Ope Pasquet celebra la aprobación de la Ley de Muerte Digna y pide una reglamentación urgente

El exdiputado Ope Pasquet, a quien le cedió la banca el senador Robert Silva para que defendiera su proyecto de muerte digna, o eutanasia, expresó a EL TELEGRAFO su satisfacción por la sanción de la ley, destacando que es el resultado de un esfuerzo prolongado de muchas personas de diversos partidos políticos. Subrayó la importancia de esta ley para la gente que sufre y esperaba una decisión del Parlamento y dijo que el Poder Ejecutivo, mientras la reglamenta –para lo que tendrá un plazo de 180 días– debe establecer un procedimiento de emergencia que permita acogerse a la reglamentación que se establece sin necesidad de esperar el texto final. “Una solución de emergencia para casos de emergencia”, dijo.

Expresó su satisfacción “especialmente pensando en la gente que está sufriendo, que estaba esperando una decisión del Parlamento y que finalmente la tuvo a través de la sanción de esta ley que ahora tendrá que ser reglamentada por el Poder Ejecutivo para poder aplicarse rápidamente”.
El Poder Ejecutivo tiene 10 días para promulgarla u observarla y si la promulga contará con 180 días para su reglamentación.
Ope Pasquet subrayó que “el Poder Ejecutivo tendrá que instrumentar algo así como una reglamentación de emergencia para casos de emergencia. Porque efectivamente hay gente que está pasando muy mal ahora, que necesita soluciones rápidamente”.
“Me parece que no podemos decirle que aunque hay una ley de eutanasia, va a tener que esperar seis meses para poder acogerse a sus disposiciones”, sostuvo y agregó que “habrá que instrumentar una reglamentación que luego podrá ser ampliada y mejorada por sucesivas reglamentaciones”.
Pasquet indicó que no dudaba de su aprobación “porque veía que había una opinión favorable no solamente en la sociedad en su conjunto, sino en sectores políticos que habían ido tomando posición. Siempre pensé que esto iba a cristalizar”.

Pero opinó que la renovación de legisladores pudo influir en la aprobación, especialmente en el Senado. “El período pasado la Coalición Republicana decidió no tratar el tema. En el Senado no hubo una decisión, ni siquiera hubo un informe de la Comisión de Salud. Y cuando algún compañero nuestro de lo que era entonces el sector Ciudadanos propuso que el pleno del Senado tratara el tema aún sin informe, hubo una votación negativa”.
“En realidad desde la Torre Ejecutiva vino la recomendación de que no se tratara este tema en año electoral y quedó. Pero cambiaron las mayorías. El Frente Amplio estaba resueltamente a favor, lo que permitió su sanción”, destacó.

Entre los partidos políticos “hubo conversaciones durante estos cinco años que cristalizaron en un texto que se aprobó en Diputados con pequeñas modificaciones respecto de lo que ya se había votado en el 2022 y eso no se tocó más, porque las modificaciones que se proponían iban en contra, a nuestro juicio, de los aspectos que nosotros creíamos necesario mantener para el buen funcionamiento de la ley”.

Aseguró Ope Pasquet que no consideró el proyecto desde un punto de vista partidario, “ni siquiera ideológico”. Su postura siempre fue “una cuestión filosófica a partir de la concepción que uno tiene acerca de la libertad y la dignidad humana”.
“Me parece que cada cual es dueño de decidir sobre su propia vida, y eso no tiene color ni frontera política”, destacó.
En la consideración de la ley en la sesión del Senado del miércoles, hubo “algunos argumentos más felices, otros por fuera de la cuestión central, pero todo esto se había venido diciendo en el curso de estos cinco años, donde se ha dicho prácticamente de todo al derecho y al revés. El tema estaba suficientemente discutido, no solo en el Parlamento, sino en el país entero. Era hora de votar, de decidir esto en un sentido o en otro. Felizmente se decidió, a mi juicio, bien”.

Fue claro al indicar que no cree que se debe “magnificar” la aprobación de esta ley, que “es necesaria, que atiende un aspecto fundamental de la existencia, como es nada menos que la muerte, y resuelve bien la situación”. Cree que es “un paso adelante en el camino que ha sido siempre el del Uruguay liberal y humanitario”.
No obstante, “no me creo dueño de esta ley, ni mucho menos. Hice el primer proyecto, lo presenté conjuntamente con otros legisladores colorados. Después el Frente Amplio presentó el suyo y con los dos hicimos un proyecto común. Después, a último momento, otros legisladores hicieron sus aportes. Creo que el Partido Independiente también sumó lo suyo”.

SU INTERVENCIÓN EN EL SENADO

En su intervención en la Cámara Alta, Pasquet calificó la ley como “bienhechora, liberal y humanista”, y recordó algunos casos conocidos de personas que la han pedido y “aún esperan”, como Fernando Sureda, Pablo Salgueiro, Pablo Cánepa o Beatriz Gelós.
El senador en ejercicio mencionó el caso de Alejandro Gómez, “otra víctima del ELA (Esclerosis lateral amiotrófica), que estuvo en silla de ruedas y ya no podía hablar”, cuando falleció el año pasado “esperando en vano la ley de eutanasia”.
“¿Una persona adulta y en su sano juicio tiene derecho a morir cuando ella lo decida, o tiene el deber de vivir hasta que le llegue la muerte natural? ¿Tenemos derecho a disponer de nuestra vida hasta el momento mismo de nuestra muerte? ¿O no podemos hacerlo y estamos obligados, condenados, a seguir viviendo en cualquier tiempo y circunstancia?”, cuestionó Pasquet.

“No hay dignidad sin libertad” y eso responde a la “ética liberal: Nuestra propuesta no le impone nada a nadie. El que crea en la legitimidad moral de la eutanasia y se encuentra en la triste situación de necesitarla, podrá pedirla. Quien la considere incompatible con sus creencias y convicciones, no la pedirá y nadie se la aplicará contra su voluntad. ¡Es libertad para elegir: eso es lo que reclamamos! ¡Que cada cual siga los dictados de su conciencia! El que quiere eutanasia, que la pida, y el que no la quiere, que la rechace”, enfatizó. “No va a venir ninguna autoridad a clasificar a los pacientes en ‘eutanasiables’ y ‘no eutanasiables’. Esta es una falsedad que se ha repetido una y otra vez. La decisión de pedir la eutanasia es absolutamente privativa de la persona de cuya vida se trata. Si está en la situación prevista por la ley, se dará trámite a su pedido, y, si no, no”, agregó Pasquet.

El legislador insistió en que “hay urgencias humanas, no políticas ni parlamentarias”, pues se trata de “gente que está sufriendo ahora y esperando, como otros esperaron antes y murieron esperando la ley. Entonces no podemos esperar ni uno ni dos ni cinco años a ver qué pasa, como esperamos toda la legislatura pasada”, criticó.
“Votemos la Ley de Muerte Digna y estaremos haciendo honor a la mejor tradición liberal y humanitaria de la República Oriental del Uruguay”.