En estos días he leído en su diario al intendente Nicolás Olivera, hablando maravillas del sistema incorporado al Vertedero Municipal, hablando de inversiones, de futuro, etcétera; pues bien, lamentablemente, una vez más, se le miente a la población de Paysandú.
Primero y muy importante, la administración anterior le dejó a la actual un relleno sanitario funcionando, inaugurando un nuevo vaso para que se siga trabajando en el lugar, con luz, tejido, con un equipo de gente que trabajaba hace tiempo, con maquinaria de la IDP, y con un FDI en ejecución, aprobado por la OPP, siendo el primero en la historia que se realiza con ese fin, a lo que se sumaba la aprobación de los organismos que fiscalizan todo lo referido al medio ambiente y estudios de un prestigioso ingeniero ambiental.
Pues bien, ¿qué hizo esta administración apenas asumió? Dejó de ejecutar ese FDI, y junto a una empresa y un empresario cercano al actual gobierno, se terminó licitando la gestión de ese servicio. Pero ojo, se argumentó que se cambiaba la forma de gestionar el relleno, que se iba a comprar una máquina para encapsular la basura y luego enterrarla, de la misma forma que se hace en Florida. Pues bien, todo lo que se llevó a cabo son actos desastrosos para las finanzas de la IDP y para la gestión del Vertedero. Y esto lo afirmo porque la empresa Sandeco formula una iniciativa privada que culmina con un llamado a licitación, que ésta gana.
Ahora, de acuerdo a esa licitación lo que pone la IDP para que esa empresa ingrese a gestionar el lugar, es literalmente descomunal y ruinoso, pues adquiere, sin informe técnico previo y sin licitación pública, la máquina encapsuladora por una suma de 550.000 dólares (24.750.000 de pesos), construyó en el Vertedero la obra civil para entrar los camiones a la planta, hizo la planta en su totalidad con un costo de 391.000 dólares (17.595.000), pero además, pone los camiones de recolección de residuos para que todos los días se le entreguen a la empresa 80 toneladas de basura donde ella diga, se le paga el salario a los trabajadores que la recogen, se paga el gasoil, aceite, las cubiertas, el seguro de los mismos, se le tiene que comprar las bolsas para encapsular los residuos, se le da el lugar físico donde enterrar las mismas (el actual Vertedero), se le paga un canon por determinada cantidad que sepultan, y como si todo esto fuera poco, la empresa se queda con todo el material reciclable de esas 80 toneladas diarias para que las negocie en su beneficio, material reciclable muy redituable en dólares americanos.
Ahora bien, amén de este pésimo negocio llevado a cabo por el Estado Departamental donde todos los sanduceros terminamos poniendo de nuestro bolsillo mucho más de un millón de dólares, se quiere vender este emprendimiento como una gran inversión privada, cuando acá lo que existe es un monumental dispendio de los recursos públicos para que un privado venga a poner el bolsillo para llenárselo de dinero. Y esto lo decimos, porque la empresa Sandeco no solo no ha invertido en el lugar, ni en la máquina, ni el terreno, sino que los pocos trabajadores que empleó lo hizo pagándole sumas inferiores al salario mínimo nacional y por largas jornadas, con graves problemas de inseguridad laboral, todo lo cual dio pie a que trabajadores hicieran un paro con planteos a la población. No contento con que no es una inversión privada sino pública en beneficio de un privado amigo, todavía queda pendiente el tema de los hurgadores, a los que se les dijo que con esta empresa iban a ser formalizados; pues tampoco esta promesa se cumplió, están todos allí como siempre, clasificando lo poco que deja la empresa, agravando una situación que se acarrea desde hace años.
Como si todo esto fuera poco, también prometió el intendente que se iba a terminar el vertedero a cielo abierto; pues bien, solo basta pasar por el lugar y constatar que esto no es así, que sigue tan abierto como siempre, que un día sí y otro también se está incendiado y contaminando a los vecinos violando todas las normas medioambientales y de convivencia. Como se aprecia, este gobierno ha hecho del vertedero un gran ejemplo de haz lo que yo digo pero no lo que yo hago, pues ideológicamente propugnan el achicamiento del Estado, su eficiencia, que los privados inviertan, generen empleo de calidad, etcétera, y a la primera de cambio, cuando les toca gobernar, se generan licitaciones de dudosa legitimidad y todos los sanduceros ponemos de nuestro bolsillo sumas millonarias para que un privado se haga rico a nuestro costo, en un momento de desempleo récord en Paysandú. Lo que sí puedo afirmar sin temor a equivocarme, es que ningún lector en su sano juicio haría una inversión de este tipo si el dinero fuera suyo, pero bueno, nos gobernó Nicolás Olivera, está todo dicho.
En definitiva, entiendo que estemos en campaña electoral, pero no todo vale, no vale mentirle a la gente. Las mentiras tienen patas cortas.
Dr. Federico Álvarez Petraglia

