Orígenes del Circolo Napolitano en la tercera Settimana Italiana

El Circolo Napolitano abrió sus puertas en el marco de la 3ª Settimana Italiana.

La 3ª edición de la Settimana Italiana tuvo una variedad de actividades entre las que destacó la charla abierta “Orígenes del Circolo Napolitano”, a cargo del investigador Andrés Oberti y el arquitecto Nicolás Fúccaro.

La investigación nació, según Oberti, “con la idea de contar la historia del edificio del Circolo, que es al mismo tiempo la historia de la institución. Hay instituciones que nacen y después de muchos años tienen su sede, pero en este caso el edificio del Circolo se amplió a los pocos años del surgimiento de la institución”.

El Circolo Napolitano fue fundado el 1° de noviembre de 1890 por inmigrantes llegados en su mayoría de la región de Campania y principalmente de su capital, Nápoles. La primera reunión, en la que los fundadores labran un acta y eligen autoridades, es el 20 de octubre de 1890, aunque ya venían reuniéndose para formar una asociación de socorros mutuos.

En setiembre de 1897 aparecen los bocetos para la construcción del edificio y ese mismo año se anuncia en la prensa que se comenzaría con la construcción de la sede social. Dice Oberti que “cuando pensaban en un local aparece José Florio en la comisión directiva y ofrece su casa para la sede. Esa casa estaba ubicada en donde está el actual edificio, y se conservan espacios de la casa original”. Passarini, Gianonni, Gobbi, Bernasconi, Martegani, Civelli eran algunos de los apellidos que se mencionan en actas, varios de ellos reconocibles en la sociedad sanducera de ayer y hoy.
Según Fúccaro, en esos primeros años “la cantidad de socios iba en aumento, y seguramente la planta baja les quedó chica, por lo que empiezan a pensar en la ampliación. Para los costados no se podía hacer ampliación, por lo que la hicieron para arriba”. Y menciona Oberti que fue de los propios socios la idea de avanzar con la fachada y la planta superior, no de algún arquitecto o constructor.

Por esos años, comienza a aparecer en las actas el nombre de Miguel Baccaro, fundador de EL TELEGRAFO, quien tendría un papel clave en los primeros años de vida del Circolo.

El terreno ubicado en Florida 930 entre Independencia y Asamblea (hoy Setembrino Pereda) había pertenecido a Torcuato González, casado con Rosa Rey de González, heroína de la Defensa de 1864-65. La casa pasó por las manos de varios propietarios hasta llegar a manos de José Florio, quien primero se la brindó a la institución para que oficiara como sede, hasta que se pudo hacer la compra definitiva. La planta alta, proyectada por el gran proyectista y dibujante José Alassio, comenzó a construirse en 1900, inaugurándose en 1912.

Fuccaro destacó que “se le agregó una fachada adelante de la original, y las dos son diferentes en cuanto a estilos. La casa Florio es una composición más neoclásica, bastante diferente a la fachada hecha por Alassio, que está conformada por elementos más geométricos, abstractos, sin tantas referencias clásicas”.

En 1904, el escultor Francisco Palermo, muy reconocido en Paysandú, les presenta la idea de colocar esculturas en la fachada. Es así que se coloca la estatua de la “Bella Italia”, similar a la que se encuentra en Brescia, Italia. Palermo agregó además una rueda, elemento comúnmente utilizado por los romanos para simbolizar el progreso, así como de un águila que simboliza el reconocimiento de Roma como capital de aquel país.