Uruguay alcanza los 480 presos por cada 100.000 habitantes y duplica la tasa de 2003

(EFE)
Uruguay tiene 480 personas privadas de libertad por cada 100.000 habitantes, una tasa que se duplicó entre los años 2003 y 2025 y que llevó a que el país alcanzara en el último año los 16.570 presos. Así lo revela el Censo Nacional de Personas Privadas de Libertad, cuyos resultados fueron presentados este viernes por el Ministerio del Interior e indicaron que hay características que cambiaron poco, una de ellas que el 92,1% son varones con una edad promedio de 33 años.
Las mujeres, en tanto, son el 7,4% de la población privada de libertad, y un 0,4% restante refiere a personas con otras identidades de género.
Se trata de una población joven (seis de cada diez tienen menos de 35 años) y mayoritariamente blanca, con una representación del 54,7%. No obstante, el censo revela una “sobrerrepresentación de las personas afro” en las cárceles uruguayas, ya que estas son el 20,2%, el doble que en el total de la población del país.
El censo muestra que las vulnerabilidades de esta población “se acumulan desde temprano”. El 20,5% dice haber vivido en la calle siendo niño o adolescente, el 26,8% estuvo en instituciones al amparo del Estado siendo menor de edad y el 22,7% reconoce que había violencia en su núcleo familiar.
Asimismo, se detalla que las trayectorias son distintas en función del género. El 68,3% tiene hijos y el 22% de las mujeres fue madre antes de alcanzar la mayoría de edad, muestra de una maternidad temprana y una carga de más responsabilidades de cuidado.
En cuanto a la educación y el trabajo, más de la mitad abandonó los estudios antes de los 15 años, el 87,7% tuvo alguna vez trabajo remunerado y el 60% estaba trabajando antes de su reclusión.
En la actualidad, el 41,6% estudia y el 37,9% trabaja, pero el 85,4% no recibe remuneración. Además, hay quienes desean estudiar o trabajar, pero no lo consiguen por falta de cupos.
En materia de drogas, el 69% admite haber consumido alcohol u otras sustancias en el año previo a su reclusión, el 52,6% asume que su consumo era problemático y solo el 12,5% dice haber solicitado ayuda por ello una vez preso. Entre las sustancias, predomina el consumo de pasta base de cocaína en el 58,2% de los reclusos.
En total, el censo contó con la participación de 13.182 personas, lo que representa el 80% del total de privados de libertad del país. Entre el 20% que falta, un 10% rechazó participar.
Se trata del segundo censo realizado en el país de estas características, siendo el anterior de 2010. Las entrevistas fueron presenciales y se realizaron entre febrero y diciembre de 2025.

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