La Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) inaugurará este lunes, a las 13, su segundo Centro Social y Educativo, en el local cedido por el Sindicato de Norteña (SOEN), ubicado en Tacuarembó 837 entre Luis Batlle Berres y Baltasar Brum.
Asistirán escolares de 4º, 5º y 6º año, de 12 a 16 horas, a contraturno de la educación formal. Además de recibir una merienda, participarán en talleres de matemática, ajedrez, inglés, idioma español, educación física y huerta. Los coordinadores de los centros locales, Alfredo Acuña y Martín Osores, anunciaron la presencia del presidente de la FOEB, Fernando Ferreira y el coordinador nacional, Richard Read.
Recordaron que los locales “son financiados con dinero de los trabajadores de la bebida que destinamos una parte de lo obtenido en los Consejos de Salarios”.
Siete años
“Es el séptimo año de un proyecto que comenzó con mucha esperanza y muy solos. Nos pegaron muchos palos en el 2016 cuando salíamos con la noticias. Nos dijeron, por ejemplo, que íbamos a privatizar la educación. Un disparate importante”, dijo Read a EL TELEGRAFO. Evaluó que “si hacemos un racconto de los 7 años, empezamos con tres centros educativos y este año seguramente sean diez con una población de 560 a 580 chiquilines. En Paysandú se inaugura el noveno centro del país”.
Desde el comienzo del programa, “pasaron cerca de 3.000 chiqulines. En 2017 vimos que había un 52% de repetición –constatado por las escuelas donde ellos asistían– y ese año nos propusimos llegar a cero. Hasta el día de hoy, ningún chiquilín que asiste a FOEB repite y eso es un avance importante. Con un valor agregado porque se le da apoyo curricular y no sustituye a la escuela, sino que se complementa. Tenemos coordinación con las maestras y en los centros se brindan parámetros de convivencia social, el valor de la cultura del trabajo, el esfuerzo, respeto, derechos y obligaciones”.

Recordó que en los centros de la FOEB, “no se cobra nada. Allí le damos los uniformes, útiles escolares, merienda o desayuno según vayan de mañana o de tarde, además de paseos con personal calificado. El año pasado le agregamos cinco centros educativos de apoyo liceal y este año, con los diez centros a contraturno de la escuela, serán 15. Más una escuela de oficios para chiquilines de hasta 17 años de mucha vulnerabilidad y contexto crítico, ubicada en Paso Carrasco, Canelones”. En Paysandú, el centro que funciona en Covihel cuenta con un único turno en horas de la tarde.
Alimentación
Read relató que existen experiencias donde “seguramente el almuerzo de la escuela y la merienda del centro educativo sean las únicas ingestas”. Reconoció que “efectivamente, los números hablan de un crecimiento económico en el país, pero no hubo derrame. En Uruguay, los niños son más pobres que los adultos mayores. El porcentaje de pobreza está afincado en esa población y uno de los problemas es la ingesta diaria”.
Consignó que “si las escuelas públicas quitaran el almuerzo, habría que ver el resultado al otro día. Nosotros percibimos en muchos chiquilines que nuestra merienda puede ser la última ingesta del día. Y sábado y domingo, sálvese quien pueda”.
La ronda de salarios para el sector volverá a reunirse en 2025 y el aporte de las empresas es anual.
“Con esos recursos, nosotros aportamos para unos 620 chiquilines en total –con todos los centros– a un costo diario de 6,5 dólares por cada niño o adolescente, que incluye útiles escolares, uniforme, alimentación, pago de personal, de tarifas y calefacción. No es una enseñanza formal, es de apoyo a la currícula y esos son los números nuestros que rendimos todos los años”.
