En los últimos días de 1864 dentro de las trincheras de Paysandú, según relata Orlando Rivero, se sucedían los vivas a Artigas y se oía la consigna: “Seremos tus dignos compatriotas, heroico Jefe de los Orientales!”. Repetían en voz alta, una y otra vez los valientes defensores.
Leandro Gómez fue uno de los principales reivindicadores de Artigas.
En 1842 había adquirido a costa de innumerables sacrificios económicos, la espada que la Provincia de Córdoba le regalara a Artigas en 1815 y generosamente la ofreció al gobierno de la República, bajo la Presidencia de Rivera. Sosteniendo que “todos los hijos de esta tierra deben sentir la más profunda gratitud y veneración”
En 1843 acompañó al Gobierno del Cerrito, con Manuel Oribe tenían una profunda amistad y había sido su Padrino de Bodas.
A Oribe le inspiraba total confianza, por lo que le enconmedó diversas misiones. Entre otras la dirección de Aduanas del Buceo.
En 1849 el gobierno de Oribe estableció mediante un decreto que la llamada calle “De la Restauración” se denominara “Calle del General Artigas” (hoy 8 de Octubre). Es indudable que en este primer homenaje que en un espacio público se le tributara aún en vida, al Jefe de los Orientales, hubo un autor intelectual que fue Leandro Gómez. Es de destacar que nuestra ciudad fue la primera después de Montevideo en denominar tempranamente en 1857, a una de sus calles con el nombre del General Artigas, nombre que permanece en nuestros días.
No era fácil defender la figura de Artigas en aquel entonces. La llamada “leyenda negra” que comenzó desde comienzos de la gesta artiguista y se extendió mas allá de la Independencia, tuvo en un famoso “libelo” escrito por Sainz de Cavia los primeros conceptos descalificativos: “genio maléfico”, “hombre turbulento”, “doctrina antisocial”, “doctrina del impostor”.
Mitre Presidente argentino que apoyó la cruzada de Venancio Flores expresó “tenía los instintos feroces….la hipocresía solapada del gaucho malo y el orgullo exagerado de sus facultades bajo las apariencias humildes”.
Domingo Sarmiento en 1845 en su obra Facundo, lo condena y después lo definió como “el patriarca de los caudillos del degüello y la barbarie”. A más de 23 años de su desaparición física hizo detener el barco en el que viajaba frente a la Meseta, subió a la misma y pronunció “una áspera catilinaria contra el caudillismo y el Jefe de los Orientales” al decir de Aníbal Barrios Pintos
Los restos fueron trasladados desde Asunción a Montevideo, recién 5 años después de su muerte siendo depositados en un recinto portuario.
Fue Leandro Gómez que desde el diario La Nación solicitó que los restos de Artigas “se sacaran del rincón de la oficina pública en que estaban abandonados”. Se decretaran funerales modestos, se le condujera al cementerio y se esculpiera en la misma losa que le sirviera de mausoleo en Asunción estas palabras: “siempre patriota, siempre honrado, siempre pobre hasta en el sepulcro”.
El futuro Héroe de Paysandú argumentaba que se trataba “del primero y más heroico campeón, del primero y más eminente ciudadano, de la primera y más grande de nuestras glorias, del que siempre fue modelo de abnegación y del más puro patriotismo”.
Pero el país atravesaba una grave crisis política, por lo que ni el gobierno ni el pueblo se hicieron eco de la propuesta de Leandro Gómez y en consecuencia los restos de Artigas continuaron abandonados en un galpón de de la Capitanía del Puerto durante mas de un año.
Paralelamente, en 1856, Leandro Gómez inició la publicación de una serie de artículos en el diario La República de la época, sobre la personalidad y obra del Prócer. Preguntaba en uno de sus artículos: “Qué ha hecho la nación Oriental en honor a su gran patriarca, a aquel distinguido oriental que fue el primero que enseñara un día el espinoso camino de la libertad y de la gloria, luchando enérgicamente, ya con la tiranía y la dominación extranjera?”.
Y finalizaba con estas proféticas palabras: “Artigas formará parte de la educación de nuestros hijos”.
Recién 4 años después, Isidoro de María publicaría la primera biografía sobre Artigas.
Las enseñanzas transmitidas por Leandro Gómez habían calado hondo. Fue sin lugar a dudas uno de los principales reivindicadores de Artigas.
Un fundamento más para lo que sostuvo Carlos Maeso con toda justeza: “La defensa de Paysandú nos es un galardón de partido: es una gloria oriental”
Arq. Rubens Stagno Oberti

