
Un hombre de 36 años falleció en la noche del lunes tras recibir al menos un disparo de arma de fuego, en un hecho ocurrido en una vivienda ubicada en calle Dr. Luis Alberto de Herrera, al sur de la ciudad, en jurisdicción de la Comisaría Primera. La Policía de Paysandú investiga el episodio bajo la hipótesis de un posible homicidio, aunque tampoco descartan una muerte accidental en el contexto de una situación temeraria con manipulación de armas de fuego.
Según información obtenida por EL TELEGRAFO, el episodio se registró minutos después de que vecinos alertaran al 911 por presuntas detonaciones en la zona. Al llegar al lugar, los efectivos policiales fueron informados por testigos que un hombre, identificado como Jonathan Emanuel Olivera Silva –apodado “El Makey”–, con varios antecedentes penales, había resultado herido y trasladado en un vehículo particular al Hospital Escuela del Litoral Galán y Rocha. En la sala de urgencias del nosocomio, en tanto, Olivera Silva ingresó con heridas graves que determinaron su muerte poco después.


Paralelamente, personal de Policía Científica se hizo cargo de la escena donde habría ocurrido el hecho, dentro de una finca de dos pisos enclavada en la zona sur de la ciudad conocida popularmente como el “barrio chino”, en referencia a la forma particular de los techos de algunas construcciones.
A su vez, varias personas fueron entrevistadas en calidad de testigos, a fin de recabar datos que permitan esclarecer el episodio. La investigación continúa bajo la dirección de la Fiscalía competente, en coordinación con el Área de Investigaciones y funcionarios de la Comisaría Primera.
Hasta el cierre de esta edición, no se habían realizado detenciones en relación con el caso, que permanece bajo análisis para determinar responsabilidades y esclarecer el motivo del disparo fatal.
HORAS ANTES SU PADRE FUE DETENIDO
En un caso que las autoridades indicaron que no guarda relación con la muerte de “El Makey” pero sí involucra a la compleja familia, en la tarde del lunes personal del Grupo de Respuesta Táctica detuvo a su padre, identificado como G.A.O.A., de 59 años, poseedor de profusos antecedentes penales, cuando se encontraba en la intersección de avenida San Martín y Libertad. Al efectuarle un registro corporal, se le incautaron varios envoltorios de sustancia blanca similar a cocaína.
De inmediato, el hombre fue conducido a la base de la Brigada Departamental Antidrogas donde se procedió al pesaje de la sustancia, la cual dio positivo para cocaína en un peso de 20 gramos distribuidos en medio centenar de envoltorios. Una vez finalizada la audiencia dispuesta por el magistrado de Juzgado Letrado de Octavo Turno se dispuso condenarlo por “un delito de tenencia no para su consumo de sustancia estupefaciente”, imponiéndole como pena dos años de penitenciaría.

FAMILIA EN CONFLICTO CON LA LEY
La familia Olivera Silva es bien conocida por la Policía y la sociedad sanducera. Jonathan “El Makey” Olivera acumulaba un extenso prontuario. Uno de los últimos delitos que más resonó fue en 2019 cuando fue hallado responsable de la rapiña perpetrada en un comercio “24 horas” de avenida Salto y Juncal y estaba requerido en Río Negro, donde había cometido un delito similar en compañía de dos mujeres y otro sujeto que fueron detenidos
La crónica de EL TELEGRAFO, del 2 de mayo de ese año, indica que la Policía, conocedora de las andanzas de la peculiar familia, centró su investigación en “El Makey”. Luego se supo que tras fugarse de Young, tomó un remise y pidió que lo trajeran hacia Paysandú, arribando a la zona del barrio Tatuses Sur. Al detenerse el rodado y serle comunicado el importe del viaje, amenazó al chofer y descendió sin abonar, adentrándose en una calle cortada. En tanto, con la pista firme de que se hallaba nuevamente en nuestra ciudad y que estaría morando en una finca abandonada del barrio Antena 35, personal del Grupo de Respuesta Táctica realizó un importante operativo.
Mientras la Policía efectuaba un perímetro de seguridad, “El Makey” notó su presencia y emprendió la fuga entre los fondos de las fincas linderas. Ingresó ilegalmente a una casa y fue cercado por los uniformados, portando armas largas. Finalmente lograron entrar y hallaron a Olivera Silva oculto bajo una cama. Se resistió a la detención y forcejeó con dos policías, pero fue reducido y esposado.
Como si no fuera poco, dentro del núcleo familiar se encuentra el tristemente célebre delincuente “Maicol” Olivera, un nombre de temer entre los sanduceros. Recordado, sobre todo, por ser responsable de la muerte de la docente Romina Severo, en 2010, cuando le arrebató la cartera en Avenida Soriano y Guayabos, provocando la caída de la joven madre que resultó atropellada por un ómnibus en un hecho que aún conmueve a la sociedad. Tras permanecer casi 7 años entre una dependencia del INAU y posteriormente el antiguo Penal de Libertad, en 2017 Olivera retornó a Paysandú y volvió al delito.
Con acierto en la investigación, ante las características de algunos ilícitos, con el típico “sello” de los Olivera, la Policía lo detuvo y logró vincularlo con cuatro rapiñas y un hurto. Conocedor de que lo estaban buscando, “Maicol” se fugó hacia la vecina orilla a casa de un familiar y al pretender retornar a Paysandú, para poder visitar a su hijo, fue detenido. Hace unos años había recuperado la libertad pero la forma de vida delictiva pudo más y en noviembre de 2023 volvió a ser condenado por varios delitos de rapiña y hurtos. Esta vez se encuentra cumpliendo una pena de seis años de cárcel.

