Dr. Ricardo Diez: Fragilidad (FG) en el adulto mayor

La FG es un síndrome geriátrico caracterizado por una menor reserva funcional y homeostática que aumenta las probabilidades de consecuencias adveras en la salud de las personas mayores. Ello incluye mayor probabilidad de discapacidad, mayores ingresos hospitalarios, peor pronóstico de cualquier enfermedad crónica, mayor incidencia de enfermedades neurológicas –como demencia, parkinson– y mayor riesgo cardiovascular.

Factores de riesgo

Edad mayor (más de 80 años), internación reciente, comorbilidad, polifarmacia, sedentarismo, caídas, depresión, alteraciones nutricionales, malas condiciones familiares y soledad.

Causas

Existe una disfunción endócrina e inmune de base. En la base de fragilidad está la sarcopenia, o pérdida del músculo esquelético vinculada a menor velocidad de la marcha y con el apretón de la mano.

Diagnóstico

Se usa la escala Frail que evalúa:
Fatiga: se siente cansado siempre o la mayor parte del tiempo.
Resistencia: no puede subir 1 piso por escaleras.
No es capaz de caminar 1 cuadra o 100 metros.
Comorbilidad: tienen ≥5 enfermedades significativas.
Pérdida de peso: pérdida de peso ≥5% en últimos 6 meses. Las puntuaciones varían de 0 a 5 (0 = mejor, 5 = peor); representan un estado de salud frágil (3 a 5), prefrágil (1 a 2) y robusto (0).
Se debe hacer diagnóstico diferencial con:
Depresión, cáncer, polimialgia reumática, vasculitis, hiper o hipotiroidismo, diabetes tipo 2, hipertensión, insuficiencia cardíaca, coronariopatía, enfermedad vascular periférica, insuficiencia renal, deficiencia de hierro, anemia perniciosa, deficiencias vitamínicas.

En conclusión

La fragilidad es una condición tratable y reversible si se aborda antes de su evolución a discapacidad. Se debe descartar el cuadro en todo adulto mayor de 70 años.
Las intervenciones terapéuticas más eficaces son la actividad física multicomponente, asegurar una nutrición y salud oral adecuada, ingesta mínima de proteínas, corrección de nutrientes insuficientes y suplir con vitamina D; reducir la polifarmacia; planificar un seguimiento que vaya incentivando los hábitos recomendados, ya que se necesita un alto nivel de adhesión a largo plazo por parte del paciente y de su entorno, para que se cumpla el objetivo de recuperación y mantenimiento de la independencia y el autocuidado.