Que las obras una vez inauguradas son lindas nadie lo discute, pero en el proceso son cientos los afectados por el lento avance que insume meses de calles deshechas, salidas inutilizables y condiciones de vida complejas. Así lo definió un grupo de vecinos del barrio Nuevo Paysandú al denunciar la situación que padecen debido a las obras de urbanización que se están realizando en casi toda el área.
“Venimos con meses de obras que seguramente los entendidos sabrán explicar por qué tanta demora, porque uno que de obras no sabe nada no puede entender por qué rompen todo junto, en vez de ir arreglando por sectores”, dijo uno de los vecinos a EL TELEGRAFO. “El problema acá es que nunca ninguna autoridad vino a explicarnos nada, acá se impuso hacer la obra, que sabemos bien que una vez inaugurada nos dará una mejor calidad de vida. Pero cayeron un día con máquinas y personal a romper calles sin siquiera avisarte antes. Hubo vecinos que hasta quedaron con los vehículos adentro de sus predios y al querer salir no pudieron hacerlo, porque habían abierto unas zanjas enormes para hacer el saneamiento. Hubo otros con personas enfermas a quienes nadie les avisó que la ambulancia no iba a poder entrar, y así muchos otros casos que vamos conociendo”, comentó.
Después, “rompieron todo el largo de Avenida de las Américas desde la rotonda casi hacia el oeste, casi hasta la calle de la Escuela 13, para colocar unos tubos enorme. El problema es que en vez de ir colocándolos y tapando, para dejar los cruces libres, dejaron todo abierto con el peligro que esto representa. No conformes, empezaron a romper por Monseñor Nicolini, por lo que quienes vivimos entre ambas calles hemos tenido que adaptarnos a usar una sola vía, eso sí saliendo y entrando en un fangal de tosca y tierra donde más de una moto o auto ha quedado empantanado”, mencionó en tanto otra vecina.
COMO CHANCHOS
“Es una impotencia tremenda, incluso estos días de tanta lluvia uno no puede ni salir de su casa sin problemas. Nos pasó que en dos ocasiones tuvimos que gastar en taxi, salir caminando –“peludeando” entre el barro– hasta Avenida de las Américas para poder ir a trabajar y llegar en hora, con el gasto que eso supone desde esta distancia al centro por ejemplo, porque nuestro auto es muy bajo y no puede pasar por la única salida que nos dejaron”, comentó. “Además de otros vecinos como el caso de una joven que debe concurrir a hacerse diálisis tres veces por semana y que no ha podido ir, porque el auto del familiar que la lleva no puede pasar por el badén que les dejaron, y ella tiene que salir de botas patinando entre el barro e intentando no caerse. Otro matrimonio también se vio afectado porque la ambulancia no pudo entrar para asistir a su pequeño hijo, y así hay muchos otros casos”, indicó.
Como si esto fuera poco, “a veces uno intenta hablar con los obreros, que sabemos no tienen nada que ver y solo cumplen órdenes, paro comentarles desde el respeto por qué no van arreglando de una vez, pero no siempre se puede y eso debería de ser con las autoridades, pero no viene nadie al barrio”, dijeron.
“Un fin de semana de tremendo calor nos tuvieron sin agua, porque haciendo un pozo rompieron unos caños de la OSE y como después por la lluvia se les desmoronó todo no podían arreglarlo. Ahora hace dos noches que estamos a oscuras total, es una boca de lobo. Entre el barro que hay, que patinás para todos lados y la oscuridad, estamos peor que los chanchos en el chiquero. Es lamentable”, dijo el señor.

