En un contexto donde la judicialización de los conflictos puede volverse un proceso largo, costoso y desgastante, el Poder Judicial de Uruguay ha desarrollado una alternativa eficiente y accesible: la mediación. Este mecanismo de solución de disputas ha ganado protagonismo en los últimos años, y en Paysandú se ha convertido en un modelo dentro del país –con el de Salto, únicos en el litoral norte–, al ser el primer departamento en contar con la tecnología necesaria para realizar mediaciones a distancia, tanto a nivel interdepartamental como internacional.
El Centro de Mediación del Poder Judicial en Paysandú ofrece una alternativa de resolución de conflictos caracterizada por su gratuidad, imparcialidad, confidencialidad y voluntariedad. A diferencia de un proceso judicial tradicional, la mediación permite que las partes involucradas participen activamente en la gestión de sus diferencias, encontrando soluciones a través del diálogo respetuoso y la reducción de factores emocionales que pueden agravar el conflicto.
“El objetivo es evitar la escalada del problema y no llegar a juicio. Cuando las partes logran comunicarse de manera efectiva, encuentran soluciones que de otra manera serían impuestas por un tercero”, señala a EL TELEGRAFO la abogada y escribana Jacqueline Alza, una de las mediadoras y funcionaria de mayor antigüedad del Centro. El proceso es dinámico, flexible y acotado en el tiempo. No requiere asistencia letrada obligatoria ni genera costos para los involucrados. Esto lo convierte en una herramienta accesible para una amplia variedad de casos.
En 2024, el Centro de Mediación de Paysandú tramitó 201 expedientes. De ellos, en 49 ocasiones se llegaron a acuerdos, mientras que en dos no lo hubo. Además, en 81 expedientes se realizaron consultas y/o derivaciones. Las causas de familia representaron la mayor parte de los casos con 150, seguidas por los asuntos civiles con 32. Las derivaciones también estuvieron lideradas por situaciones familiares. El año que tuvo más actividad el Centro fue 2020, con alrededor de 500 expedientes.
La mediación en Uruguay tiene más de 20 años de historia, consolidada legalmente en el año 2000 por un convenio entre la Suprema Corte de Justicia y el Ministerio de Salud Pública. A lo largo de estos años, dos importantes centros de mediación han operado en Paysandú: uno bajo la órbita del Poder Judicial –que lleva una década en ese trabajo– y otro bajo la Asociación de Escribanos del Uruguay (AEU), aunque este último organismo últimamente no ha realizado este tipo de actividad.
La mediación surgió a raíz de estudios realizados por la Universidad de Harvard en Estados Unidos, que identificaron el alto costo de los juicios y la posibilidad de reducir esos costos mediante este instrumento.
La mediación a distancia
El Poder Judicial ha establecido en su Plan Estratégico 2025-2034 la meta de “jerarquizar el servicio de mediación, avanzando en la mediación a distancia, tanto interdepartamental como internacional, dotándolo de los recursos tecnológicos necesarios”. Paysandú ha sido el primer departamento en materializar esta visión.
“Contamos con la infraestructura y el personal capacitado para llevar adelante mediaciones remotas, algo fundamental en nuestra región del litoral oeste, donde muchas veces los conflictos involucran a personas en diferentes localidades o incluso en otros países”, explica la abogada Gabriela López, magíster en mediación y que se sumó al Centro en este último tiempo.
Actualmente, el Centro de Mediación de Paysandú está en proceso de implementar oficialmente la mediación internacional, principalmente con Argentina. “En Argentina, previo a un juicio en materia de familia, es obligatoria una instancia de mediación, algo que en Uruguay es voluntario. Con esta tecnología, podemos conectar familias separadas por fronteras y facilitar acuerdos en casos de tenencia, pensiones alimenticias y otras situaciones familiares”, comenta Alza.
Diversidad de casos atendidos
El Centro de Mediación de Paysandú abarca un amplio espectro de casos, incluyendo asuntos de familia, conflictos vecinales, laborales, comerciales, cooperativos y civiles. Además, atiende casos derivados por la Fiscalía cuando se trata de “conductas con apariencia delictiva que no revisten gravedad”. Esto se enmarca dentro de la denominada Mediación Extraprocesal, regulada por el artículo 382 del Código de Proceso Penal, que permite archivar provisionalmente ciertos delitos menores si se llega a un acuerdo satisfactorio mediante la mediación.
Las solicitudes de mediación pueden provenir de diversas fuentes: Policía Comunitaria, Defensa del Consumidor, Ministerio de Vivienda, Intendencia, Mides, BPS, INAU, policlínicas de ASSE, profesionales de distintas áreas e incluso particulares que han utilizado previamente el servicio y regresan por iniciativa propia.
“El hecho de que muchos usuarios vuelvan y recomienden la mediación demuestra que estamos generando un cambio en la cultura del diálogo y la resolución pacífica de conflictos”, destacan desde el Centro. La única limitación que cuentan está vinculada a la violencia doméstica y de género. “En esos casos, cuando hay medidas de prohibición de acercamiento, nosotros acá no las podemos juntar. Se deriva”, explica López. Entonces, “vemos bien, desentrañamos bien cuál es el problema y lo derivamos a quien corresponda. Tenemos que hacer un buen diagnóstico de la situación y evaluar”, añade.
Un cambio cultural en la resolución de conflictos
El crecimiento de la mediación en Paysandú no sólo responde a una mejora en la infraestructura y el servicio, sino también a un cambio de mentalidad en la población. Cada vez más personas optan por este mecanismo en lugar de recurrir a la vía judicial tradicional, lo que refleja una mayor confianza en el diálogo como herramienta de solución.
“El gran desafío es seguir concientizando a la población sobre los beneficios de la mediación y ampliar su uso en diferentes ámbitos. Cuantos más casos podamos resolver a través del diálogo, menos carga tendrá el sistema judicial y mayor será la satisfacción de las personas con las soluciones alcanzadas”, concluyen las mediadoras.
Con un servicio innovador y en constante expansión, Paysandú se posiciona como un referente en mediación en Uruguay. La experiencia del departamento podría marcar el camino para la expansión de esta modalidad en el resto del país, promoviendo una justicia más accesible, eficiente y centrada en la solución de conflictos.
