Tía Nilda: El cuerpo del miedo

Muy interesante el conversatorio con la profe Valeria Rodríguez sobre El cuerpo del miedo, pero bastante difícil para comunicarlo. Libros que nos hacen reflexionar profundamente, que nos transmiten horrores de épocas góticas que se repiten actualmente, en distintas formas. Libros que nos interpelan, nos conmueven y nos incitan a pensar en nuestros propios miedos, nuestras dudas, nuestros propios fantasmas, monstruos y demonios, que nos acosan continuamente, aunque no nos demos cuenta. Seres, entes, recuerdos, premoniciones trágicas sobre el futuro. Libros que expresan realidades muy complejas, que reflejan la cotidianidad de la vida. Porque la literatura es un espejo de la realidad, aunque sea fantástica o de ciencia ficción.

Demonios que todos tenemos ocultos y que debemos aprender a enfrentar o soltar, como se dice ahora. Una lectura muy densa, muy compleja, que requiere silencio y meditación, detenerse en cada párrafo, para comparar la realidad con la vida cotidiana.

Nuestra sociedad ha evolucionado en ciencia y tecnología, pero persisten esas pesadillas, aumenta la degradación de los valores en la sociedad. Aumenta la pobreza espiritual, que es la peor de las pobrezas.
Estos temas se pueden abordar desde distintos ángulos: material, sicológico, político, moral, espiritual, social. Salud mental: ¡cuánta necesidad tenemos de ocuparnos de este tema, ya! Suicidios, violaciones, asesinatos, agresividad continua y en aumento, violencia familiar y social, horrores que aumentan cada vez más y muchos, impertérritos, buscando el dios dinero, “poderoso caballero”, pensando en vengarse, odiando. No hemos aprendido nada del pasado, seguimos cargando con los fantasmas.

¿De qué trata la Literatura gótica? De la sensación de no poder despertar de una pesadilla, nos dice Valeria. Todos tenemos pesadillas que nos acosan y de las cuales no podemos escapar, por más que queramos. Son situaciones angustiantes, la tortura diaria de lo cotidiano. Desapariciones y torturas, embarazos y suicidios adolescentes, niños en un baldío, con un secreto del que no consiguen escapar, mentiras para evitar el castigo o la muerte, enfermedades, sufrimientos, medios familiares hostiles, trata de niños, cuerpos despedazados, vidas materiales destruidas. Pesadillas que están ahí, más allá de la realidad y de la moralidad.

Estos libros sacan a la luz la cizaña oculta de cada uno, el horror ante el cual hay mucha indiferencia, solo se observa y se pasa de largo. Cuentos que representan a personas que nos incomodan porque se nos parecen, es decir, nos vemos reflejados en sus actitudes, pero no queremos reconocerlo. Relatos de sucesos espeluznantes, de embrujo, más allá de la percepción. Los fantasmas se niegan a retirarse, se resisten a ser olvidados.

Mariana Enríquez, María Fernanda Ampuero, Samanta Schweblin, son algunas de las escritoras latinoamericanas que reviven la literatura gótica, adaptándola a sus espacios geográficos y a estos tiempos. Una literatura Weird (“rara”), de la cual Horacio Quiroga fue un precursor, con sus cuentos. Literatura de lo macabro, lo sobrenatural y lo oscuro, contrastado con la realidad externa. No es para cualquiera, se requiere un determinado nivel de comprensión lectora. (Personalmente, creo tener un buen nivel, pero reconozco que me cuesta).

Algunos títulos: Un lugar soleado para gente sombría, Las cosas que pusimos en el fuego, Pájaros en la boca y otros cuentos, Cuentos de mujeres que descendieron a los infiernos, Pelea de gallos, Distancia de rescate (que trata los problemas ambientales y la degradación).

En estos cuentos el cuerpo es el campo de batalla donde domina el miedo, cuerpos de madres e hijos que sobreviven o sucumben. Cuerpos que son espectros de la humana sobrevivencia.

En uno de esos cuentos, un niño es secuestrado, se escapa, recorre el barrio golpeando puertas, nadie le abre. Finalmente lo vuelven a secuestrar y lo asesinan. Nadie se atrevió a salvarlo. Nos hace pensar en los jóvenes que piden y duermen en la calle. Nadie se atreve a ayudarlos porque los fantasmas ocultos del miedo están ahí, acosando.

En fin, una literatura de horror, de modernos dráculas, fantasmas, pesadillas, embrujos, espeluznante, de tremendos miedos ocultos que no logramos ahuyentar.

Solamente el amor puede librarnos de ellos, el ejercicio de la solidaridad, el respeto y la paz.
¡Gracias Valeria, por hacernos reflexionar!

La tía Nilda