras generaciones que vienen”, reflexionó.

“Seguramente alguno se va a sentar a tomar mate abajo de la sombra, pero claro, no de forma inmediata”, añadió, para destacar la necesidad de superar una visión limitada a los períodos de gobierno. En esa línea, sostuvo que es importante “dejar de pensar en términos tan cortos, tan cíclicos, los pocos años que uno pueda estar al frente de la administración y pensar un poco para adelante”.

REPARACIÓN DE VEREDAS Y PARTICIPACIÓN VECINAL

Uno de los aspectos vinculados a la ejecución del programa es la intervención sobre las veredas, que en determinados lugares deben modificarse para permitir la incorporación de los nuevos ejemplares.

Olivera pidió paciencia a los vecinos y explicó que los trabajos se desarrollan de manera secuencial, comenzando por la plantación y continuando posteriormente con la construcción de alcorques, colocación de cordonetas y reparación de las superficies afectadas.

“Lo primero fue la plantación, ahora venimos agregando lo que es la cordoneta, el alcorque y también lo que es la parte de arreglo de la vereda que fue rota”, explicó. Aseguró que esas reparaciones están contempladas dentro de la planificación y forman parte de la intervención integral.

ESPECIES ADECUADAS A CADA VEREDA

Uno de los aspectos técnicos del programa Paysandú Reverdece es la selección de las especies según el ancho de las veredas y las características de las construcciones existentes. La planificación contempla diferentes alternativas de arbolado para evitar que el crecimiento de los ejemplares genere dificultades en los espacios destinados a la circulación peatonal o interfiera con las edificaciones.

Para las veredas más angostas, de entre 1,80 y 2 metros, donde existen balcones que avanzan sobre la vía pública, se prevé la utilización de especies como duranta y dodonea. En aquellas de las mismas dimensiones, pero sin balcones salientes, podrán plantarse cambuí, cambará de flores amarillas, calliandra, cereza de monte y arazá.

Cuando las veredas tienen entre 2 y 2,50 metros de ancho, la variedad de especies se amplía considerablemente. Entre las seleccionadas figuran molle ceniciento, chal-chal, lapacho amarillo, pajaí, pata de vaca, guazatumba y siete capas. Precisamente, el ejemplar número 1.500, plantado frente al Jardín 91, corresponde a una pata de vaca (Bauhinia forficata), especie incluida en esta categoría.

Para veredas de entre 2,50 y 2,80 metros se contemplan especies como bugre, lapacho rosado, lapachillo y pajaí. En aquellas de mayor amplitud, de entre 2,80 y 3 metros, se podrán incorporar árboles de mayor desarrollo, entre ellos viraró crespo, blanquillo, sangre de drago, jacarandá, ingá y Francisco Álvarez.

La planificación también establece criterios específicos para determinadas calles. En Rincón, por ejemplo, se prevé utilizar sapirandí, guayabo del país y cambuí, mientras que en arterias donde ya existen determinadas especies exóticas no invasoras se contempla mantener esa continuidad paisajística mediante ejemplares como thevetia, espumilla y pata de vaca de flores rosadas.

De esta manera, el programa procura que el nuevo arbolado no solamente contribuya a generar sombra y disminuir las temperaturas durante el verano, sino que también se integre a las características de cada sector de la ciudad, combinando criterios ambientales, funcionales y paisajísticos.

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