Empleos verdes, modelo de cambio

El mundo del trabajo habla desde hace ya un tiempo del “enverdecimiento” de la economía como un nuevo paradigma que considera los aspectos económicos, sociales y ambientales de una mejor gestión de los recursos naturales y de fenómenos como el cambio climático.
Actualmente unos 6 millones de personas trabajan en empleos verdes alrededor del mundo y según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la transición hacia una economía verde generará más de 24 millones de empleos en los próximos 25 años. En lo que respecta a América Latina y el Caribe, el empleo en este sector podría crecer un 15% para 2030 si los países de la región implementan políticas verdes de alto impacto.
Sin embargo, los expertos estiman que la creación de empleo no será uniforme en todas las ciudades y regiones y requerirá también de nuevas competencias laborales. En este sentido, se prevé una reestructuración que incluye el desplazamiento de actividades económicas ineficientes hacia otras más eficientes y menos contaminantes. Esto significará un aumento en la demanda de algunas competencias laborales al mismo tiempo que se generarán nuevos empleos o se transformarán ocupaciones actualmente existentes.
Se prevé un crecimiento de empleos verdes asociados a los sectores primarios, con fuerte presencia en áreas rurales que, en sectores como como agricultura, alimentos basados en plantas y electricidad renovable, que aumentarían para 2030 entre un 54% y 22%, respectivamente, según la OCDE. A su vez, en base a un estudio realizado en 11 países, el BID estima que el 13% de los trabajadores de América Latina y el Caribe podrían formar parte de la economía verde.

En contrapartida, otros empleos están en peligro. En este sentido, se espera que los puestos de trabajo en el sector de generación de electricidad a partir de combustibles fósiles se reduzca a la mitad para 2030. El aumento de las temperaturas y los eventos climáticos extremos también amenazan el empleo, con zonas costeras expuestas a inundaciones, la agricultura expuesta a la sequía. Hoy en día la degradación de los recursos naturales también es una amenaza para los empleos en sectores que hacen uso de materias primas como la agricultura, la pesca y la silvicultura, que dependen en gran medida de los servicios ecosistémicos.
Lo que caracteriza a los llamados “empleos verdes” es que son trabajos que contribuyen a preservar o restaurar el medio ambiente, ya sea mediante la protección de los ecosistemas y la biodiversidad, la reducción del consumo de energía, materias primas y agua, la descarbonización de la economía y la disminución de la generación de residuos y la contaminación.
Un agricultor que utiliza prácticas sostenibles, un arquitecto que diseña edificios energéticamente eficientes, un ingeniero que construye paneles solares o quienes se dedican a la gestión de residuos o reciclaje de ropa, entre muchos otras actividades y sectores, tienen empleos verdes.

En Uruguay en los últimos años se han constatado avances en materia ambiental a través de diversos programas orientados a la gestión ambiental, la ordenación del territorio, la política ambiental regional e internacional y la mitigación del cambio climático. Junto a ello, la nueva política energética orientada al fortalecimiento de las energías renovables da cuenta de la relevancia de la problemática en la agenda nacional.
También aquí la transición hacia una economía más “verde” implicará cambios en el mercado laboral y por otra parte, las políticas ambientales –necesarias para avanzar hacia un modelo de desarrollo sustentable– incluyen el riesgo de destrucción de fuentes de ingreso y puestos de empleo no alineados con esta perspectiva o que van quedando obsoletos. No obstante, también hay potencial de generación de nuevas oportunidades laborales.
Un relevamiento del año 2016 identificó la existencia de 44.108 empleos verdes en 9 sectores de actividad, entendiendo además que existen oportunidades en sectores potenciales como la construcción sostenible, el turismo sostenible y el transporte sostenible.
Cinco años después, en 2021, la cantidad de empleos sostenibles se había duplicado, pasando a 89.263 puestos de trabajo, según un estudio del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social conjuntamente con la OIT y Page Uruguay. Estos empleos se encontraban en los sectores de apicultura, ganadería extensiva (no feed lot), movilidad eléctrica, economía azul, gestión y tratamiento de residuos, forestación y servicios ambientales.

Los estudios realizados indican también que si bien Uruguay viene implementando una variedad de políticas de cambio de la matriz energética y para avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles, convirtiéndose en uno de los países líderes en esta materia en la región, crear empleos verdes no es solo crear empleos ambientales.
También es necesario incidir sobre las condiciones laborales en los distintos sectores para que los empleos que se generan sean de calidad. Al respecto se plantean grandes desafíos en materia de calidad de empleo en los sectores de gestión y tratamiento de residuos, energía renovable, silvicultura, entre otros. Asimismo, las nuevas oportunidades creadas en actividades sustentables generan desafíos en la formación profesional y en asegurar que jóvenes, mujeres y grupos vulnerables tengan acceso a los puestos de empleo generados. El estudio da cuenta que existe potencial de creación de empleos verdes para toda la fuerza de trabajo, desde los trabajadores que desempeñan trabajos manuales hasta los artesanos, empresarios, técnicos altamente calificados, ingenieros y directivos.

La creación o el fortalecimiento de empresas bajo normas de sustentabilidad al interior de todos los sectores así como el surgimiento de nuevas especializaciones canalizadas a través del sistema de formación formal que brindan mano de obra y generan nuevas capacidades entre los trabajadores, son aspectos fundamentales de esta dimensión ambiental de la economía. Para que esos objetivos sean posibles, es necesario generar las oportunidades de formación en el sistema educativo para cualificar oficios y nuevos perfiles profesionales, además de superar las brechas de conocimiento e información en la materia. Buena parte del empleo del continente y el mundo se encamina en esta dirección. Que no nos tome por sorpresa.