La sábana corta (para los costados)

El 4 de diciembre pasado se inauguró el tramo final de la Ruta 20, en el empalme con la Ruta 5, una obra que supone mejora la conexión Este-Oeste, y viceversa. El Ministerio de Transporte y obras Públicas destacó la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi en esta inauguración, acompañado por la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry; el intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra; y el director nacional de Vialidad, Federico Magnone.

Etcheverry destacó que esta intervención permite completar la conexión entre Río Negro y Tacuarembó, tras la ejecución de los seis kilómetros que habían quedado pendientes del contrato original, el cual comprendía el ensanche y la rehabilitación de 20,6 kilómetros entre el km 149,600 y el 170,200.

La Ruta 20 nace en la localidad de Nuevo Berlín, en el vecino departamento de Río Negro y este empalme con la Ruta 5 abre una opción para ahorrarse varios kilómetros y es una alternativa para no tener que rodear por la Ruta 26 para cruzar el país “de lado a lado”. Los trabajos fueron ejecutados por la empresa Chediack con una inversión superior a 120 millones de pesos, consistió en el recargo y reciclado de bases, la aplicación de mezcla asfáltica, señalización y pintura, así como un nuevo empalme con Ruta 5.

“Se trata de un proyecto que mejora la seguridad vial, potencia la actividad de los productores locales y ofrece mejores condiciones de tránsito, con un nuevo empalme más visible y seguro para todos los usuarios”, destacó la cartera.

Lo mismo ocurre con la Ruta 14, que ahora está todavía con un tramo en construcción en el Este, en en el departamento de Rocha, pero que es una ruta que nace en Mercedes, en Soriano, y pasa Trinidad, Durazno, José Pedro Varela en Lavalleja, Lascano y empalma con la 19, que “muere” en Chuy. Una vía de comunicación directa entre el Litoral y la Costa Atlántica que intersecta con todas las rutas importantes.
Son rutas transversales, obras que el país tenía pediente casi que desde sus orígenes como nación, porque lo que había, tantas veces se dijo, reproducía el esquema de la época colonial y tenía un sentido meramente extractivista, es decir, la intención era que las mercaderías llegaran lo más rápido posible al puerto para su exportación, pero limitó enormemente las posibilidades de comunicación entre los pueblos. Incluso eso se reprodujo cuando los caminos se mejoraron por la aparición del camión, las rutas se hicieron casi a espejo del ferrocarril. La transversalidad siempre fue quedando a la espera de tiempos mejores, e incluso a veces las rutas transversales se hicieron o se mejoraron más por exigencia de los países vecinos que por el interés propio. No mencionaremos ejemplos.

Etcheverry, en su intervención durante esta inauguración, valoró que “esta infraestructura quizás de menor extensión, pero de un impacto mucho más grande”, mejora la integración del país, facilita el traslado de la producción y de las personas y reduce tiempos y distancias de viaje con mayores condiciones de seguridad. Agregó que el objetivo es que “el país crezca de Este a Oeste, no solo hacia el Sur”, y que la inversión contemple las necesidades de todo el territorio, incluyendo departamentos como Tacuarembó, Rivera, Cerro Largo y Río Negro, así como corredores estratégicos, como la Ruta 26. De paso agregó que esta obra forma parte de un plan “más amplio” en el que proyectan invertir más de 2.100 millones de dólares en infraestructura vial durante el período. “Es un gobierno que está generando oportunidades como lo merece todo el país”, afirmó Etcheverry, que además afirmó que una mejor conectividad impulsa la competitividad y el acceso a servicios en las comunidades.

El gobierno anterior realizó una inversión significativa en la mejora de rutas alternativas a las principales, que se han vuelto indispensables frente al incremento de los desplazamientos vehiculares, porque no solamente ha crecido el parque de automóviles, también se ha dado un incremento importantísimo en el volumen de cargas que circula por las rutas, sin ir más lejos en una entrevista con el director nacional de Transporte, Felipe Martín, el jerarca marcaba que cuando en 2005 se movían por camión unos cinco millones de toneladas, hoy día el volumen creció hasta 40 millones de toneladas. ¡En apenas 20 años! Entre tractores, camiones remolque y semirremolque, la cantidad circulante es de entre 55 mil y 60 mil equipos, estimó.

Es cierto que es difícil acompañar este brutal desarrollo, pero no menos cierto es que durante la mayor parte de la historia la inversión se concentró en las mismas rutas principales de toda la vida y en especial en los alrededores de la capital del país y área metropolitana, basta ver un mapa para encontrar que los tramos de rutas duplicadas están en la costa, desde Colonia ahora hasta Rocha, por la Ruta 5 por los acuerdos asumidos para la instalación de la planta de celulosa en el centro del país y en el resto son todavía poco significativos los kilómetros.

Entonces, sí, es digna de una celebración la inauguración de una obra de este tipo, pero no se puede dejar de reconocer que es también la de las rutas transversales una deuda histórica con el Interior del país y las posibilidades de desarrollo de pueblos entre los que, a causa de tener menos habitantes, han sido condenados sus habitantes a circular en condiciones menos ventajosas y menos seguras.