Con muy buena respuesta de público, el Aeropuerto Internacional de Paysandú vivió el cierre de la presencia del Escuadrón de Enlace de la Fuerza Aérea Uruguaya, que durante tres días desplegó sus aeronaves en la terminal sanducera y culminó su estadía con una jornada abierta que permitió a grandes y chicos acercarse a los aviones, conversar con pilotos y mecánicos y seguir desde la plataforma una demostración de vuelo que coronó la tarde.
El movimiento fue constante en el aeropuerto. Familias enteras, aficionados a la aviación y muchos curiosos se acercaron para aprovechar una oportunidad poco frecuente, la de ver de cerca a las aeronaves, observar su preparación en tierra y tomar contacto directo con quienes las tripulan. El propio comandante del Escuadrón de Enlace, mayor aviador José Poncet, había destacado ese perfil de cercanía al señalar que la idea era que el público pudiera “acercarse a las aeronaves, conocer un poco más de cerca lo que hacemos” y comprender que la misión fundamental de esos aviones “es ser un eslabón de apoyo con la Fuerza Aérea”.
Esa cercanía fue justamente uno de los rasgos más visibles de la jornada. No se trató solo de mirar desde lejos.
Hubo tiempo para las preguntas, para las fotos y para el intercambio con pilotos y personal técnico, en una escena poco habitual para la terminal local. “Pudieron charlar con los pilotos que ahora están volando, con los mecánicos, que hace que estos aviones estén pronto cada día para salir a volar”, expresó Poncet, al resumir el espíritu de una actividad que abrió al público una parte del trabajo cotidiano de la aviación militar.
Después, la atención se fue naturalmente hacia el cielo. Tras la muestra estática y el contacto en plataforma, llegó el momento más esperado, con la demostración aérea del Escuadrón de Enlace. Se apreció a cuatro aeronaves, un Beechcraft Baron V y tres aeronaves Cessna, al tiempo que sobrevoló un Cessna A-37 Dragonfly, que están en su etapa final de servicio operativo para ser reemplazados próximamente por los Embraer A-29 Super Tucano.
Asi, llegaron las maniobras más esperadas, como la formación en rombo, una de las figuras más reconocibles del vuelo coordinado. Luego la presentación fue variando a otras como en columna, la maniobra acrobática conocida como “bomba”, pasaje en vuelo individual.
La tarde dejó, además del espectáculo, la conexión entre la comunidad y el aeropuerto. Allí donde habitualmente predominan la distancia operativa y el movimiento reservado a tripulaciones y servicios, ayer hubo lugar para la curiosidad, el asombro y el diálogo directo. El cierre del Escuadrón de Enlace convirtió al aeropuerto en un espacio abierto, cercano y lleno de gente, con ese clima especial que solo logran los espectáculos capaces de juntar precisión, emoción y sorpresa.
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