Preocupación mundial

En 2022 y principalmente durante 2023, la región de las Américas ha venido sufriendo una epidemia de influenza aviar en animales asociada al subtipo A(H5N1). Se trata de una epidemia ha dado lugar a una elevada morbilidad y mortalidad en aves domésticas, como gallinas, pollos y aves silvestres; lo cual representa una amenaza real para los animales y potencial para los humanos.
En enero de este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicó una alerta sobre la inusual detección de brotes de influenza aviar de “alta patogenicidad” en aves en países de la región de las Américas, y la confirmación, por primera vez, de un caso de infección humana causada por influenza aviar A(H5N1) en un país de América Latina.
Desde entonces y hasta julio pasado un total de 16 países latinoamericanos han registrado casos en aves y en otros animales y dos países han confirmado infecciones humanas.
Si bien en 2020 y 2021 el virus se diseminó por Asia, África, Europa y Oriente Medio, nunca se había dado en la región latinoamericana un escenario de esta magnitud, ya que si bien en años anteriores también se registraron casos de influenza aviar de alta patogenicidad, principalmente en Norteamérica, no había tenido este impacto ni extensión en el resto de las Américas.
“Se está produciendo un cambio de paradigma en la ecología y epidemiología de la gripe aviar que ha generado una creciente preocupación a nivel mundial a medida que la enfermedad se propaga a nuevas regiones geográficas y provoca muertes inusuales en un gran número de aves silvestres así como un aumento alarmante de casos en mamíferos” declaró el Dr. Gregorio Torres, Jefe del Departamento de Ciencias de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).
Cuando circulan virus de la gripe aviar entre aves de corral, aves silvestre o mamíferos, existe el riesgo de infección esporádica en el ser humano y de que se registren pequeños conglomerados de casos por exposición a animales infectados o a entornos contaminados.
“Por el momento, los casos de influenza aviar en humanos asociados con esta epidemia de H5N1 son aislados. En la región se han registrado tres infecciones humanas causadas por influenza aviar A(H5N1): en Estados Unidos (abril de 2022), Ecuador (enero de 2023) y Chile (marzo de 2023). Es importante señalar que en ninguno de estos casos se ha identificado una transmisión sostenida entre personas.
Sin embargo, es esencial “mantener y fortalecer una vigilancia sobre estos casos, pues no podemos descuidar el riesgo de una potencial pandemia derivada de un virus de influenza aviar”, según la OMS.
En Uruguay, una investigación reciente del grupo de Genética de Microorganismos de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República en colaboración con el Laboratorio de Virología de la Dirección de laboratorios (Dilave) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y la división Fauna del Ministerio de Ambiente, concluyó que las aves silvestres migratorias fueron las que propagaron la gripe aviar en nuestra región, la cual afectó inicialmente a cisnes de cuello negro, extendiéndose luego a gallinas y pollos y más recientemente a mamíferos como los lobos marinos.
Los resultados, publicados en la revista internacional Viruses, indican que las cepas uruguayas son variantes H5N1 de alta patogenicidad que tienen alta similitud con cepas circulantes en Sudamérica, particularmente Chile y Argentina.
Allí se indica que la gripe aviar seguramente ingresó por las aves silvestres que migran por la costa del Océano Pacífico y trasmiten el virus a otras aves que se movilizan en la región, en tanto que es la primera vez que cepas de este tipo ingresan a Uruguay, representando un riesgo importante para los ecosistemas y la industria avícola.
Recientemente, el marco de las estrategias de prevención nacionales, el Ministerio de Ambiente elaboró el protocolo “Estrategia de mitigación de riesgo en mortandad de pinnípedos afectados por influenza aviar altamente patógena”, tras la aparición de lobos marinos muertos en costas uruguayas. Hasta el pasado 12 de setiembre eran 11 los casos positivos identificados con influenza aviar en lobos marinos, hallándose ejemplares en esta situación en los departamentos de Montevideo, Canelones, Maldonado y Rocha.
Los ministerios de Ambiente, de Ganadería, Agricultura y Pesca, y de Salud Pública ha efectuado recomendaciones a la población general y específicas para el personal que trabaja en contacto con aves o mamíferos marinos, en refugios de vida silvestre o empleados en la recolección de los restos de aves y mamíferos marinos muertos.
Es importante que si en estos días de vacaciones de primavera, las personas encuentran lobos marinos muertos o agonizantes en las playas del litoral atlántico, o aves en esa situación en cualquier punto del país, se evite el contacto con las mismas, procurando por otra parte, no alimentar, tocar o manipular aves silvestres.
Otras medidas recomendadas son la limitación del ingreso del público en general a sitios donde residan aves migratorias y colonias de ejemplares de mamíferos marinos (lobos o leones marinos) y en caso de encontrar animales aparentemente heridos o enfermos no acercarse ni intentar levantarlos o asistirlos, sino alertar a las autoridades competentes en la materia.
A nivel del hogar es importante impedir el contacto de animales domésticos con animales silvestres, evitando especialmente la circulación de estos en sitios de permanencia y o descanso de fauna marina (como pasear perros en la playa sin correa). Asimismo, si se ha tenido un posible contacto con animales infectados o sus restos es necesario realizar automonitoreo para detectar la posible aparición de síntomas respiratorios durante los próximos diez días (fiebre, tos, dolor de garganta, secreción nasal, dolor de cabeza y falta de aire) consultar al médico informando el antecedente de probable contacto con animal enfermo o sus restos.
Las enfermedades emergentes y reemergentes se han incrementado sistemáticamente en los últimos años en el mundo y están llegando a la región algunas que ameritan contar con protocolos de actuación de los organismos competentes para minimizar impactos en la salud y el ambiente y generar antecedentes procedimentales ante futuras situaciones. Es necesario también que los ciudadanos estemos informados para saber cómo cuidarnos ante situaciones que podrían parecer inofensivas pero que eventualmente pueden involucrar animales contaminados. Evitar riesgos innecesarios debería ser una conducta a tener presente en momentos de preocupación mundial ante una eventual nueva pandemia quizá no tan lejana.