En El Eucalipto –en ruta 26– por la mañana y en la Cooperativa de Ladrilleros Paysandú (Colapay) –Porvenir– por la tarde, 130 familias recibieron oficialmente la conexión domiciliaria a agua potable. En ambos lugares, cuando el surtidor testigo fue abierto, vertiendo agua, las manos de pobladores –de todas las edades– y autoridades se extendieron buscando el contacto con el vital líquido. Fueron momentos de alegría, disfrute, de fiesta. Algunos tomaban agua, otros aprovechaban para refrescarse.
Ese simple acto dejó en claro la importancia que para esas dos comunidades representa contar ahora con una red de agua potable, dejando atrás la espera por la distribución de agua no potable en tanques.
En El Eucalipto prácticamente todos los habitantes –incluyendo los estudiantes de la Escuela 52– se reunieron para participar del acto y del almuerzo comunitario. Tras varias reuniones con vecinos que se iniciaron en 2021, la Intendencia comenzó con una serie de trámites y gestiones ante OSE para la firma de un convenio para que los vecinos pudieran acceder a la conexión de redes de agua. En esta oportunidad, se instalaron 3.588 metros de tubería para realizar 69 conexiones de agua potable intradomiciliarias. Asimismo, quedaron oficialmente habilitadas las obras de bituminización de las calles internas de la localidad.
EN EL EUCALIPTO
El intendente Nicolás Olivera, quien hizo uso de la palabra luego de una vecina, del encargado de las Juntas locales de Cerro Chato y El Eucalipto, Leo Moreira, la vicepresidenta de OSE, Susana Montaner y el presidente de OSE, Raúl Montero Gustá, se refirió a la “frustración que sentía año tras año cuando venía y el mismo puñado de gente pedía lo mismo. Era frustrante. Para quien recibe el pedido y no tiene las herramientas para poder cumplir con la demanda, como para el que pide, porque repite el mismo pedido sin que nadie concrete su necesidad”.
“Cada vez que me sentaba con ustedes sabía que cuando les preguntara qué necesidad tenían me iban a pedir el agua potable. Pero igualmente había que venir, escuchar y buscarle la vuelta. Hoy, cuando finalmente sale agua de la canilla, ¿cuánto impacta esta obra y cuánta es la deuda que viene a saldar –histórica– con la gente del lugar?”, indicó. “No hablábamos de una ruta, de luces, de un gimnasio; solo de agua. En pleno siglo XXI, de agua para tomar, para cumplir las necesidades más básicas. De agua. Tuvieron que pasar décadas para que esto pasara”, agregó.
Aseguró que “para mí este día en particular tiene un componente especial, diría que es el día que mayor felicidad me da en la gestión o la responsabilidad a la que he podido acceder. Cumplir con un deber como lo que estamos haciendo hoy no es solamente fruto de la voluntad”.
“Estos días son los que, en definitiva, nos hacen terminar felices y empezar el otro día a pelear por otra cosa. Porque venimos a saldar cosas que la gente nos pide y nos demanda. Hace 15 años tenían ese pozo ahí, que era el monumento al pozo de agua de donde no salía nada”, dijo con énfasis más adelante.
Y con el mismo tono emocionado subrayó: “No tengo la más pálida idea de cuánto sale esta obra, y eso que soy un tipo minucioso para la plata. Pero hace 100 años la gente pedía lo mismo, el agua. Hasta que con el presidente (de OSE), y la gente decidimos que la íbamos a hacer. No firmamos nada y nos pusimos a trabajar, poniendo cada uno lo que se necesitaba. Y así se abre una canilla y sale agua. Tan difícil era, tan complejo. Teniendo el pozo y antes de tener el pozo, por supuesto, pasaron décadas para que a alguien se le ocurriera hacer un pozo. Estos son los días y le hablo a la gente del pueblo, que tenemos que pedir perdón por haber demorado tanto”.
Ante la mirada de autoridades, vecinos y los niños de la Escuela 52, Mirta Santana, una vecina del lugar, se mostró feliz por esta obra que cambiará significativamente la vida. “Es un día muy especial para nuestra localidad, queremos agradecerle a las autoridades y a todos los funcionarios que hicieron esta gran obra de tener agua potable en nuestros hogares, un derecho universal que es muy importante y que ha sido un anhelo largamente esperado”. Asimismo, agradeció porque “llegó el bitumen a nuestras calles, que significa una gran comodidad para transitar y contribuye a mejorar nuestra calidad de vida”.
Asimismo se rindió homenaje a la vecina Cristina Fagúndez, por su constante apoyo a la comunidad, dado que en su terreno se pudo construir el tanque que lleva agua a todos los vecinos.
Susana Montaner expresó su felicidad por una obra tan importante para la localidad, a la vez que felicitó al intendente por “el empuje que le da al departamento. Estamos cumpliendo con una obligación del organismo, el agua es un derecho fundamental de todos los ciudadanos y el deber de nosotros, los gobernantes, es hacerlo posible”, indicó.
Por su parte, el coordinador de la Junta Local de El Eucalipto, Leo Moreira, se mostró emocionado por el logro obtenido. “Quiero agradecer a todos los compañeros de las juntas locales, a los funcionarios con quienes todos los días poníamos un granito de arena para esta gran obra”.
“Venir aquí nos recarga las baterías –dijo Raúl Montero– porque estamos poniendo en práctica aquella frase de que son cosas chicas para el mundo, pero grandes para mí; estamos fortaleciendo un sistema que tiene más de 150 años, con un proyecto histórico, pero es la primera vez que traemos agua potable aquí. Es un acto de justicia”, aseguró. En este sentido, destacó la generosidad de la Intendencia Departamental debido a que existen convenios con OSE por casi tres millones de dólares. “No es obligación de la Intendencia poner dinero para el agua potable y el saneamiento, pero acá hay generosidad por parte del Intendente”.
EN COLAPAY
Por la tarde, en Colapay, donde se colocaron más de 1.100 metros de tubería para abastecer a 61 familias con agua potable, las escenas de felicidad se repitieron. “Queremos agradecer a los vecinos del barrio, al Intendente que soportó nuestras molestias, pero se logró. Es algo largamente esperado, el verano pasado fue muy difícil para todos los vecinos, quienes estamos muy agradecidos”, indicaron los vecinos Perochena y Lucero.

“El principal problema de los vecinos de Colapay quienes, después de vivir años acá, era que no tenían energía eléctrica porque a partir de una resolución de la pasada Administración de la Intendencia se le prohibió a UTE a que venga y le dé luz a los vecinos”, recordó Nicolás Olivera. Pero “a menos de 20 días de haber asumido la intendencia, una de las primeras resoluciones que firmé era para que Colapay tenga energía eléctrica”.
A partir de esa solución, “apareció algo más que pedir, pero no era pedir por pedir, necesitaban agua; sí, agua”. También allí había un pozo de donde sacar agua. “Pusimos una bomba semisurgente y se puso a disposición de los vecinos el agua, pero apareció otra necesidad, la de tener el agua en los hogares. Y a partir de ahora, van a abrir la canilla y el agua va a estar en su casa”, celebró Olivera.
Posteriormente, se hizo entrega de una bomba en préstamo a los ladrilleros por parte del Municipio de Porvenir, para que puedan mejorar sus condiciones de trabajo.


