La importancia de “Paysandú Reverdece”

Días atrás, el intendente departamental Nicolás Olivera participó en una ceremonia en la que se plantó el árbol 1.500 en el marco del plan Paysandú Reverdece, en las calles Florida y Setembrino Pereda, y que incluyó la presencia de los niños que concurren al Jardín 91. En esa ocasión, el jerarca departamental expresó que “Es una tremenda obra para Paysandú, es una intervención donde probablemente los que estemos acá no lo vayamos a ver dentro de dos, tres, cuatro años”. El árbol plantado fue un ejemplar de pata de vaca (Bauhinia forficata), especie nativa de nuestra región.
De acuerdo con lo informado oportunamente por la Intendencia Departamental de Paysandú (IDP), “El objetivo principal del plan Paysandú Reverdece es diseñar un Plan Maestro de Infraestructura Verde Urbana para gestionar integralmente el ‘ecosistema verde’ de la ciudad, favoreciendo sostenibilidad, biodiversidad y resiliencia. Este Plan establece lineamientos estratégicos y operativos para planificar el paisaje y diseño urbano, fomentando la biodiversidad y el equilibrio ambiental. Adicionalmente, es un instrumento estratégico para orientar el diseño, implantación, mantenimiento y gestión del arbolado público y las áreas verdes. Además, será la base para una Ordenanza de Arbolado Urbano y Áreas Verdes, que consolide criterios y reglas claras.”
Este proyecto de la IDP incluye, entre otros aspectos: a) un relevamiento georreferenciado árbol por árbol, para tomar decisiones basadas en evidencia; b) gestión, participación y educación; c) el fortalecimiento del Vivero Municipal y Parque Botánico (que cuenta con 10.000 árboles para plantar) y la producción de nuestros propios árboles, para ampliar y sostener el arbolado urbano; y d) normativa y ordenanza que incluyan: i) reglas claras para conservar, plantar, reponer y podar; ii) criterios para integrar árboles a veredas e infraestructura; iii) promoción de especies autóctonas o adaptadas; iv) prevención de exóticas invasoras; v) gestión circular de residuos de poda (mantillo/compost); y vi) fomento de verde en jardines, retiros, azoteas y superficies permeables.
El plan que lleva adelante la IDP posee un sólido respaldo científico, ya que está basado en una serie de mapas de temperatura superficial para ciudades del interior de Uruguay y Argentina elaborados por el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable. De acuerdo con lo informado por representantes de esa institución, “a partir del análisis de imágenes satelitales y procesamiento espacial, estos mapas permiten identificar cómo se distribuye el calor dentro del tejido urbano y dónde se concentran las denominadas islas de calor urbano”. La Intendencia de Paysandú se apoyó en estos datos al desarrollar el plan “Paysandú Reverdece”, el cual, según lo afirmó el intendente Olivera, “no es un plan para plantar árboles, sino que es un plan de infraestructura verde que mira de acá a 50 años la ciudad que queremos en Paysandú y los impactos que queremos”. De acuerdo con lo informado por la prensa, el paisajista argentino Carlos Thays, diseñador del plan, considera que el mapeo de la temperatura superficial urbana, “lejos de ser un ejercicio académico aislado, busca aportar evidencia concreta para enfrentar uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo: construir ciudades más resilientes y habitables en escenarios de aumento de temperatura y creciente vulnerabilidad climática”. Las conclusiones relacionadas con este tipo de iniciativas destacan que “los resultados muestran algo que cada vez resulta más claro: el calor no se distribuye de manera uniforme. La presencia de vegetación, cuerpos de agua, densidad urbana y tipos de superficie modifica las temperaturas locales. Comprender estas diferencias permite orientar políticas públicas más efectivas, desde estrategias de arbolado y reverdecimiento hasta el diseño de espacios públicos y planes de adaptación climática”.
De acuerdo con estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los árboles “actúan como sistemas naturales de refrigeración. La sombra y la transpiración de los árboles pueden enfriar el aire entre 2 °C y 8 °C, reduciendo el uso de aire acondicionado en verano hasta un 30% y el gasto de calefacción en invierno”. Otros informes resaltan las numerosas ventajas que tiene una ciudad arbolada, por ejemplo: a) las hojas y la corteza de los árboles funcionan como filtros que atrapan partículas finas (polvo, humo, suciedad) y absorben gases contaminantes (como dióxido de carbono, ozono y monóxido de carbono), además de liberar oxígeno; b) regulan el flujo del agua de lluvia, disminuyendo la escorrentía superficial y aliviando la saturación de los sistemas de drenaje urbano; c) atenúan el ruido proveniente del tráfico y la actividad comercial mediante la absorción y dispersión de las ondas sonoras; d) proveen refugio, alimento y sitios de reproducción para aves, insectos polinizadores (como las abejas) y pequeños mamíferos; y e) el contacto o la cercanía con espacios verdes disminuye los niveles de estrés, la ansiedad, la presión arterial alta y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Esta iniciativa impulsada por el intendente Olivera en materia de arbolado urbano debe ser valorada y apoyada. Hace muchos años que nuestra ciudad no contaba con un plan estructurado de plantación y mantenimiento de árboles, testigo de lo cual son los añosos fresnos que lucen plantados en muchas calles de nuestra ciudad, pero cuyas bondades como árbol citadino han sido superadas por nuevas investigaciones y opciones autóctonas, las cuales han sido revalorizadas en los últimos años. Todo ese avance ha dejado atrás al fresno como árbol considerado ideal para la ciudad, algo que se debía, entre otros motivos, a que no era demasiado grande, era de crecimiento rápido y no rompía tanto las veredas. Este plan de arbolado tiene además un aspecto adicional para destacar: demuestra una mirada de largo plazo.
En este contexto, es bueno recordar la prédica que EL TELEGRAFO ha realizado durante décadas en favor de una adecuada plantación de árboles en las veredas de nuestra ciudad. En esta misma línea, y sin los medios tecnológicos con los que se cuenta en la actualidad, nuestro diario fue el primero en presentar en Paysandú una medición objetiva, con un termómetro láser, de la temperatura del piso en el centro sanducero en un día caluroso de verano, al sol, y de esa misma temperatura a la sombra, en 18 de Julio, constatando que había una diferencia importantísima entre ambas. Así las cosas, este plan “Paysandú Reverdece” de la IDP recoge aquellas inquietudes de nuestro diario que parecían tan lejanas y hasta excéntricas (tal como siempre sucede con quienes se animan a atravesar aguas desconocidas hasta cierto momento), pero que la ciencia ha terminado por validar y colocar fuera de toda discusión. Enhorabuena.

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