“Charla Salud mental, un Derecho Humano universal” en Casa de Cultura

Muchos interesados se acercaron a Casa de Cultura.

El Centro de Rehabilitación Psicosocial de Paysandú – El Taller, ha llevado adelante actividades durante esta semana en el marco del mes de la Salud Mental. En la víspera, en el auditorio Miguel Ángel Pías de Casa de Cultura y en conjunto con el Centro de Rehabilitación Sur – Palermo de Montevideo, se brindaron una serie de charlas a cargo de referentes de diferentes organismos estatales.

En la apertura, Mónica Giordano, del Área de Salud Mental de la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh), compartió con los asistentes la visión que se tiene sobre el abordaje de la salud mental.

“El área de salud mental de la Inddhh es relativamente nueva, arrancó en 2020 al impulso de la Ley 19.529, aprobada en 2017. La forma de trabajo que tenemos se basa en el diálogo con otros actores, tanto en la interna de la institución pero también, y por sobre todo, con otros actores del Estado, la sociedad y la academia. Para nosotros la clave para la reforma de las políticas de salud mental pasa por ahí: la interinstitucionalidad. Necesitamos que toda la sociedad entienda que todos tenemos algo para aportar sobre salud mental. La salud mental tiene que estar en todas las políticas, porque si no, no logramos abordar la complejidad del tema”, afirmó Giordano, quien resaltó que “si no hay intersectorialidad, no hay posibilidad de reforma de salud mental en Uruguay”.

Destacando la actividad, Giordano dijo que “estos encuentros son fundamentales a la hora de pensar en los avances que ha hecho Uruguay en materia de salud mental, un área en la que falta mucho, pero en la que se están haciendo cosas. En estas instancias lo que podemos lograr es generar la articulación tan necesaria y ese diálogo entre lo nacional y lo departamental, sobre todo porque las instancias nacionales tienen que nutrirse de las realidades de los departamentos y de sus singularidades. Las necesidades a nivel de salud mental que tiene Paysandú no son las mismas que tienen Río Negro o Rocha, por decir algunos ejemplos. Estar hoy hablando de salud mental tiene que ver con un montón de luchas que vienen desde hace muchos años, de gente que hace muchas cosas para llegar a este tipo de instancias”.

LA LEY COMO GUÍA

La referente del área destacó que, desde su lugar, tiene el desafío “de cumplir con el artículo 46 de la ley, que dice que tenemos que trabajar para la protección especial de los usuarios de los servicios de salud mental. Ese artículo es el que a nosotros nos permite, en base a diálogos con la sociedad civil, con usuarios y familiares, ver cómo vamos generando acciones para garantizar el derecho, no sólo para informar y para poder poner sobre la mesa aquellos derechos que la ley consagra, sino además para poder ejecutarlos”.

“Para nosotros la salud mental está indisolublemente vinculada a las problemáticas que atravesamos en la vida cotidiana, a la justicia social, a la vivienda, a la educación, a la cultura, el trabajo, el medio ambiente, a la economía de las personas y los colectivos. Nos parece fundamental esta perspectiva, porque es la que nos permite pensar en cómo hacemos para trabajar para el cambio cultural y de modelo de atención. Aquí no hablamos de que este sea un tema biológico, como se piensa desde hace mucho tiempo; necesitamos ir más allá y entender que tiene que ver con todas estas otras facetas, lo cual lo hace un campo complejo, multicausal, pero por sobre todas las cosas modificables. Cuando hablamos de diagnósticos, de procesos patológicos, también dentro de ellos las situaciones son modificables, y para eso hay que trabajar” agregó.

CAMBIAR PARADIGMAS

Para Giordano, que por ahora es la única persona que trabaja en el área dentro de la Inddhh, una de las cosas que cuesta más “es entender que se puede y se debe reforzar el primer nivel de atención, la prevención, la promoción en salud. Hay que poder generar espacios saludables en la comunidad, que no tienen que ver ni con la internación, ni con el tratamiento psicoterapéutico, ni con lo farmacológico. No ir directamente hacia el tercer nivel de atención, que después aparece colapsado”.

Y agregó que a su entender, “en todas las comunidades tiene que haber centros de bienestar comunitario es decir, centros de 24 horas que den respuesta inmediata, oportuna, para que el usuario no tenga que estar esperando cuatro horas en una emergencia a que venga un psiquiatra. Sobre todo, pensando en problemáticas que atraviesan al campo de la salud mental, como los consumos, el suicidio, la violencia de género, las personas en situación de calle. La Inddhh se nutre en ese sentido de los propios ciudadanos que se acercan, y que empiezan a generar planteos y denuncias”.