Un rincón patrimonial del interior vuelve a brillar gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad y el compromiso de la empresa HIF.
En los últimos días, el antiguo Paso del Parque sobre el río Queguay Chico volvió a recuperar su esplendor tras un operativo de limpieza y acondicionamiento que rescató su funcionalidad como cruce rural y también su valor histórico y paisajístico.
El paso, construido en el año 1908 por artesanos de la piedra de la región, estaba cubierto por sedimentos, barro y restos vegetales, impidiendo el cruce seguro de vehículos y limitando su uso por parte de los vecinos. En otros tiempos, esta calzada de piedra fue una vía vital para los productores y trabajadores de la zona, facilitando el acceso directo a la Ruta 26. Sin embargo, con la apertura de nuevos caminos, su tránsito fue disminuyendo hasta quedar casi en desuso.
Más allá de su importancia como vía de paso, el lugar posee un inmenso valor natural y cultural. Conformado por aguas cristalinas y una pequeña playa natural, rodeado de flora y fauna autóctonas que han permanecido intactas por la ausencia de actividades agrícolas intensivas, este rincón era elegido por muchas familias de la región para disfrutar del verano en contacto con la naturaleza.
A solicitud de vecinos de la zona, la empresa HIF accedió a colaborar en la limpieza del lugar, comprendiendo que se trataba de una acción con impacto directo en la calidad de vida de las comunidades rurales y en la preservación del patrimonio departamental. Las tareas se realizaron con maquinaria pesada, respetando al máximo las condiciones del entorno y sin intervenir en la estructura original centenaria.
El trabajo contó con la participación y asesoramiento del productor local Guillermo Souza, quien colaboró activamente para garantizar que las prácticas empleadas fueran las más adecuadas y respetuosas con la historia del lugar.
El resultado ha sido celebrado por los vecinos. El antes y después, documentado en imágenes, evidencia el rescate de un espacio que vuelve a estar disponible para la comunidad: como paso transitable, como lugar de encuentro, y como símbolo de un vínculo renovado entre las personas y el paisaje que habitan.
Guillermo Souza

