En audiencia celebrada en la sede penal de nuestro departamento, la Justicia dispuso otorgar una ampliación de la prórroga a la prisión preventiva que tiene encarcelado a Jorge Daniel Lara Ríos, de 30 años, señalado como principal autor del crimen de su hermana Guiliana y su sobrino Mateo, de 8 años, entre el 30 y 31 de enero del año pasado.
La Policía sanducera determinó un perímetro de seguridad en las cercanías al Juzgado para evitar el pasaje de personas, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de gente que se ha movilizado por ambas víctimas. Sin embargo, esta vez fueron menos y estuvieron algunos familiares directos y amigos.
La fiscal de Cuarto Turno, Cecilia Irigoyen, quien lleva el caso desde sus inicios, indicó a EL TELEGRAFO que la instancia se trató de “una audiencia de corte procesal en que solamente había pedido la prórroga de la medida cautelar que se vence el 30 de enero. La prórroga se dio por 180 días más y lo que nos queda ahora es presentar la acusación, que será ni bien termine la Feria Judicial, para el desarrollo de todo el juicio oral. Va a estar en prisión peventiva en principio por ese plazo para que se puede desarrollar el juicio”. Antes de conocerse el resultado de la audiencia, Yovana Baptista –hermana de Giuliana– expresó su deseo de que a “la jueza y la fiscal se les ablande el corazón y miren por Mateo y Giuliana. Yo quiero justicia ¡no puede ser! Ahora lo vimos que lo trajeron esposado, pero llegó bien vestido, le cortaron el pelo, la barba, todo… ¿Cómo puede ser que tengan así a un asesino y con nosotros se lavan las manos? Cuando tuvieron que buscar no lo hicieron”, dijo.
“No sentimos apoyo de la gente, estamos los familiares y los amigos más cercanos que queremos justicia. Yo no voy a bajar los brazos, siempre voy a estar para que se haga justicia, en el lugar que sea; así tenga que faltar al trabajo voy a estar siempre. Lo que quiero es que él (por el homicida) hable, que se quiebre y confiese, y le den todos los años que merece por lo que hizo”, dijo Baptista.

MACABRO CRIMEN
Como se recordará, en base a la información recabada por EL TELEGRAFO –que ha estado presente en cada instancia penal– el 30 de enero Giuliana terminó de trabajar a las 21 y junto a su hijo concurrió a una frutería de la que era asidua clienta, donde adquirió frutas y se dirigió a su casa. Fue vista por dos vecinos por última vez. De la información de su telefóno celular surgió que su última actividad en Facebook –donde publicó una foto con su hijo– fue esa medianoche. Al día siguiente, al no presentarse a trabajar (lo que no era común y menos aún sin dar aviso del motivo), su patrona llamó al padre pero no obtuvo respuesta, lo que le causó mayor preocupación, ya que Giuliana le había dicho que si “alguna vez” no sabía de ella era “porque algo le había pasado”.
En tanto, del trabajo de la Policía en cuanto al seguimiento de sistemas de cámaras de vigilancia y aporte de testigos, surgió que el 31 de enero a las 6.05 su hermano salió de la casa en la moto de Giuliana, lo que fue captado por cámaras de Zorrilla de San Martín y Avenida San Martín, llevando a un niño pequeño con un casco blanco, y minutos más tarde pasó por San Martín y Ledesma, perdiéndose de vista. Allí fue visto por un hombre de la zona, quien dijo que cerca de las 7 lo vio salir del monte hacia la calle, donde lo escuchó conversar con una señora a la que le dijo que había enterrado un perro. Éste se acercó a Jorge Lara para preguntar qué andaba haciendo y le brindó el mismo relato que a la mujer. Con el correr de las horas, el testigo se dio cuenta por publicaciones de redes sociales de que se trataba del sospechoso de la desaparición de Giuliana y Mateo, por lo que se presentó en la comisaría.
A las 8.05, Lara salió nuevamente de la casa en la moto, cuyo pasaje fue captado por otra cámara. Se dirigió a un comercio en la zona céntrica donde compró varias bolsas de residuos negras. A las 8.57 de ese día fue otra vez captado en la zona de San Martín y Ledesma, donde llevaba entre sus piernas un bulto en una bolsa negra, dirigiéndose a la entrada al monte de la Playa Mayea. En ese sitio permaneció durante una hora, ya que fue visto a las 9.10 saliendo sin bolsa pero con una mochila en la espalda. Tras retornar a su casa y embolsar otros restos de sus víctimas, Jorge Lara volvió a ir hacia la Mayea con una segunda bolsa negra.
Ya a las 17.40, siguiendo con su plan de hacer creer que su hermana y sobrino se habían ido por voluntad propia, Lara salió hacia la ruta con destino a Salto. Se dirigió a la terminal shopping, donde dejó abandonada la moto de su hermana, no sin antes sacarle la chapa matrícula.
El 4 de febrero llegó la noticia que nadie quería saber. Tras varios días de búsqueda, los cuerpos de Giuliana y Mateo fueron hallados sin vida, desmembrados y en bolsas de residuos. Ya nada quedaba por hacer. El hombre que había sido demorado mientras se investigaba la desaparición y que incluso al ser increpado por vecinos se defendía de las acusaciones, fue finalmente encerrado por las pistas en su contra y enviado a prisión como presunto autor del hecho.
