La edila del Frente Amplio Paola Ifrán, señaló que la gestión del intendente Nicolás Olivera, “está entrando en una etapa en la que lo encuentra muy débil, y ocasionando muchos disgustos en distintos barrios de la ciudad”.
Según la representante frenteamplista, “luego de las elecciones internas pareciera ser que el Intendente entró en un nerviosismo y empezó a tomar decisiones que chocan directamente con la gente, queriendo atropellar en distintas zonas de la ciudad como es el tema de la placita de palos en la zona Este de la ciudad que aún no se ha aclarado del todo. Si tiene un final feliz es por la movilización de los vecinos organizados que salieron a defender su espacio público quedando así demostrado que la Intendencia estaba sabiendo de la situación pero optó que se realice el negocio inmobiliario”.
Ifrán agregó “el tema del ciberataque que hasta el día de hoy se mantiene y deja sin respuestas a distintos mecanismos que posee la Intendencia. Deja en claro una gran falencia de la gestión, ya que se dice que no es la primera vez que ocurre, siendo este el más fuerte. Nos llama la atención, ya que el intendente concurrió meses atrás a la Junta informando sobre la gran inversión que hizo la comuna en materia informática, claramente no teniendo grandes éxitos”.
Explicó que “días atrás, los vecinos del Club Nuevo Paysandú recurrieron a varios ediles para informarnos que en su cancha tenían varias maquinarias en el predio donde realizan prácticas de fútbol. Estaban trabajando en un zanjeado y sin ningún tipo de comunicación previa, ni consulta, sabiendo que ese predio pertenecía al club. Una verdadera falta de respeto y atropello, no sólo a la institución sino también a toda la población”.
La edila opinó que “una vez más, queda claramente demostrado el accionar de este intendente. Los vecinos del club y de la zona se sienten que fueron, no solo atropellados, sino también engañados por el ejecutivo departamental porque hace varias semanas atrás les hicieron firmar un convenio-acuerdo de que el club cedía dicho predio a cambio de que la Intendencia de Paysandú les otorgaba otro ubicado a casi 2 kilómetros del lugar. Pero, dato no menor y que tanto el intendente como todos los que concurrieron al lugar omitieron –con intención–, decir que se encontraba en litigio judicial. Eso provocó un gran malestar entre los vecinos, quienes sostienen que fueron engañados”.
La edila anunció que “vamos a tomar acciones para poder acceder a través de pedidos de informes y otras denuncias a aclarar varios de estos procedimientos. Al igual que la gente, no confiamos en la palabra del intendente y su personal de confianza, que procede de forma abrupta. Más como patrón de estancia que como jefe comunal, porque al recorrer los barrios y hablar con los vecinos, nos manifiestan su desagrado y descontento con Nicolás Olivera y su equipo”.
